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En 2019, Ángel Minaya, CEO de Agróptimum, tomó la decisión de abandonar la diversificación previa que tenían con plantaciones de almendros y viñedos para abrir una producción exclusiva de pistacho, un cultivo que en España estaba prácticamente en pañales. “Se hablaba mucho del oro verde, pero no existían respuestas claras en el sector nacional. Por eso decidí viajar a EEUU, el líder mundial absoluto, para conocer de primera mano cómo trabajaban. Ese viaje supuso un antes y un después: me hizo abrir la mente y comprender que la realidad exigía un sistema mucho más tecnificado, profesionalizado y basado en datos y tecnología”, recuerda Ángel.
“Si queríamos destacar y aportar un valor real en España, debíamos volcarnos al 100% en el pistacho. En 2019 éramos apenas cinco personas en la compañía y hoy formamos un equipo de más de 220 trabajadores en el entorno rural. Nuestra obsesión es producir más con menos: desarrollar árboles más eficientes, optimizar cada gota de agua y aprovechar la calidad de nuestros suelos para competir al máximo nivel internacional”, asegura el CEO delante del laboratorio donde se lleva a cabo el estudio y cuidado de las semillas, los proyectos de polinización con drones o los ensayos para acabar con plagas o patógenos de forma natural.
La planta injertada se desarrolla en los viveros de Agróptimum, considerados los mayores del mundo en producción de pistacho, con más de 75.000 metros cuadrados cubiertos. Con este paso del proceso han reducido los tiempos de una forma increíble. “Si un agricultor espera a injertar a cielo abierto, la primera cosecha comercial se retrasa hasta los siete años. Con nuestras plantas, de más de un metro de altura, el agricultor está recogiendo su primera cosecha viable a los tres años y medio”, destaca Javier Gallego, director de desarrollo de negocio.
Actualmente, los viveros e instalaciones externas producen más de 1,3 millones de plantas genéticamente perfectas, cuidadas y mimadas para ir a la tierra con un año de vida. Cuando visitamos los viveros nos explican una de sus particularidades técnicas: aquí se usa un sustrato orgánico en el que crecen las plantas, exento de suelo natural. La razón es porque la normativa prohíbe el transporte de tierra entre distintos países para evitar la propagación patógenos. Así, esta empresa puede llegar a todo el mercado de la UE, aunque ahora mismo están exportando especialmente a Italia y Grecia. La producción exterior, fuera de los invernaderos, está destinada al mercado nacional.
Agróptimum está en el escenario idóneo para que todo salga bien: La Mancha. La región es ideal para el cultivo del pistacho por varias razones. Su clima, para empezar: calor seco con horas de frío. El árbol de pistacho “necesita un mínimo de horas de frío en invierno para dormir y descansar. Si no descansan al menos 600 horas por debajo de 7 °C, estos árboles luego no florecen”, explica Ángel Minaya. A esas temperaturas se tienen que sumar después las horas secas y cálidas. Aquí, además, la calidad del suelo, que es “menos arenosos que en EEUU y más salinos, permiten producir más con menos”, asegura el CEO para explicar por qué el cultivo requiere menos compuesto orgánico y menos agua para producir.
Cultivan tres variedades de pistacho que se recomiendan en función de las necesidades del agricultor o del uso que se le vaya a dar al fruto. Sirora, la más recomendada por su rapidez de producción, da un fruto redondo y de cáscara muy blanca ideal para “el mercado de snack, con muy bajo porcentaje de frutos vacíos y menores necesidades de horas de frío”, explica Javier. Kerman, “originaria de Oriente Próximo, exige una elevada acumulación de frío y tiene una floración tardía idónea para fincas de sierra expuestas a heladas primaverales”. Y, por último, la variedad larnaca, procedente de Chipre y adaptada a climas semicálidos, es la primera en madurar y cosecharse. “Su fruto es más pequeño y con muchas cáscaras pero con un sabor y aroma excepcionales, por lo que está muy cotizada para cremas, heladería y repostería”, afirma el director de desarrollo de negocio.
La cosecha se hace entre septiembre y octubre, dependiendo de la variedad y su tiempo de maduración. Para optimizar los trabajos en el campo se utilizan dos modalidades de maquinaria: el paraguas vibrador acoplado al tractor, perfecto para plantaciones tradicionales por la separación necesaria entre árboles; y la cosechadora cabalgante, diseñada específicamente para el tipo de cultivo. “Si con un paraguas recoges el fruto de 3.000 árboles en un día, con la máquina específica hecha para pistachos, el número sube a 6.000”, afirman desde Agróptimum.
La empresa cultiva unas 10.000 hectáreas en la actualidad; pero, además, le ofrecen un asesoramiento a los agricultores que compran las plantas e incluso la puesta en marcha de la plantación. “Nos dedicamos a desarrollar proyectos ‘llave en mano’ y hacer gestión de fincas como una ingeniería... Nosotros funcionamos como si fuésemos una promotora, nos encargamos de todo”, subraya Javier para contar cómo se han adaptado a las necesidades de los productores. Con el cultivo, se sumó una nueva carencia en la zona: la selección del fruto y conseguir un vendedor final. Un hecho que Agróptimum solucionó con la procesadora.
Desde que el pistacho se recoge y llega a las instalaciones, en un plazo máximo de 24 horas se ha realizado todo el proceso de limpieza y empaquetamiento para que el fruto no pierda sus propiedades. En la procesadora se limpia el pistacho de hojas, ramas o piedras llegadas del campo; se pela la capa exterior; se separan los pistachos vacíos en un tanque de flotación; se hace un presecado que favorece la apertura natural de la cáscara y un posterior secado suave para preservar los aceites naturales; y, después, se pasa a la fase del calibrado y selección del pistacho destinado a diferentes ventas y usos.
Los datos del pistacho nacional son pequeños si se comparan con las producciones internacionales. Al margen de EEUU, que ostenta el 60% de la producción total mundial, están Turquía con un 20%, pero casi todo para consumo interno, e Irán prácticamente con el resto. España, Italia y Grecia están en crecimiento, pero no llegan al 2%. Sin embargo, Agróptimum ha sabido aprovechar el aumento de la demanda frente a la oferta. En su tercer año de cosecha, esperan llegar las 15.000 toneladas, casi 5.000 más que el año pasado.
El resultado final, lo más importante para probarlo en casa, ofrece naturales, tostados y salados, pelados o sin pelar, para el formato snack en grandes cadenas de supermercado. La pasta 100% pura de pistacho va destinada a fabricantes de turrones, chocolates, cremas de untar y bollería. Por último, heladerías y obradores artesanales, aunque son pequeños, se han convertido en otra pata más del entramado que ha depositado su confianza en la calidad del pistacho de Agróptimum.
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