¿Cuáles son las webs y apps de Repsol?

Si tienes una cuenta en cualquiera de ellas, tienes una cuenta única de Repsol. Así, podrás acceder a todas con el mismo correo electrónico y contraseña.

Waylet, App de pagos

Repsol Vivit y Ýrea Cliente de Luz y Gas

Pide tu Bombona y Pide tu Gasoleo

Box Repsol

Guía Repsol

Repsol.es y Tienda Online

Ýrea profesional Mi Solred

Compartir

{{title}}
{{buttonText}}
Monasterio Real de Santes Creus.

Ruta del Císter: el camino de los tres monasterios reales de Cataluña

Un viaje al corazón del medievo en el Camp de Tarragona

Actualizado: 06/05/2026

Bajo el amparo de la red de senderos europeos, el GR-175 se revela como uno de los caminos más impresionantes de Cataluña. Este itinerario por la Ruta del Císter propone un viaje al corazón del medievo: una inmersión en el triángulo místico que conforman los monasterios de Poblet, Santes Creus y Vallbona de les Monges.

Entre las brumas leridanas y los sarmientos de las tierras tarraconenses, el sendero circular llamado GR-175 no es sólo un reto físico de 105 kilómetros para recorrer a pie o en bici de montaña, sino también un viaje al corazón del medievo catalán. Lejos del bullicio de la costa, la Ruta del Císter invita al viajero a descubrir el místico triángulo formado por los monasterios de Poblet, Santes Creus y Vallbona de les Monges, recorriendo las comarcas de L' Alt Camp, la Conca de Barberà y L'Urgell. Señalizado con las marcas blancas y rojas típicas de los Grandes Senderos Europeos, el camino conecta los tres monasterios reales.

Monasterior de Santa Maria de Poblet.
Monasterior de Santa Maria de Poblet. Foto: iStock

El recorrido total se suele completar en cinco etapas —de unos 20-25 km diarios— con una dificultad moderada, alternando pistas forestales con senderos de montaña y algunos tramos asfaltados en las cercanías de las poblaciones. La primera etapa comienza entre Montblanc y Poblet, un inicio suave que atraviesa maravillosos parajes naturales. Resulta imprescindible visitar el recinto amurallado de Montblanc, uno de los mejor conservados de Cataluña.

Detalle del Monasterio de Santa María de Santes Creus.
Detalle del Monasterio de Santa María de Santes Creus. Foto: iStock

En Poblet se halla el primero de los monasterios, el de Santa María de Poblet, justo al pie de las Montañas de Prades. Este entorno de bosques de encinas y robles es ideal para el senderismo gracias a sus numerosas fuentes naturales. Fundado en 1151 por Ramón Berenguer IV, fue panteón real de la Corona de Aragón y se encuentra magníficamente conservado. En su interior destacan el claustro, el refectorio y las tumbas de Pedro el Ceremonioso y Jaime I. Además, es el único de los tres monasterios que mantiene una comunidad de monjes activa.

El único monasterio femenino

La segunda etapa transcurre entre Poblet y Vallbona de les Monges, un tramo que cruza la Sierra del Tallat y que es considerado el de mejores vistas de todo el recorrido. El Monasterio de Santa María de Vallbona presenta una conservación excelente y es el más pequeño e íntimo de los tres monasterios reales. En su arquitectura destaca el cimborrio gótico y, en su interior, guarda la tumba de la reina Violante de Hungría. Cabe señalar que es el único monasterio femenino de la ruta y el único que ha mantenido su comunidad de monjas de forma ininterrumpida durante más de 800 años.

Santa María de Vallbona de les Monges.
Santa María de Vallbona de les Monges. Foto: iStock

Desde Vallbona de les Monges, la ruta se dirige hacia Rocafort de Queralt a través de un terreno llano de secano y viñedos. La cuarta jornada continúa en descenso hasta alcanzar el Real Monasterio de Santes Creus, fundado en 1160. Actualmente este recinto no tiene vida monacal lo que permite al visitante recorrer prácticamente todas sus dependencias, como los dormitorios o la cocina. Su claustro gótico es considerado uno de los más espectaculares de Europa gracias a la delicadeza de sus capiteles.

