Este encuentro no fue solo una reunión, sino un espacio íntimo donde los profesionales del sector compartieron ideas, inquietudes y una visión común: fortalecer la gastronomía desde la cercanía y el compromiso.
Lara Roguez, anfitriona y alma de Abarike, lo dijo con claridad: necesitamos más momentos como este. Porque la gastronomía no solo se trata de cocinar, sino de compartir, aprender y entender que el producto es el corazón de todo lo que hacemos.
El respeto por los ingredientes y su origen fue el hilo conductor de la jornada. Hablar de trazabilidad no es solo un tema técnico, es una declaración de intenciones: cuidar el producto es cuidar la esencia de la cocina. Y eso quedó claro en cada reflexión, en cada idea compartida.
Marcos Mistry, otro de los invitados, lo expresó con claridad: cuando los profesionales se encuentran, la gastronomía crece. Hacemos cocina es precisamente eso, un espacio para compartir ideas, inspirarse mutuamente y enriquecer el sector con lo mejor de cada uno. En Abarike, esa riqueza comienza siempre con el respeto por el producto.