¿Cuáles son las webs y apps de Repsol?

Si tienes una cuenta en cualquiera de ellas, tienes una cuenta única de Repsol. Así, podrás acceder a todas con el mismo correo electrónico y contraseña.

Waylet, App de pagos

Repsol Vivit y Ýrea Cliente de Luz y Gas

Pide tu Bombona y Pide tu Gasoleo

Box Repsol

Guía Repsol

Repsol.es y Tienda Online

Ýrea profesional Mi Solred

Compartir

{{title}}
{{buttonText}}
Un refugio de montaña casi de cuento.

Hotel 'Viñas de Larrede' (Huesca)

Un idílico refugio alpino en los Pirineos

Actualizado: 21/01/2026

Fotografía: Mónica Grimal

En la arquitectura más tradicional del Pirineo de Huesca abundan las poderosas fachadas de piedra y los tejados de pizarra negra, sin embargo el Hotel 'Viñas de Lárrede' se presenta como una enorme casita de marquetería protegida por una cubierta de teja. Una estética que plasma desde el primer momento que se trata de un alojamiento distinto, amable, elegante y con su propia personalidad.
Explora, reserva y disfruta. ¡Descarga la app!
Guía Repsol en tu bolsillo
Descargar app

Cuando el sol se pone en el Valle de Tena, la oscuridad y la bajada de temperaturas invitan a buscar el calor del hogar. Y seguramente el atardecer y las primeras horas de la noche sean el mejor momento para llegar al hotel 'Viñas de Lárrede'. Sea cual sea la temporada del año, el hotel siempre recibe con una acogedora iluminación en su fachada y jardines para transmitir la sensación de que por fin se ha llegado a un refugio de montaña casi de cuento. Visitar estos o cualquier otro atractivo próximo como el Balneario de Panticosa o las tirolinas que sobrevuelan el embalse de Búbal es opcional y casi una quimera, porque desde el vistazo inicial el hotel invita a entrar, relajarse y dejarse acurrucar. “Nos gusta pensar que el hotel es un destino por sí solo dentro de los preciosos Pirineos”, comenta Adriana Ribera junto a Joaquín del Rincón, el matrimonio propietario de este hotel familiar, incluso más familiar de lo que se pueda pensar.

 Una de las habitaciones que dispone de dos alturas.
Una de las habitaciones que dispone de dos alturas.

Del Cantábrico a Huesca

Adriana y Joaquín, de origen donostiarra, celebrarán una década desde que abrieron el Viñas de Lárrede. “En un lugar al que llegamos por casualidad y tras dar muchas vueltas buscando el emplazamiento perfecto para levantar nuestro sueño de un hotel”, recuerda Adriana. “Trabajábamos desde hace años en Formigal y queríamos emprender nuestra propia aventura. Y aunque no teníamos ninguna experiencia en hostelería, sí que teníamos muy claro qué tipo de hotel queríamos”, se suma Joaquín a la charla. “Después de mucho buscar, una mañana llegué al pueblo de Lárrede y vi unos campos abandonados. Como quien no quiere la cosa, pregunté a los lugareños si aquel terreno sin agua ni luz se vendía y la respuesta no fue muy halagüeña. Aún así deje mi teléfono por si cambiaban de idea. Y no tardamos mucho en recibir una llamada. Era el propietario que también era el marido de Inma Giménez, quien desde el día que abrimos es el gobernanta del hotel”, evoca Adriana.

Maderas, telas, lámparas, sofás, la idea de hogar inspira cada habitación.
Maderas, telas, lámparas, sofás, la idea de hogar inspira cada habitación.
Retrato de la madre de Joaquín junto a la bodega.
Retrato de la madre de Joaquín junto a la bodega.

Aquel no fue más que el primer capítulo de esta aventura empresarial. Luego llegarían los estudios de viabilidad, de mercado, el proyecto arquitectónico y por fin las obras. En las que tanto Joaquín como Adriana se arremangaron para trabajar codo con codo con los profesionales de la zona, hasta que entre todos lograr la apariencia de un cálido hogar entre montañas, al modo de los que se pueden ver por las cordilleras de Centroeuropa. Joaquín durante décadas ha estado vinculado al mundo del esquí y ha viajado por todo el continente empapándose de esos ambientes alpinos y querían contagiar esa atmósfera a su establecimiento. Y lo lograron importando técnicas lejanas que materializaron las cuadrillas de trabajo de la zona. En especial los carpinteros, porque si algo define al hotel es su madera. O maderas porque hay de pino, abeto, alerce, cada una con su propio encanto. “Y todas dan calor. Nada más cálido que la madera”, dice Adriana.

