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Nueve planes redondos en la capital hispalense

La cara B de Sevilla

Con permiso de la Giralda, los trajes de sevillana y la Feria de Abril, nos despojamos de todos los tópicos para descubrir Sevilla con otros ojos, una cara menos conocida incluso para los sevillanos. Una ciudad plagada de Historia, de interiores barrocos y escenográficos que desde hace unos años han decidido abrirse al público para seguir sorprendiendo con la riqueza y el patrimonio de una ciudad eterna.


Sevilla otoño 2016

TEXTO: ROSA MARQUÉS

1. Ver la exposición del año en el Hospital de los Venerables: Velázquez | Murillo

Aunque nació como residencia de sacerdotes ancianos (1627), comenzó a funcionar como hospital tras la gran epidemia de peste que asoló Sevilla en 1649 y que dejó a la población a la mitad. Desde entonces, este impresionante edificio barroco del siglo XVII se asoma a la recoleta plazuela de Los Venerables en pleno corazón del barrio de Santa Cruz y acoge la primera gran exposición del IV Centenario del nacimiento de Murillo, comisariada por Gabriele Finaldi, director de la National Gallery de Londres (desde el 8 de noviembre hasta el 28 de febrero).

Una exposición que aúna a Velázquez y Murillo, dos grandes. Foto: Mamadú Dabó.

En total 19 obras, algunas nunca vistas en Sevilla, han llegado de museos de todo el mundo para reunir por primera vez a estos dos genios sevillanos de la pintura: Velázquez (1599-1660) y Murillo (1617-1682), que incluso pudieron llegar a conocerse (aunque no se sabe con certeza). Ese es el punto de partida, según explica Finaldi, una reflexión sobre estos posibles encuentros en Sevilla ,"una ciudad cosmopolita, culta y devota en la que la pintura era seña de identidad y motivo de orgullo cívico, pero que también subrayará las diferencias entre ellos: Velázquez se marchó a la Corte en busca de reconocimiento mientras que Murillo se integró en el entramado cívico y religioso de Sevilla; Velázquez pintó príncipes y dioses y Murillo se concentró más en vírgenes y santos, entre otras".

La Fundación Focus-Abengoa tiene aquí establecido desde hace años el espacio Velázquez y una exposición permanente del autor. Fue esta misma fundación quien se encargó hace años de la restauración del edificio y se ha centrado "en el Barroco en sus actividades organizando exposiciones, seminarios, conciertos de órgano en su capilla (también abierta al público) y permitiendo la consulta en la biblioteca y gabinete de estampa".

En el interior del Hospital de los Venerables. Foto: Mamadú Dabó.

Plan redondo: date un paseo a primera hora de la mañana por el barrio de Santa Cruz, cuando aún no esté invadido por veladores y turistas, para escuchar el rumor de las fuentes y los pájaros sobre los naranjos. Con ese espíritu, adéntrate en la exposición. A tu salida, tómate una copa de manzanilla y una tapa en 'La Hostería del Laurel', una taberna histórica en cuyos techos cuelgan de todo tipo de enseres. Aquí, hacia el año 1844, cuenta la leyenda que el escritor romántico Don José Zorrilla se inspiró para crear su obra Don Juan Tenorio cuya acción se sitúa en la Sevilla del siglo XVII.

2. Una de romanos y "de setas"

La céntrica Plaza de la Encarnación se ha convertido en el epicentro de la cara más fresca y moderna de Sevilla. El arquitecto Jürgen Mayor diseñó la estructura de madera, la más grande del mundo, del edificio Metropol Parasol, conocido localmente como "las setas" y en cuyo interior se encuentran otra de nuestras propuestas, la visita al Antiquarium o museo arqueológico. Durante la primera fase de construcción de Metropol Parasol se descubrieron restos del periodo romano, e incluso una casa almohade de los siglos XII y XIII que hoy pueden visitarse. Sevilla, la Híspalis romana, el lugar de residencia de grandes emperadores romanos como Trajano y Adriano nacidos en Itálica –a escasos 9 kilómetros de la capital– podría ser el hilo conductor de otra forma de narrar Sevilla. No te pierdas las vistas desde la terraza de las setas, una panorámica totalmente diferente del centro.

Desde el Metropol Parasol, las vistas son únicas. Foto: shutterstock.

