El pasado 24 de marzo El Bar en Valladolid se convirtió en el escenario de un nuevo encuentro Hacemos cocina, un espacio donde los hosteleros compartieron sus experiencias y reflexionaron sobre cómo enfrentarse a uno de los mayores retos del sector: la gestión de precios en un mercado que no deja de cambiar.
En un ambiente relajado y lleno de complicidad, se habló de estrategias, herramientas y aprendizajes que ayudan a navegar en este entorno tan exigente. Porque, al final, como bien se dijo durante la jornada, la clave está en adaptarse sin perder de vista lo que realmente importa: el cliente.
Precios que suben, márgenes que se ajustan
Hablar de precios en hostelería es hablar de decisiones difíciles. Las subidas son inevitables, pero la forma en que cada negocio las gestiona puede marcar la diferencia. En el encuentro, se compartieron estrategias que van desde ajustar las cartas para trabajar con productos de temporada hasta replantear los márgenes en función de la volatilidad de ciertos ingredientes. Por ejemplo, Adrián Rodríguez, dueño de un restaurante en Urueña, compartió cómo las subidas de precios de productos como el lechazo y la ternera han impactado en su negocio:
"Hay productos, como el lechazo, que pueden subir más del 100 % en poco tiempo. Para protegernos, hemos tenido que ajustar los márgenes y calcular los escandallos con más previsión, incluso utilizando multiplicadores más altos que antes."
Por su parte, Gemma García, directora gastronómica del Grupo Bla Bla, destacó la importancia de tener un control exhaustivo de los costes:
"Saber lo que cuestan las cosas es fundamental. Si no tienes un control claro, es muy difícil gestionar las cartas y mantener los márgenes en un entorno tan cambiante."
Ambos coinciden en que el equilibrio está en encontrar soluciones que no solo sean sostenibles para el negocio, sino que también respeten la confianza del cliente.
Conocer a la competencia: un paso adelante
Otro de los temas clave fue la importancia de observar lo que hacen otros. En ciudades como Valladolid, donde el cliente es habitual y exigente, diferenciarse es esencial. Consumir en otros locales, compartir experiencias y aprender de los aciertos (y errores) de la competencia se ha convertido en una práctica habitual para muchos. Roberto lo resumió perfectamente: "Conocer a la competencia es clave, ya sea para diferenciarte o para aprender de lo que hacen bien. En ciudades pequeñas, tienes que buscar siempre ese detalle que te haga único."
Esta idea de comunidad y colaboración entre hosteleros es uno de los pilares de Hacemos cocina, y encuentros como este refuerzan esa conexión.
Radares que ayudan a decidir
Durante la jornada, se presentaron los radares de precios y competencia de Hacemos cocina, herramientas diseñadas para facilitar la toma de decisiones en un entorno tan cambiante. Estas soluciones permiten monitorizar en tiempo real las fluctuaciones de precios y ajustar las estrategias de forma ágil y eficiente.
"Con los radares podemos anticiparnos a las subidas y bajadas de precios, lo que nos da una ventaja para tomar decisiones informadas y minimizar el impacto en nuestros márgenes".
Compartir para crecer juntos
El encuentro en Valladolid no solo fue una oportunidad para hablar de precios y competencia, sino también para reforzar el sentido de comunidad. Como dijo Roberto:
"Encuentros como este nos permiten profesionalizarnos, crear sinergias y sentirnos apoyados. Al final, todos estamos en el mismo barco."
En Hacemos cocina, creemos que juntos somos mejores. Por eso, seguimos trabajando para ofrecer herramientas y espacios que impulsen a los hosteleros a superar sus desafíos diarios, siempre con la confianza de que la colaboración es el ingrediente clave para el éxito.