Valencia, rumbo a la modernidad

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Valencia es hoy símbolo de cambio. Su salto a la modernidad se ha logrado sin traicionar sus raíces y ha conseguido convertirse en uno de los destinos turísticos más apetecibles. El diseño y los equipamientos culturales de primera línea se dan la mano con el sol, el mar y la buena comida de siempre.

 

Primera mañana 

10.00 h - La Ciudad de las Artes y las Ciencias, el nuevo icono

Lo primero que hay que saber de Valencia es que, aun siendo una gran ciudad, está muy bien comunicada con transporte público. Incluso existe la Valencia Tourist Card, que, por 20€ y durante 48 horas, ofrece transporte público urbano y descuentos en museos, ocio, tiendas y restaurantes concertados. 

Sabiendo esto, si no vamos en coche, podemos coger los autobuses 19, 35, 95 o 40 y empezar nuestra visita por lo más nuevo y deslumbrante de la ciudad. Inaugurada hace poco más de diez años, la Ciudad de las Artes y las Ciencias es un conjunto de edificios (Hemisfèric, Umbracle, Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, Oceanogràfic y Palau de les Arts Reina Sofía) diseñados por Santiago Calatrava y Félix Candela que emergen al final del río Turia para orgullo de todos los valencianos. En lo poco que lleva en pie, se ha convertido en el indiscutible nuevo símbolo de la ciudad. Si no tenemos a mano la cámara de fotos será un error imperdonable. 

Completando la oferta cultural y científica, la zona está equipada con varios parques, jardines y zonas deportivas que nos invitan a tomar la visita con tranquilidad. Echar un vistazo a las especies vegetales autóctonas valencianas (jara, romero, lavanda, madreselva, buganvilla...) que hay en el Umbracle (un mirador ajardinado desde el cual se ve todo el complejo) y contemplar el enorme péndulo de Foucault de 30 m de longitud y 170 kg de peso que hay en el Museo de las Ciencias son dos actividades que no debemos perdernos. 

El Oceanogràfic es otra de las estrellas del conjunto y, sin dudarlo, merece que le dediquemos nuestras siguientes dos horas.

 

12.00 h - El Oceanogràfic, la joya de la Ciudad de las Artes

El Oceanogràfic   merece una visita completa. Sus 110.000 m2 lo convierten en el más grande de Europa. En él podremos disfrutar de los principales ecosistemas marinos del planeta y de 45.000 ejemplares de 500 especies diferentes. Aquí podremos ver delfines, morsas, leones marinos, focas, pingüinos, tiburones, rayas, peces sierra o medusas. Su diseño -de gran tamaño y sin barreras visuales- es realmente espectacular. 

En su interior, encontramos uno de los restaurantes más vanguardistas de la ciudad, el Restaurante Submarino (tel.: 961 975 656). Aquí podremos comer unos excepcionales raviolis de changurro con gambas en su jugo y salsa de limón bajo una espectacular lámpara que emula un banco de medusas y rodeados de 10.000 peces. Es simplemente espectacular.

 

Primera tarde 

14.00 h - Paella con vistas

Después de haber dedicado la primera mañana a la Ciudad de las Artes, volveremos al núcleo urbano de Valencia. Allí, dirección al mar, enfilamos la calle Menorca hasta la Avenida de los Naranjos y de ahí bajamos hasta la playa de la Malvarrosa. Con una longitud de un kilómetro, es la playa urbana por excelencia y su amplia superficie de arena fina está flanqueada por un paseo marítimo lleno de restaurantes y cafeterías. 

Antiguamente era casi exclusivamente territorio de pescadores. Con el paso del tiempo, se fue convirtiendo en un lugar de descanso de la burguesía valenciana y de personajes ilustres como Blasco Ibáñez o Joaquín Sorolla. Con el recuerdo fresco de lo visto hasta ahora, será el lugar perfecto para tomarnos un respiro y sentarnos a comer una paella en La Pepica  (Paseo Neptuno, 2) que, con más de cien años de historia, goza de una merecida fama entre los restaurantes valencianos. 

