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Las Minas de Almadén, Ciudad Real

Una historia a 700 metros bajo tierra

En el interior de las minas de Almadén

Se presentan como las minas más grandes y antiguas del mundo, en funcionamiento desde la época de los romanos. Sin actividad desde hace casi 15 años, la UNESCO se fijó en ellas en 2012. Recorrer las galerías de esta obra arqueológica con el casco puesto es transportarse a otra época, aquella en la que todo era más duro y complejo.


Texto: RAMÓN PECO | Fotos: MANUEL RUIZ TORIBIO

En la Fundación Miró de Barcelona hay una obra del escultor Alexander Calder llamada Fuente de mercurio. En ella se puede leer el nombre del sitio del que proviene el metal líquido que brota de ella: Almadén. Fue concebida como homenaje a esta localidad minera, asediada por las tropas de Franco durante la Guerra Civil. También se exhibió en el Pabellón de la República Española de la Exposición Internacional de París de 1937.

Es una de las pistas que nos hablan de la importancia histórica de Almadén (Castilla-La Mancha). Algo que parece difícil sospechar cuando el visitante atisba la localidad en la lejanía. Sus secretos hay que buscarlos en sus entrañas, pues la mayor parte de esta tranquila población se encuentra edificada sobre sus minas de cinabrio, el mineral del que se extrae el mercurio.

Cascos en las minas de AlmadénSus secretos hay que buscarlos en sus entrañas.

Aunque el nombre de Almadén es de origen árabe (al-maʿdin, la mina) en realidad sus minas fueron explotadas desde mucho antes de que existiese Al-Andalus. Es posible que los fenicios o cartagineses extrajeran mineral en ellas, aunque se sabe con certeza que fueron explotadas por los romanos. Pero el interés para estos no estaba en el mercurio, lo que interesaba a Roma era el bermellón. Un pigmento de color rojo intenso que se extrae del cinabrio. 

Desde entonces y hasta el fin de la actividad extractiva en 2003 (el mercurio fue prohibido en la Unión Europea por su toxicidad) la historia de estas minas ha sido intensa, muy intensa. Incluso pertenecieron a los banqueros alemanes Fugger, cuya base de operaciones en España se encontraba en la localidad manchega de Almagro.

Pero el cierre de la actividad minera no ha supuesto el cierre de la que sigue siendo la mayor mina de mercurio del mundo. Se ha reconvertido en un Parque Minero abierto al público. De hecho, las minas de Almadén, junto con las de Idrija en Eslovenia, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2012.

En una galería de la mina AlmadénAbstenerse los claustrofóbicos... aunque no sabéis lo que os perdéis.

Arqueología industrial

La experiencia de entrar en este complejo es absolutamente fascinante. Pues a pesar de que el visitante desciende a los primeros niveles de la mina –su profundidad máxima es de más de 700 metros–, en el silencio de sus milenarias galerías casi se puede intuir aún el trasiego de los mineros.

La visita guiada permite comprender de primera mano las duras condiciones laborales a las que se enfrentaron sus trabajadores durante siglos. Pero también cómo se perfeccionaron las técnicas de extracción. Aunque, incluso en los últimos tiempos, el trabajo seguía siendo muy duro. La prueba está en que uno de los edificios más interesantes de Almadén es el Hospital de Mineros de San Rafael, que hoy alberga los archivos históricos de las minas y varios espacios expositivos sobre la actividad de estas y la historia de la población. Edificado en el siglo XVIII, a él iban a parar los trabajadores cuando la mina les arrebataba su salud. Con frecuencia incluso provocándoles la muerte.

Uno de los hornos de las minasLa magnitud del horno, del siglo XVIII, habla por sí sola y explica la importancia de la mina.

Pero el Parque Minero no sólo tiene interés por lo que alberga bajo tierra, también resulta impresionante observar los primitivos hornos y los más modernos, cuyas enormes dimensiones sobrecogen. De hecho, son una espectacular muestra de arqueología industrial. También es posible visitar un espacio expositivo en el que se puede conocer la dimensión geológica de la mina y las técnicas de extracción empleadas a lo largo de su historia.

Al salir del Parque es buena idea ir a conocer otro de los lugares históricos más singulares de Almadén: su plaza de Toros hexagonal. Construida en el siglo XVIII, es una de las más antiguas que se conservan. Hasta hace no demasiado tiempo sus muros albergaron viviendas, algo que se percibe claramente en la estructura.

La plaza de toros de AlmadénReconvertida en una zona de restauración, la plaza de toros llegó a albergar viviendas.

Actualmente alrededor del foso se encuentra un restaurante y una cafetería. Algunas de las mesas incluso se encuentran en las gradas. Un escenario perfecto para comer o tomar un aperitivo. La gastronomía de la localidad por cierto está muy influenciada por la cercana Andalucía, así que no es de extrañar que uno de sus restaurantes más famosos se llame precisamente 'El Cordobés'. Muy recomendable probar el cochifrito, una de sus especialidades.

Piérdete en sus alrededores

Los paisajes que rodean Almadén también merecen una parada.Los paisajes que rodean Almadén también merecen una parada.

El entorno natural que rodea la localidad es otro de sus grandes atractivos. Sobre todo si se visita en primavera. A pocos kilómetros se encuentra el Valle de Alcudia, una zona que también es conocida por su pasado minero y por su extraordinario valor ecológico. Pero no hay que desplazarse tan lejos para disfrutar de rutas senderistas y en bicicleta en plena naturaleza. Una de las excursiones más interesantes puede ser ir a conocer la cercana localidad de Almadanejos. Este pequeño pueblo tiene dos peculiaridades: una estación de ferrocarril, de la que Almadén carece, y su muralla. Edificada en el siglo XVIII, se dice que fue realizada para evitar que los mineros construyeran viviendas fuera del recinto.

De hecho, a día de hoy algunos vecinos explican que su término municipal sigue estando restringido al perímetro que marcan las murallas. Algo que es un problema para la localidad. Al igual que Almadén, Almadanejos contó con sus propias minas. Muy cerca de la entrada al pueblo puede visitarse el baritel de la mina de la Concepción, el cual servía para sacar agua o minerales de la mina. Algunos afirman que la extensión de estas minas es tal que se podría llegar por ellas a Almadén, que se encuentra a 12 kilómetros.

Baritel de la mina de la ConcepciónEl baritel de la mina de la Concepción, un edificio que rezuma historia.

Como hemos dicho, Almadén puede ser el punto de partida para un viaje al Valle de Alcudia. De hecho, en el interior de esta gran llanura, que prácticamente marca la frontera entre Castilla-La Mancha y Andalucía, se puede encontrar el yacimiento arqueológico de Sisapo, en la aldea de La Bienvenida.

Aunque no está abierto al público, es posible pasear por el entorno y contemplar las magníficas columnas que delatan que en el lugar existió en su momento una próspera ciudad romana. Una ciudad que debía en gran medida su existencia al intenso comercio que provocaron las minas de Almadén.

Las columnas romanas de SisapoNo hace falta pasear entre las murallas para darse cuenta de la importancia de Sisapo en la Antigüedad. 

Aunque el perímetro de Sisapo apenas ha sido excavado, si tenemos suerte de encontrarnos con los arqueólogos que en ocasiones trabajan en el yacimiento, estos pueden mostrarnos la magnitud de una ciudad que, como las minas de Almadén a las que debió su creación, hoy se nos muestra dormida y misteriosa.

 

Fecha de actualización: 19 de mayo de 2017

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