El plan redondo: antes de visitar el Antiquarium adéntrate por las callecitas aledañas a las setas, como la calle Regina. Tiendecitas, librerías, bares y restaurantes diferentes te atraen con una oferta variada y moderna. Tómate un desayuno de emperadores en 'La Cacharrería' (calle Regina, 14) a base de productos caseros como panes, mermeladas, pasteles e incluso deliciosas bagels y batidos que quitan el sentido. Con el estómago lleno estarás preparado para visitar el Antiquarium y subir después a la terraza de las setas. Cuando termines, igual te apetece darte una vuelta por la librería 'Un gato en bicicleta' (también en la calle Regina).

La mejor forma de comenzar el día. Foto: La Cacharrería / Facebook.

3. Vía crucis de casas-palacio y dulces de monjas

Otra de las últimas grandes atracciones turísticas de la ciudad ha sido la apertura al público de la casa sevillana de la Duquesa de Alba, el Palacio de las Dueñas, un gesto que llevó a cabo su primogénito Carlos Juan Fitz-James-Stuart y Martínez de Irujo cumpliendo la voluntad de su madre. La casa-palacio es del siglo XV y perteneció siempre a familias nobles sevillanas hasta que recayó en la Casa de Alba. Plagada de patios, jardines con buganvillas y fuentes es un lugar relajante con interiores curiosos como el tablao flamenco de doña Cayetana, además de salas y escalinatas repletas de obras de arte. Curiosamente, uno de los inquilinos y administrador del Palacio fue Antonio Machado Álvarez, el padre del poeta que nació y vivió su infancia en esta casa de Sevilla como narraba en sus versos en 1875: "Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero…" (Campos De Castilla, 1912).

Paseando por el patio del Palacio de Dueñas. Foto: Mamadú Dabó.

A pocos minutos a pie de la calle Dueñas, la Fundación Casa Ducal de Medinaceli (la Casa Pilatos) es otra sorpresa escondida del siglo XV. El estilo renacentista-mudéjar italiano de estos palacios (también el de la condesa de Lebrija) se debe a la llegada a la ciudad de los artistas italianos más ilustres. De ahí los mármoles, las estatuas clásicas y las fuentes majestuosas que exhiben. Casa Pilatos debe su nombre a un Vía Crucis de 1520 que se celebraba primero en su capilla y que luego pasó por su puerta. En sus patios y salas se han rodado numerosas películas como varias escenas de la mítica Lawrence de Arabia.

¿Hay hambre? Foto: Los Claveles / Facebook.

Plan redondo: el Palacio de las Dueñas y la Casa de Pilatos están tan próximos que podrás visitarlos la misma mañana (una hora y media de intervalo entre ambas para tomar una caña y un montadito en 'Los Claveles', en la plaza de Los Terceros. Cuando finalices la visita, otra caña y una tapa en 'El Rinconcillo', a unos pasos de 'Los Claveles', en una de las tabernas con más solera de la ciudad. Si antes de sumergirte en la ruta palaciega quieres dar un corto paseo y un homenaje probando los mejores tocinos de cielo del mundo, acércate hasta el Monasterio de Santa Paula (Calle Santa Paula, 11). Su mermelada de naranja amarga sevillana es otro milagro. O sus orangitas, perfectas para un regalo.

Monasterio de Santa Paula, otra visita imprescindible. Foto: Mamadú Dabó.

4. Una noche de Ópera y cena romántica bajo el puente de Triana

Junto a la más popular plaza de toros, el Teatro de la Maestranza ofrece una programación de primera. La obra Anna Bolena, de Gaetano Donizetti (1797-1848) contará con cuatro funciones entre el 8 y el 16 de diciembre y trae a Angela Meade, calificada como "la nueva estrella del Metropolitan de Nueva York" en una producción del teatro filarmónico de Verona. Estrenada en 1830, la obra recrea la vida de la segunda esposa del rey Enrique VIII de Inglaterra. Si además eres de los que se interesan por los detalles de una producción operística, la visita guiada "Música y Ópera tras el telón" recorre los secretos de funcionamiento del Teatro visitando zonas hasta ahora nunca vistas por el público como la sala de maquillaje, la peluquería, la utilería, la maquinaria que eleva verticalmente el escenario, la sala de ensayo…

El Guadalquivir, el alma de Sevilla. Foto: shutterstock.