17 habitaciones y un chalé

Ella es la gran responsable de la decoración, ideando el mobiliario, las lámparas o la tela para las paredes que aparece en distintos rincones del hotel. Y sobre todo en sus 17 habitaciones. Cada una de ellas distinta a la vecina. Unas con balcón, otras con grandes ventanales abiertos al valle, también algunas se prologan en altura con un espacio dúplex, las hay con un sofá o con un gran tresillo, con varias camas, etc. Cada una distinta. Pero todas con nombre de mujer. Está la habitación Dolores, la dedicada a Inés, a Paula, a Nora… recuerdan a mujeres de la familia Del Rincón – Ribera. Incluso hay dos grandes retratos que evocan a las madres de Adriana y Joaquín. La primera aparece en el parte superior del patio central, retratada en el día de su boda. Mientras que la segunda parece dar la bienvenida a los huéspedes en la zona baja, precisamente donde está la selecta bodega del restaurante.

El exclusivo chalé es la zona más íntima de toda la propiedad.
El exclusivo chalé es la zona más íntima de toda la propiedad.

A todas las habitaciones y suites se les podría adjudicar la categoría Premium, incluso a las denominadas standard. Pero es obvio que esa distinción ayuda a la comercialización. No obstante, hay clientes que todavía pueden optar por un alojamiento de una gama superior, al menos en lo referente a exclusividad e intimidad. Se trata del Chalet con capacidad para 8 invitados en tres suites diferentes, con sus pertinentes baños y con sus propios spa, cocina y jardín. E incluso con su propio servicio de comedor por si sus ocupantes deciden no pasar al restaurante del hotel.

Huéspedes y no huéspedes pueden reservar mesa en el restaurante.
Huéspedes y no huéspedes pueden reservar mesa en el restaurante.

La mayor parte de las 17 habitaciones del hotel se distribuyen en la planta alta entorno al patio central bañado por la luz que entra por los enormes tragaluces abiertos en el tejado del edificio. Pero también hay otro grupo de estancias en el piso más bajo, justo al lado del spa. El cual, por cierto, tiene un carácter muy privado, ya que se reserva por horas y para una habitación en exclusiva. Pues bien, entre ambas plantas de habitaciones están los espacios comunes como el salón y el bar donde tomar una copa acomodados en el confort de alguno de sus sofás mientras se contempla desde la cristalera como la nieve cae fuera. Esa misma chimenea sirve de conexión con el comedor del Restaurante Viñas, al cual pueden acceder los huéspedes y cualquier visitante que desee disfrutar de la cocina del chef Toni Polca.

Corvina lacada al teriyaki, salsa de yogur y lima con vinagreta de wakame en pleno Pirineo.
Corvina lacada al teriyaki, salsa de yogur y lima con vinagreta de wakame en pleno Pirineo.

Toni tiene raíces suizas, de manera que la arquitectura de aires alpinos del hotel 'Viñas de Lárrede' es ideal para él. De hecho, los últimos diez ha estado aquí comandando las cocinas de Joaquín y Adriana desde que estos abrieron su lugar en el mundo. Por eso ha sabido plantear una singular mezcla en la carta entre los productos de montaña, sobre todo en cuanto al uso de carnes de cordero o de ciervo, con otras propuestas más cantábricas como los canelones de txangurro, el bacalao confitado o la corvina, guiñando así un ojo a los orígenes vascos de los propietarios.

El Hotel 'Viñas de Lárrede' se presenta como una enorme casita de marquetería protegida por una cubierta de teja.
El Hotel 'Viñas de Lárrede' se presenta como una enorme casita de marquetería protegida por una cubierta de teja.

No obstante, quizás el mejor guiño a la mejor tradición gastronómica donostiarra es la búsqueda de productos de calidad. Sea carne, pescado, setas de los bosques cercanos o verduras de las huertas oscenses, siempre se busca un producto de primera. “Toni es un cocinero fabuloso y necesita de lo mejor para sus platos”, nos dice Adriana. Y tras el festín ya solo queda salir a la terraza que hay junto al comedor y tomarse el café al sol mientras se contempla el valle y el precioso campanario románico de la iglesia de Lárrede.

HOTEL 'VIÑAS DE LÁRREDE'. Calle San Juan de Busa 12, 22666 Lárrede, Huesca. Tel: 974 94 80 00

Te puede interesar