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Todo comenzó con Domingo Piñeiro, conocido como ‘El Americano’ porque a principios del siglo XIX amasó su fortuna en Nueva Orleáns (EEUU), fletando mercancías por el río Misisipi. Ya adinerado, regresó a Gaxate (A Lama, Pontevedra), su pueblo del interior de las Rías Baixas, que acabaría convertido en refugio de grandes fortunas, fiestas lujosas y una Belle Epoque que ha dejado huella en construcciones y jardines. Siguió con su nieta, Agripina Contreras Piñeiro, que durante su luna de miel en la Riviera Francesa, se enamoró de una villa y encargó a un arquitecto suizo una réplica exacta. No escatimó en detalles y construyó en Gaxate una casa única. Corría 1880 y se convirtió en una de las joyas de este pueblo que cada verano acogía fiestas a todo lujo y a los invitados más distinguidos.
Cuatro generaciones después, tras pasar por tres Álvaro Contreras, cayó en manos de Patricia Leiro González y Henrique Silva Gamallo, de Galicia Villas. La pareja la ha restaurado con mimo para convertirla en 'Villa Boutique 1880', un hotel exclusivo que permite viajar en el tiempo y rememorar aquellas lujosas vacaciones que Agripina ofrecía a sus amigos.
En este hotel de ocho habitaciones, historia y elegancia van de la mano. El recibidor se ha convertido en un homenaje a ese legado señorial e indiano en forma de fotos y testimonios únicos, fruto de un meticuloso estudio histórico realizado por Henrique, y la vida y el espíritu emprendedor de las familias Piñeiro y Contreras impregna el alma de la edificación. “Exclusividad, lujo, tranquilidad y una casa con alma”, resume Patricia, que solía girar la cabeza impresionada cada vez que pasaba ante esta vivienda y ahora procura que sus huéspedes se vayan con la sensación no solo de haber disfrutado de un alojamiento encantador y exclusivo, sino de haberse empapado de la historia de un pueblo que en su día fue majestuoso y puede presumir de ver circular uno de los primeros coches de España o de ser pionero en contar con luz eléctrica en el entorno.
La experiencia está marcada por el entorno natural único del río Oitavén y el encanto del pueblo de Gaxate, cuya entraba bajo un túnel arbóreo sirve de anticipo para un viaje en el tiempo y en el espacio, y tiene como elemento central las exclusivas ocho habitaciones de la villa de Agripina, todas con su propia historia y alma propia y recuperadas de tal forma que, si su propietaria original pudiese viajar siglo y medio en el tiempo tan solo notaría que alguien le ha cambiado los muebles.
Cuando el arquitecto suizo accedió a construir esta villa en Gaxate, su condición fue que la réplica fuese exacta. Cuando Patricia y Henrique encararon esta aventura, hicieron suya esta exigencia, restaurando detalles que se presentaban imposibles como su lucernario de ocho caras, uno por cada punto y subpunto cardinal, incluido su vértice energético que maximiza la eficiencia energética de la construcción. Y, por supuesto, las habitaciones. La bautizada como Louis Vuitton, que en su día fue la de Agripina, fue bautizada así porque, en la restauración, localizaron en un armario una maleta de esta conocida marca de lujo francesa. Conserva sus cuatro balcones originales, todo un espectáculo de luz con forja original, y está decorada con mobiliario exclusivo diseñado en Oporto (Portugal).
“Puedes tener la misma experiencia que podía tener un invitado de Agripina. Realmente, conectas, te das cuenta de que estás en un sitio especial, bonito, auténtico”, destaca Henrique, que está escribiendo la historia de Gaxate, un lugar con “una historia y una pasión que se encuentra en pocos lugares”. Galicia Villas tiene propiedades por toda la provincia y ninguna tan especial: “este pueblo es una locura” y hay planes de convertirlo en conjunto histórico artístico.
Todas las habitaciones construidas en la propia villa tienen balcón (otras dos están en una construcción anexa), una de ellas incluso cinco. Es la Nueva Orleáns, que homenajea el lugar en el que Domingo Piñeiro forjó su fortuna, que te envuelve en los años 20 del siglo pasado y se convierte en mágica en invierno. “La lluvia quizás es el relato fundamental, hay que venir a sentir la lluvia a Gaxate”. El río, la lluvia y conectar con todo el entorno es uno de los atractivos que destaca Henrique, que potenciarán con el espacio wellness que están diseñando.
Se siente con especial intensidad en uno de los cuartos del tercer piso, bautizado El Violín porque Álvaro Contreras tocaba el instrumento desde su ventana, con vistas al río y al pueblo. Es, quizás, la estancia en la que más se percibe esa cubierta en forma de Rosa de los Vientos, un espacio abuhardillado con vigas vistas y bañera. Cada dormitorio tiene su historia y conquistan a huéspedes anónimos y a otros como Rosario Flores, que en el verano de 2025 lo eligió para alojarse con su familia y compartió en sus redes sociales: “Qué gusto y qué energía más bonita se respira en este hotel”. A 20 minutos de Redondela, a 25 de Pontevedra y con planes de expansión hacia la antigua fábrica de la luz que iluminó Gaxate en su día y luego sirvió de escuela de costura para dinamizar el pueblo.
El antiguo comedor en el que Agripina ofrecía fastuosas cenas conserva hoy la lámpara, la chimenea y el aparador originales y sirve desayunos a la carta y, bajo demanda, también comidas y cenas, todo exclusivo para huéspedes. En él se puede empezar el día con zumo natural, amplia variedad de café, té o chocolate y opciones dulces o saladas. Tostadas de pan tumaca con jamón serrano y aguacate con semillas, huevos revueltos, queso batido con mermeladas caseras, bowl variado de yogur griego o croissant, napolitana y pastel de zanahoria recién horneados aportan energía y sabor para una estancia que puede continuar con relax en la piscina climatizada, el spa exterior con jacuzzi sobre el río o la playa fluvial privada.
Las cenas gourmet se están convirtiendo en uno de los principales reclamos de este exclusivo hotel con una carta corta en la que puedes encontrar el sabor del interior en canelones de boletus y trufa o risotto cremoso de setas; evocar el mar con canelones de carabinero y marisco o tartar de salmón o de gambón; y zambullirse en plena Sierra del Suido a base de entrecot de Ternera de Cachena del Suido o carrilleras del Suido con salsa de chocolate. La comida o la cena especial a la luz de lámparas que generan intimidad y elegancia podrá rematar con un irresistible coulant con corazón fundido de chocolate y helado artesanal, tarta de queso casera al horno, las tradicionales filloas gallegas o torrija con helado helado de vainilla artesanal y bañarse con una variada carta de vinos de la tierra.
La oferta del alojamiento permite profundizar en la experiencia con bonos que abren la puerta a sensaciones únicas con masajes, sesiones de aromaterapia, aromatouch o sound healing, todo terapias naturales que convierten el espacio en un entorno mágico para conectar con los sentidos, relajarse, evadirse y sumergirse en las energías de la propia villa.
'HOTEL VILLA BOUTIQUE 1880'. A Ponte, 18, 36853 Gaxate, Pontevedra Teléfono: 689 73 75 92
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