Plan redondo: Sevilla es tan romántica como la que más. Una noche en la ópera (reserva ya tus entradas) y una cena con las mejores vistas de la ciudad al Puente de Triana bajo la luz de las velas, será un acierto seguro. Podrás pasear desde el teatro de la Maestranza hasta el puente de Triana, junto al que se encuentra el nuevo restaurante 'María Trifulca'. Reserva alguna de las coquetas mesitas de la planta inferior junto a ventanales con vistas al puente donde el romanticismo se bebe a sorbos. El edificio era la antigua estación marítima para el barco de vapor que zarpaba hacia Sanlúcar de Barrameda. Su terraza con vistas a Sevilla desde Triana también es única.

5. Conocer la basílica del señor de Sevilla y tapear como dios manda

Admirar la talla de Jesús del Gran Poder en su templo te dará una idea de la atmósfera devota que se respira en la ciudad en Semana Santa, pero también de la fuerza de la tradición y la autenticidad de todo un barrio que orbita alrededor del templo. La talla es una joya realizada por Juan de Mesa en 1620 que representa el mejor barroco sevillano.

Una parada en la Plaza de San Lorenzo. Foto: Mamadú Dabó.

Plan redondo: vente a eso del mediodía a visitar la basílica, déjate llevar por la poderosa energía que se respira allí adentro, disfruta de la placita que lo rodea y cuando sientas que el cuerpo te pide algo para comer, vete con tiempo al solicitado restaurante y bar 'Eslava' que, aunque siempre lleno, tiene las mejores tapas (algunas con premios internacionales), los vinos más deseados y todo a precios imbatibles. Su propietario Sixto Tovar, con más de 30 años de negocio a sus espaldas, ha sabido conjugar como pocos calidad, precio, novedad y profesionalidad. Prueba su huevo sobre bizcocho de boletus, las costillas de cerdo con miel, la alcachofa o el increíble puro de Bécquer relleno de tinta de calamar.

Huevo sobre bizcocho de boletus de La Eslava. Foto: Mamadú Dabó.

6. La Catedral desde las alturas

Almohade, mudéjar, gótico, renacentista, barroco… No hay estilo que no tenga su representación en la catedral de Sevilla, conocida más por la Giralda adyacente, que era el alminarete de la mezquita almohade de 1172 sobre la que se levantó la catedral. Visitarla, a pesar de las colas, es casi una obligación. Pero si ya los has hecho, lo realmente novedoso y cautivador es hacerlo desde los tejados. La panorámica del patio de los Naranjos, de los Reales Alcázares y de las gárgolas que presiden sus alturas es inimaginable hasta que no estás arriba. La visita (en grupos de diez y con reserva online) permite pasearse por las alturas del interior de la catedral y admirar de cerca bóvedas, cruceros, el órgano y el coro.

El Patio de los Naranjos desde la Catedral. Foto: shutterstock.

Un plan redondo: disfruta de estas vistas espectaculares en los primeros turnos de la mañana. Gestiona la visita a las cubiertas de la Catedral con tiempo. Las organiza el propio Cabildo por grupos que van acompañados de un técnico de la Catedral y dan comienzo en la Puerta de San Miguel. Una vez que hayas finalizado, date un paseo hasta la plaza del Salvador (iglesia que también puede visitarse a través de este procedimiento). Allí, a sus espaldas, haz una parada para comer en uno de los locales que más está dando que hablar: 'Tradevo Centro'. No te puedes perder su tapa de sardinas marinadas, ni su pan artesano que traen desde Bollullos del Condado o el aceitito ojiblanca de Marchena. Las alitas de pollo confitadas, deshuesadas están rebosadas en un crujiente con un toque de curry. ¿De postre? Prueba la heladería artesanal italiana de la plaza de la Alfalfa. No te arrepentirás.

Siempre hay un hueco para un helado artesano. Foto: Mamadú Dabó.

7. Barroco en el museo de Bellas Artes y paseo por el mercadillo

Además de ser una joya que conserva la mejor representación del barroco sevillano, con obras de Francisco de Zurbarán, Murillo y Valdés Leal, el museo también invita a echar una mirada a la escultura, la cerámica y las artes decorativas sevillanas. Ubicado en el antiguo convento de la Merced de la Calzada, la entrada es gratuita para ciudadanos de la Unión Europea.