Si el día es soleado, no dudemos en pedir una mesa en la terraza; estaremos mejor y disfrutaremos de las privilegiadas vistas al mar, como en su día lo hicieron Hemingway, Orson Wells o Ava Gardner, será todo un lujo. 

En la misma calle Neptuno, en el número 16, encontraremos otra joya gastronómica: el restaurante L'Estimat, donde nos frecen una carta con más de 15 arroces diferentes, además de su especialidad: all i pebre de anguilas y calabaza asada con nueces y miel.

 

16.00 h - Entre el centro y el mar

Ya que hemos comido en la Malvarrosa, podemos dar un paseo para echar un vistazo al nuevo puerto deportivo de Valencia, que es la envidia del Mediterráneo. Este puerto se remodeló por completo para acoger la Copa América de Vela en el 2007 y ahora, ha quedado como uno de los lugares de ocio y diversión de la ciudad. Además, este lugar ya se ha incluido en las guías turísticas de última generación, aunque solo sea para ver algunas de las joyas arquitectónicas que aquí se encuentran. Tras la remodelación del edificio de Aduanas y los almacenes, destaca sobre todo el edificio Velas y Vientos, diseñado conjuntamente por el arquitecto David Chipperfield y el estudio barcelonés b720, toda una maravilla.

Otra opción es ya dirigirse al centro de la ciudad y descubrir lo mucho que esconde. Para empezar, y antes de meternos de lleno en el hervidero de las callejuelas, podríamos darnos un paseo por los Jardines del Turia. Este pulmón verde invita a tomarse las cosas con calma y es ideal para ir en familia. Aquí encontraremos instalaciones deportivas, pistas de patinaje, un trenecito, circuitos para bicis y, para los más pequeños, el Parque Gulliver: una original área de juegos presidida por una figura gigantesca del personaje creado por Jonathan Swift. Tendido y atado en el suelo como en el relato original, el pelo y los pliegues de su ropa se convierten en toboganes y los niños que juegan en ellos, en los enanos de la historia. 

 

18.00 h - Compras tradicionales 

Tras haber cogido aire en los jardines, ya podemos sumergirnos en el corazón de la ciudad. Perdernos por las calles del centro histórico  nos llevará a rincones como la tranquila y agradable Plaza de la Virgen, escondida detrás de la catedral. También podemos darnos una vuelta por calles como Roger de Lauria, Correos, Barcas, San Vicente Mártir o Poeta Querol, donde encontraremos un sinfín de tiendas dedicadas a la venta de artesanía y de antigüedades llenas de rarezas y exquisiteces inesperadas. Los abanicos pintados a mano y hechos con varillas de marfil tallado o maderas exóticas son algunos de los artículos estrella de la artesanía local. Tampoco debemos olvidarnos de la porcelana ni de los típicos trajes de valenciana con refinados bordados. Y ya que estamos por aquí, no podemos irnos sin pisar la Horchatería Chocolatería Santa Catalina (Plaza Santa Catalina, 6) y tomarnos una horchata y unos fartones en uno de los locales más típicos de la ciudad, que en su día llegó a frecuentar la infanta Isabel. 

 

20.30 h - Final de fiesta

La jornada ha sido más que completa, pero todavía tenemos que cenar y tomarnos una copa en la imprescindible noche valenciana. Si queremos ir a uno de los restaurantes con más tradición, tendremos que ir a la zona de Russafa y pedir mesa en el Morgado  (1 Sol de la Guía Repsol) (Reina Doña Germana, 4, tel.: 963 733 508). El rabo de toro estofado o las mollejas de cordero con setas y ajos tiernos nos dejarán boquiabiertos y a punto para lo que vendrá después.
 
