Rocío Ruiz nos cuenta cómo moderniza el legado familiar. Descubre su visión de innovación, sostenibilidad, digitalización y liderazgo de equipo.
Gastronomía José María es un restaurante familiar que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Rocío Ruiz, al frente de la segunda generación, nos cuenta cómo ha logrado mantener vivo este legado mientras moderniza su gestión y adapta el negocio a lo que demanda el sector y esperan sus clientes.
Mantener el legado familiar
Liderar Gastronomía José María es para Rocío una gran responsabilidad. “Continuar con el legado de mis padres supone mucho compromiso. Ellos comenzaron con una visión clara, y mantener esa esencia es lo que me motiva cada día”. De los cinco hermanos, Rocío fue la única que decidió tomar las riendas del negocio, impulsada por el deseo de preservar el esfuerzo de sus padres. “Querer hacerlo bien, sin estropear lo que ellos construyeron, es un desafío constante, pero también una fuente de orgullo”.
Los valores que diferencian
El éxito del restaurante radica en los valores transmitidos por la primera generación. Rocío destaca que estos principios son el motor que guía su trabajo: “Humildad, atención al cliente y trabajo en equipo son fundamentales para seguir siendo un referente”. Estos valores no solo definen la experiencia del cliente, sino que también son la base de la relación con el equipo.
Innovación y cambios Intergeneracionales
La transición entre generaciones trajo consigo importantes cambios. Uno de los más destacados fue la digitalización. “Pasamos del libro de reservas en papel a un sistema digital que optimiza la gestión de pedidos, el stock y las reservas. Aunque al principio fue difícil para el equipo adaptarse, ahora es una herramienta que mejora la productividad y facilita el trabajo diario”.
Otro cambio significativo fue la estructura organizativa. Rocío transformó el modelo jerárquico en una dirección más horizontal, fomentando la comunicación interna. “Hemos implantado briefings diarios, reuniones semanales y comités de dirección mensuales. Esto nos permite trabajar de manera más colaborativa y estratégica”.
La importancia del equipo
Con un equipo de casi 200 personas, Rocío subraya que el liderazgo efectivo depende de la confianza y el apoyo mutuo. “Es imposible liderar sin un equipo comprometido. La clave está en delegar y formar a los colaboradores para que puedan transmitir los valores del restaurante”. Además, destaca la importancia de cuidar tanto al cliente interno como al externo: “Nuestros empleados son nuestros ojos, oídos y boca. Si ellos están bien, el cliente lo percibe”.
Sostenibilidad como pilar estratégico
La sostenibilidad es un eje fundamental en Gastronomía José María, especialmente en su proyecto más reciente, Zibá José María Eventos. Rocío explica cómo han integrado prácticas sostenibles, como el uso de placas solares, el reciclaje y la apuesta por productos locales. “La sostenibilidad no es solo una palabra; es una responsabilidad social que debemos asumir para garantizar el futuro del negocio”.
Consejos para hosteleros
Rocío comparte lecciones valiosas para otros profesionales del sector. “Es fundamental tener un producto que te caracterice y te diferencie. En nuestro caso, el cochinillo y el vino de la casa son nuestros pilares. Además, apoyarse en el equipo y buscar asesoramiento externo en áreas específicas es clave para crecer”.
También subraya la importancia de cuidar los detalles en la experiencia del cliente: “Un gesto, una sonrisa, o recordar que es su cumpleaños puede marcar la diferencia. Los clientes no siempre recuerdan el sabor exacto de un plato, pero sí cómo se sintieron durante su visita”.
Construyendo Futuro
Para Rocío, el futuro de la hostelería está en la capacidad de adaptarse y mejorar continuamente. “Liderar un restaurante no es solo gestionar el día a día, es formar equipos sólidos, optimizar procesos y encontrar formas de diferenciarte. Si logras eso, no solo mantendrás tu negocio, sino que lo harás crecer”.
Con esta visión práctica y orientada al día a día, Rocío Ruiz demuestra que el éxito en la hostelería no depende solo de la tradición, sino de la capacidad de evolucionar y aportar valor constante a clientes y equipos.