En Casas Ibáñez, un pequeño pueblo de Albacete, Javi Sanz y Juan Sahuquillo, chefs y propietarios de Cañitas Maite, han demostrado que desde un negocio familiar se puede montar un grupo gastronómico que marca la diferencia.
Con cinco conceptos complementarios, han conseguido crear un ecosistema que mezcla tradición, ideas frescas y una forma de trabajar que no para de crecer, todo con los pies en la tierra y pensando en el día a día de la hostelería.
Cinco negocios, un pueblo y un crecimiento imparable
Lo que comenzó como un restaurante familiar, hoy es un grupo que incluye Cañitas Maite, Cañitas Maite Gastro, Cañitas Suites, Cañitas Café y Cañitas Finca. Cada uno de estos espacios tiene su propia identidad, pero juntos forman una propuesta integral que abarca desde desayunos y menús diarios hasta experiencias de alta cocina.
"Nos hace mucha ilusión ver cómo en un pueblo como Casas Ibáñez podemos tener cinco conceptos diferentes y que todos funcionen. Hemos conseguido que convivan propuestas para todos los públicos, desde la gente de aquí hasta quienes vienen de fuera buscando algo especial", cuenta Juan Sahuquillo, chef y propietario del grupo.
La clave: diversificar con sentido
El éxito de Cañitas Maite no es casualidad. Detrás de cada paso hay una estrategia clara: diversificar con sentido y pensar en el cliente. "Cada negocio tiene su propia personalidad, pero todos comparten un mismo sello: la calidad. Eso es lo que nos ha permitido crecer y conectar con públicos tan diferentes", comparte Javi Sanz, también chef y propietario.
Han sabido leer las necesidades de su entorno y adaptarse a ellas, creando un equilibrio entre lo local y lo global. "Para nosotros era importante que la gente de Casas Ibáñez se sintiera parte de este proyecto, pero también queríamos atraer a un público más amplio. Por eso, cada uno de nuestros negocios tiene algo único que ofrecer", añade Juan.
Un equipo que crece con el proyecto
Uno de los pilares de Cañitas Maite es su equipo. "Desde el principio, hemos apostado por las personas. Hay gente que lleva con nosotros desde que empezamos y han crecido con el proyecto. Ahora ocupan puestos clave y son parte fundamental de lo que somos”, asegura Juan.
Además, han roto con el modelo tradicional de la hostelería de jornadas interminables. "Queremos que nuestro equipo esté bien, que trabaje en condiciones justas y que tengan tiempo para ellos y sus familias. Esto no solo mejora su calidad de vida, también se refleja en el servicio que ofrecemos", concluye Javi.
Un modelo que inspira
Cañitas Maite es un ejemplo de cómo se puede crecer sin perder la esencia. Su capacidad para diversificar, cuidar a su equipo y adaptarse al entorno ha convertido a Casas Ibáñez en un destino gastronómico que va más allá las fronteras de su pueblo.
Su historia no solo pone en valor el esfuerzo detrás de cada plato, sino que también demuestra que, con una buena planificación y una apuesta decidida por la calidad, es posible transformar un negocio familiar en un referente gastronómico.
Porque, al final, la hostelería es eso: un equilibrio entre cuidar a las personas, ofrecer experiencias únicas y no dejar de mirar hacia adelante. Y en ese camino, Cañitas Maite es un ejemplo de cómo transformar el esfuerzo diario en un modelo de éxito que inspira a otros a seguir creciendo.