No lejos del Morgado, encontraremos otra opción extraordinaria: se trata del restaurante Riff  (galardonado con dos soles de la Guía Repsol). Aquí probaremos la cocina creativa con platos de nombres tan sugerentes como el huevo escalfado con pimentón de la Vera y coliflor, el arroz con aire de erizo de mar y el consomé de piña asada con coco y almendras.

Para rematar la noche, proponemos desplazarnos hasta el puerto y meternos en alguno de los muchos bares y discotecas de la zona, como el The Class (Santa Teresa, 2), el Gabbana Beach (Paseo Neptuno, 30) o Las Ánimas Puerto -donde presumen de servir los mejores cócteles de la ciudad-, también en el Paseo Neptuno. En todos ellos, encontraremos buena música y diversión asegurada hasta altas horas de la madrugada. 

La otra opción nocturna la encontraremos en el barrio del Carmen, una de las zonas de copas por excelencia de la ciudad. Destacan algunos locales clásicos como el Fox Congo -música soul, pop y funky- o el Johnny Maracas, solo para salseros. Los dos abren sus puertas en la calle Caballeros, donde también se encuentra el Borgia, una tetería decorada al más puro estilo tunecino.

 

Segunda mañana 

10.00 h - La Seu, la catedral de Valencia

Empezamos nuestro segundo y último día en Valencia visitando la catedral, conocida popularmente como La Seu. El templo está dedicado a Santa María por deseo de rey Jaime I y se alza sobre los restos de la antigua mezquita. Sus tres puertas principales son de estilos diferentes (románico, gótico y barroco) y su campanario octogonal. El Miguelete es el emblema de la ciudad. Se eleva a una altura de 50,85 metros, medida que coincide con la de su perímetro. El esfuerzo de subir los 207 peldaños que llevan hacia su punto culminante se ve sobradamente compensado por unas espléndidas vistas sobre la ciudad. De su interior no podemos perdernos las pinturas del Quattrocento, que llegaron de Roma gracias al papa valenciano Alejandro VI. 

En la misma Plaza de la Virgen, destacan la Basílica de la Virgen de los Desamparados, y muy cerca, el Real Convento de Santo Domingo. Este convento fue construido por la orden de los dominicos en el siglo XIII, con la aprobación del rey Jaime I. En el casco histórico de Valencia, es posible encontrar otras iglesias de interés, entre las que destacan las de Santa Catalina, San Nicolás y San Martín. 

 

12.00 h - La Lonja de la Seda

A cinco minutos de la catedral nos encontramos con otro lugar de visita obligada: la Lonja de la Seda, ubicada en la céntrica Plaza del Mercado. Levantada a finales del siglo XV, esta obra maestra del gótico civil valenciano es, desde 1996, patrimonio de la humanidad. En el interior del edificio, se hallan verdaderos tesoros, como el monumental Salón de las Columnas, el Torreón Central y la Sala de Juntas del Consulado del Mar.

Por su parte, en el pórtico de la entrada, llamado el Portal de los Pecados, encontramos varias figuras que representan los pecados originales del hombre. En la torre se ubica el calabozo en el que se encerraba a los ladrones de seda y a los mercaderes poco honrados hasta que las autoridades hacían su aparición. La entrada es gratuita y los sábados y los domingos cierran a las 13.30 h. Es una visita que merece la pena.

 

Segunda tarde 

14.00 h - Comiendo en el centro

Son las dos y el estómago empieza a quejarse. Si queremos darnos un homenaje, lo mejor será ir hasta la Plaza Horno de San Nicolás (casi tocando a la Lonja) y sentarnos a disfrutar de los mariscos del San Nicolás. El pescado de roca con papillote de verdura del tiempo y el rancho de abordo con pescados del litoral bien merecen que nos rasquemos un poco la cartera. No nos arrepentiremos.

Otra opción, por la misma zona es La Taberna de Marisa (Caballeros, 47), un local vanguardista con buenas tapas, donde encontraremos huevos estrellados, carne de buey a la piedra o chocolate en tres texturas. Otro restaurante a destacar es El Tossal  (Quart, 6), donde podremos probar cocina de mercado con buenos arroces y horchata en texturas. 


