Esta playa de arena negra y poco frecuentada permite conocer una de las zonas más interesantes del litoral de Tenerife y acercarse hasta San Cristóbal de La Laguna, una de las trece ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad.
La Playa del Arenal se encuentra entre Punta del Hidalgo y Bajamar, al norte de Tenerife
. A esta zona se llega por un pequeño sendero que parte de la carretera, junto al Hotel Neptuno. A pesar de contar con una estación de autobús próxima y con un camping, no es una playa masificada.
En invierno, su arena negra sirve de base de operaciones a decenas de amantes del surf, que se benefician del aumento de la fuerza del viento coincidiendo con el fin de la estación más cálida. La convivencia entre bañistas y surfistas es muy buena.
En El Arenal, es aconsejable combinar la estancia con visitas a otras zonas vecinas, como las sorprendentes piscinas intermareales de Puerto Hidalgo y Bajamar. Son barreras levantadas mediante el uso de barandillas y muros que rompen la fuerza del mar y permiten bañarse con tranquilidad.
Entre ambos puntos, se sitúa El Puertito, refugio para las pequeñas barcas de los pescadores de la zona, y el faro de Punta del Hidalgo. Este faro mide 50 metros de altura y llama la atención por la originalidad de su diseño: una flecha de hormigón blanco que apunta al cielo. Es uno de los faros más modernos de España, ya que entró en funcionamiento en 1994.
La Laguna, Patrimonio de la Humanidad
Desde El Arenal, se puede emprender el camino hacia San Cristóbal de La Laguna
, cabeza del municipio. Es una de las trece ciudades españolas distinguidas como Patrimonio de la Humanidad, lo que la equipara a Santiago de Compostela, Toledo, Córdoba o Salamanca. Esto da una idea de lo que se puede encontrar allí: una ciudad universitaria y monumental que fue la capital de la isla hasta 1833.
Hacer una enumeración de los edificios remarcables de San Cristóbal de La Laguna es una tarea inútil. Lo mejor es dejarse llevar por un guía oficial en la primera visita para después regresar y perderse. Así se puede conocer mejor la iglesia de la Concepción, el ayuntamiento (en la antigua Casa del Corregidor), el palacio de Nava y Grimón, el Real Santuario del Cristo de La Laguna, el ex convento de San Agustín o el mercado de San Miguel, que muchos siguen considerando el epicentro de la actividad local.
Un diseño que hizo historia
También hay que fijarse en la insólita distribución en cuadrícula de Villa de Abajo, uno de los dos núcleos en los que se divide la ciudad. Esta distribución, pionera en los siglos XVI y XVII, pasó posteriormente al Nuevo Mundo y fue adaptada en ciudades como La Habana y Lima. Pero no todo son guiños al pasado; La Laguna también cuenta con un joven museo dedicado a la divulgación: el Museo de las Ciencias y el Cosmos
. Es muy interactivo y está pensado especialmente para “aliviar” a los más jóvenes de tanta referencia histórica. Será una visita ideal para toda la familia, en particular cuando cae la tarde.
Aparte de historia, San Cristóbal de La Laguna también dispone de buenos restaurantes. En El Timple (tel.: 922 250 240), el chef Benito Álvarez propone una pequeña renovación de la cocina canaria, basada en las raciones más que en el clásico menú. Silbo Gomero (1 Sol de Repsol)
(tel.: 922 310 355) también apuesta por la cocina con raíces. En ambos establecimientos se pueden degustar platos con productos imprescindibles en la comida tinerfeña: miel, papas, pescado fresco y, en cuanto a carne, conejo y cerdo.