Plan redondo: desayuna una buena tostada de pan de mollete con jamón con aceite y tomate triturado, un zumo de naranja y un café con leche en el 'Bodegón de Alfonso XII', la calle que lleva al museo. Todo por un económico precio. Después de la visita al museo, los domingos y días festivos hay un mercadillo de artesanos y pintores locales alrededor de la plaza. Para los amantes del café, también en la calle Alfonso XII, el tostadero de 'El Hombre Pez' es un local recogido donde tomar un café solo (de los mejores del mundo) y comprar una de sus bolsas de ¼ kg. Su infusión de cereza (del fruto del café seco) está deliciosa.

De paseo por el mercadillo. Foto: Mamadú Dabó.

8. La Giralda vista desde la casa del pintor

En pleno corazón de Santa Cruz, en la lírica Plazuela de Doña Elvira, la casa-estudio del pintor de la Giralda, Amalio, se ha convertido en una de esas visitas imprescindibles para admirar el mejor perfil del emblema por excelencia de la ciudad. La Giralda se convirtió en la musa de este sevillano, quien adquirió la casa para hacerla suya y pintarla de mil maneras. Hoy, repleta de obras del autor, se visita de forma gratuita de la mano de un guía que te invitará a realizar diferentes actividades a través de sus salas.

Las vistas de la Giralda desde la casa-estudio Amalio. Foto: Mamadú Dabó.

Cuadros como El pan Encadenado, propiedad del Museo Centro de Arte Reina Sofía o series como El mundo de Esperanza, Apostolado proletario, Andalucía negra, Los andaluces de la cultura y retratos de poetas, escritores, científicos e historiadores de la tierra invitan a conectar con el alma andaluza a la que cantó. Sube planta por planta asomándote a los ventanales para apreciar las diferentes perspectivas de la Giralda y llega hasta la terraza, que no te defraudará.

Ambientazo en Ovejas Negras. Foto: Facebook.

Plan redondo: la puesta de sol es la mejor hora para admirar los perfiles de la Giralda. Pero a la hora de cenar, te proponemos que no abandones esta zona y visites otro de los locales modernos que más éxito han logrado recientemente, 'Ovejas Negras'. Procura llegar con tiempo porque el local se llena. Prueba su cocina creativa a base de tapas.

9. Un mercado popular, una iglesia del siglo XIII y el mejor pescaíto frito

Si lo que te apetece es pasear y tapear sin rumbo, disfrutando del ambiente más desenfadado y underground del centro de Sevilla, pon dirección hacia la calle Feria. Debe su nombre al mercadillo de los jueves que se celebraba aquí desde el siglo XII, el más antiguo de la ciudad. En esta misma calle nació el músico y poeta Jesús de la Rosa, del mítico grupo de rock andaluz Triana, y está poblada de locales de tapas interesantes y tiendas de artesanías. Precisamente en esta calle tradicionalmente de artesanos, aprendió el oficio el pintor Murillo y por eso aparece la calle Feria en algunas de sus obras. No te pierdas la visita a la iglesia Omnium Sanctorum, una de las más antiguas de la ciudad. Su apariencia medieval de 1249 es característica del gótico mudéjar. Junto a ella, el mercado de la calle Feria es uno de los más atractivos de la ciudad. Disfruta del ambiente de sus puestos y del ambiente.

Hermanos y compañeros, en el Bar La Cantina. Foto: Mamadú Dabó,

Plan redondo: después de visitar la iglesia y darte una vueltecita por el mercado, siéntate en una de las terrazas más auténticas del barrio para tomar el mejor pescaíto frito de la ciudad (también tienen marisco). El 'Bar La Cantina', con su terraza a pie de mercado y los muros de la iglesia gótico-mudéjar a tus espaldas, disfrutarás del mejor emplazamiento. Los camareros, hermanos, son simpáticos y agradables, la materia prima fresca y está abierto desde el desayuno hasta el cierre del mercado.

Si te gusta la música, tienes que entrar aquí. Foto: Mamadú Dabó.

Después de comer, puedes darte un paseo por la Alameda de Hércules y tomar un delicioso café en alguna de sus terracitas. Podrás seguir de cañas en el entorno de La Alameda, visitar la mítica tienda de discos de la calle Amor de Dios, 'Record Sevilla', y si la hora de las cañas te pilla de nuevo o te apetece algo dulce prueba la tarta de chocolate con cerveza negra del ecléctico local 'Red House Art & Food', también en la calle Amor de Dios, con una buena colección de cervezas artesanas locales y nacionales (y opciones veganas).

El ecléctico restaurante de Red House Art & Food. Foto: Mamadú Dabó.

Fecha de actualización: 22 de mayo de 2017

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