16.00 h - Paseo musical

Salimos del centro para encarar el final de nuestra corta pero intensa estancia en Valencia. Cruzamos el río y caminamos por el Paseo de la Alameda hasta encontrar el Palau de la Música. Aunque haya cedido el protagonismo musical al Reina Sofía de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, este edificio sigue siendo uno de los más emblemáticos de la ciudad. Inaugurado en 1987, está situado junto al Jardín del Turia y su acústica ha sido unánimemente elogiada. De hecho, está considerado uno de los auditorios más importantes de Europa.

La transparencia es una de sus principales características. Una gran bóveda acristalada paralela al cauce del río Turia sirve de acceso principal, integrada a la perfección en el entorno ajardinado que la rodea, que fue diseñado por el arquitecto español Ricardo Bofill. La luz y la armonía exteriores se trasladan al interior a través del cristal, creando un ambiente cálido. Tras cruzar el enorme vestíbulo, se accede a las distintas salas de concierto. De noche, cuando se ilumina, es realmente precioso.

 

18.00 h - Despedida fallera

Irnos de Valencia sin haber olido las fallas en ningún momento hubiera sido un pecado. Así que proponemos pasar nuestro último rato en la ciudad visitando el Museo Fallero  (situado justo enfrente del Palau de la Música, pero al otro lado del río), donde se exponen al público todos los ninots que han sido indultados durante las fallas. El museo acoge ninots desde 1934, así que resulta curioso ver la evolución tanto de los materiales utilizados (del cartón al poliéster), como del diseño de las figuras.  
Además de esta exposición, también podemos ver diferentes carteles que han formado parte de la historia de las fallas, así como fotografías y demás elementos relacionados con este universo aparte. Será una despedida muy valenciana que merecerá la pena. 

Seas como seas, tenemos un plan para ti

Para los sofisticados

Valencia, con el (IVAM) Instituto Valenciano de Arte Moderno, ocupa uno de los primeros lugares en el panorama del arte contemporáneo español. Dispone de nueve galerías que incluyen las colecciones permanentes de Julio González e Ignacio Pinazo y albergan otras exposiciones temporales de pintura, fotografía y arte moderno, desde las vanguardias de comienzos de siglo hasta la actualidad.

Para disfrutar del relax

El Spa Las Arenas (Eugenio Viñes 22, tel.: 963 120 600), ubicado en el interior del Hotel Las Arenas, recoge la tradición del histórico balneario que le precedió. Recomendado para mentes y cuerpos estresados, este exclusivo balneario ofrece una amplísima variedad de tratamientos y terapias de precio y calidad acordes con el lugar. 

Para los más aventureros

A 40 minutos en coche de Valencia, se encuentra la población de Venta del Moro Hoces del Cabriel. Aunque pueda parecer lejos, desplazarnos hasta allí será la mejor elección para disfrutar de una completa jornada de aventuras (rafting, paintball, canoas, piragüismo, buceo, vela, etcétera). La gente de Ruting (tel.: 620 264 263) se encargará de todo lo que haga falta. 

Para amigos

Si quieres pasar una noche excitante y divertida con los amigos, no dejes de ir a la nueva discoteca L'Umbracle (Ciudad de las Artes y las Ciencias), un local muy bien decorado, con buen ambiente, música agradable y sin vecinos a los que molestar. 

Para familias

El Bioparc Valencia (Av. Pío Baroja, 3, tel.: 902 250 340) es un zoológico sin barreras, ideal para visitar con los más pequeños. Sin rejas ni jaulas, recrean el hábitat natural de los animales, de los que nos separan mediante fosos ocultos a la vista, riachuelos o cristales. Es una visita realmente imprescindible para ir en familia.

Agradecimientos: © Agència Valenciana del TurismeComunitat ValencianaTurismo de ValenciaAyuntamiento de Valencia.

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