El crujiente: la clave para que un plato guste más
¿Sabías que añadir algo crujiente a tus platos puede cambiar la experiencia de tus clientes? No es solo una cuestión de textura, es pura ciencia. Según Eneko Axpe, experto en gastrofísica, el crujiente activa el cerebro de tus comensales, mantiene su atención y mejora la percepción del sabor.
Cuando una textura es uniforme, como la de un puré, el cerebro se aburre. Pero al combinarla con algo crujiente, los sentidos se despiertan, haciendo que el plato sea más memorable. Gabriel, chef del restaurante Guamán, lo demuestra con un postre de espuma de manteca de cacao con leche de oveja autóctona y nips de cacao garrapiñados. El contraste entre lo cremoso y lo crujiente no solo mejora el sabor, sino que convierte cada bocado en una experiencia más intensa y placentera.