En el interior del Monasterio Real de Santes Creus.
En el interior del Monasterio Real de Santes Creus. Foto: iStock

La quinta y última etapa discurre entre Santes Creus y Montblanc, regresando al punto de partida tras atravesar El Pla de Santa María. Esta localidad destaca por sus construcciones de piedra seca, una técnica fascinante en la que los elementos se sostienen por sí mismos, prescindiendo de cemento o argamasa. Los entusiastas del senderismo pueden aprovechar para enlazar el GR-175 con la Ruta de la Capona, un itinerario ideal para admirar las antiguas cabañas que antaño servían de refugio a los campesinos.

Para reponer fuerzas

El territorio ofrece un festín para los sentidos con una identidad gastronómica profundamente arraigada a la tierra. Sobresalen los vinos de las D.O. Conca de Barberà y Penedès, cuyas "Catedrales del Vino" modernistas custodian la tradición vinícola de la zona. Durante el primer trimestre del año, la región se convierte en el epicentro de la calçotada, siempre realzada por el reputado aceite de oliva arbequina. Para deleite de los golosos, la almendra cobra protagonismo en la repostería local: desde los crujientes carquinyolis de l'Espluga de Francolí, hasta los emblemáticos merlets de Montblanc —bocados de mazapán y almendra— y sus parientes cercanos, los montblanquins, distinguidos por su acabado garrapiñado.

El pueblo medieval de Montblanc.
El pueblo medieval de Montblanc. Foto: iStock

Para disfrutar al máximo del GR-175, la elección del momento es crucial debido al contraste entre el clima mediterráneo y el continental. La primavera, de abril a junio, se alza como la época perfecta: los días son largos, las temperaturas oscilan entre los 15 °C y 22 °C, y el paisaje —desde los campos de L 'Urgell hasta los bosques de las Montañas de Prades— es espectacular. Como alternativa: el otoño, especialmente en septiembre y octubre, cuando la vendimia tiñe de rojizo los viñedos de la Conca de Barberà y la gastronomía se enriquece con setas y castañas. Por el contrario, el invierno queda reservado para quienes buscan soledad y calçotadas, asumiendo el riesgo de nieblas densas y temperaturas bajo cero; mientras que el verano es la estación a evitar, debido al calor extremo.

El panteón real de Santa María de Poblet.
El panteón real de Santa María de Poblet. Foto: iStock

Al igual que ocurre con el Camino de Santiago, la Ruta del Císter cuenta con su propia “credencial de peregrino”, un documento personal diseñado para quienes realizan la ruta a pie o en bici. Este ‘pasaporte’ se llama “6T”, un nombre que nace de un curioso juego fonético: en catalán, el número seis se dice "sis" y la letra T se pronuncia "te". Al unirlos, el sonido resultante es "Sisté", la pronunciación de la palabra Císter en catalán.

Vista panorámica del Real Monasterio de Santa María de Poblet de la orden cisterciense rodeado de viñedos a principios de otoño. Foto: iStock
Vista panorámica del Real Monasterio de Santa María de Poblet de la orden cisterciense rodeado de viñedos a principios de otoño. Foto: iStock

El 6T se puede descargar e imprimir desde la web oficial de la ruta, aunque también suele estar disponible en las oficinas de turismo locales. Para acreditar el paso por los puntos clave del recorrido, el viajero dispone de diversos lugares de sellado: además de los monasterios, existen cajas de sellado ubicadas en el exterior de ayuntamientos, oficinas o locales sociales de casi todos los pueblos (Montblanc, L'Espluga de Francolí, Rocallaura o Belltall, entre otros). Una vez completada la ruta, el peregrino sólo debe enviar su credencial sellada y dos fotografías por correo electrónico a la organización. A cambio, recibirá el Diploma 6T, un certificado oficial que reconoce la superación de los 105 km del GR-175.

Logo

Te puede interesar