No puedes apagar las neveras ni servir la sopa fría, pero sí puedes dejar de tirar el dinero por el sumidero energético. Así que si te preguntas cómo ahorrar energía en un restaurante sin que tus clientes ni tu equipo lo noten, aquí tienes 15 medidas prácticas que puedes empezar a aplicar hoy mismo.
En los fuegos y la zona caliente: el corazón del gasto
La cocina es donde se concentra la mayor parte del consumo de gas y electricidad. Pequeños gestos aquí pueden hacer tu mes pase de números rojos a verdes:
1. Planifica el encendido de fuegos y hornos. No enciendas la cocina entera a primera hora si no es estrictamente necesario. Establece un horario de encendido según la entrada del equipo de cocina.
2. Usa el calor residual. Apaga los hornos y las placas de vitrocerámica o inducción unos 5 o 10 minutos antes de terminar la cocción. El calor acumulado terminará el trabajo gratis.
3. Tapa las ollas. Parece de cajón, pero cocinar sin tapa consume mucha más energía. Además, el agua romperá a hervir mucho antes.
4. La campana extractora, solo cuando toque. El extractor gasta luz y, además, saca el aire climatizado del local (calor en invierno, frío en verano), por lo que también puede convertirse en un sumidero de energía. Enciéndela solo cuando empiece la producción y apágala en cuanto limpies.
5. Mantenimiento al día. Un quemador de gas sucio o con la llama amarilla consume mucho más y calienta menos. La llama debe ser siempre azul y estable.
En la zona fría: el consumo silencioso de 24 horas
Tus cámaras y neveras nunca duermen. Por eso, cualquier optimización aquí se nota de inmediato en la factura.
6. Controla las juntas de las puertas. Si las gomas de las cámaras o bajo mostradores están gastadas o rotas, el frío se escapa. Cambiarlas cuesta muy poco y se amortiza en semanas.
7. No satures las cámaras Si llenas las neveras hasta arriba sin dejar espacio entre los productos, el aire no circula bien. El motor tendrá que trabajar el doble para mantener la temperatura.
8. Ubica bien tus neveras. Aléjalas todo lo posible de las fuentes de calor, como hornos, fuegos o lavavajillas. Cuanto más caliente esté el aire a su alrededor, más energía necesitarán para enfriar.
9. Evita que el hielo se acumule. El hielo acumulado en las paredes de los congeladores actúa como aislante, haciendo que el motor trabaje más.
10. Ojo a la temperatura. Mantén las temperaturas en su sitio recomendado. Bajar o subir un solo grado la temperatura de congelación o refrigeración sube el consumo entre un 5% y un 8%.
En la sala y el lavado: donde el cliente lo ve (o no)
La sala y el lavado son los dos puntos en los que más cuidadoso hay que ser a la hora de ahorrar, así que aquí van nuestros consejos:
11. Lavavajillas a carga completa. No pongas ciclos a mitad de carga. Espera a tener las cestas llenas para aprovechar al máximo cada lavado de vajilla.
12. Zonifica el aire acondicionado. No enciendas la climatización de todo el local si solo tienes dos mesas ocupadas en una zona concreta. Climatizar por zonas es salud para tu bolsillo.
13. Instala atomizadores en los grifos. Son esas pequeñas piezas con rejilla que se enroscan en la boca del grifo. Mezclan el agua con aire para que el chorro salga con la misma presión, pero reduciendo el consumo.
14. Pásate al LED en toda la sala. Sustituye los halógenos y bombillas antiguas. El LED no solo consume muchísimo menos, sino que también genera mucho menos calor, lo que también alivia al aire acondicionado en verano.
15. Revisa tu potencia contratada. A veces el ahorro no está en el enchufe, sino en el contrato. Si nunca saltan los plomos de tu restaurante, cabe la posibilidad de que tengas contratada más potencia de la que realmente necesitas. Puedes empezar por pedir a tu compañía eléctrica un estudio de tus picos de consumo.
El truco del oficio: haz partícipe al equipo
De nada sirve que compres la nevera más eficiente del mercado si el equipo de cocina se deja la puerta abierta mientras hace la recepción de mercancías... O si el personal enciende el aire a 20 grados en cuanto entra por la mañana.
Reúne a tu equipo, explícales lo que cuesta la energía y cread juntos un protocolo de encendido y apagado. Cuando todos entienden que cuidar de los recursos del restaurante ayuda a que el negocio siga siendo viable y fuerte, el ahorro ocurre de forma natural.