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Embarcadero del pantano con veleros de fondo

Excursión por el "mar" de Madrid

El Atazar, un recorrido anfibio por el mayor pantano de Madrid

Actualizado: 14/04/2026

Carreteras panorámicas, atalayas milenarias, velas y tablas de surf. Exploramos una de las zonas más desconocidas de la Comunidad de Madrid, donde el agua ha modelado un paisaje de apariencia salvaje en el que conviven naturaleza, historia y actividades náuticas.
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Más allá de las cumbres de la Sierra de Guadarrama, la cara norte de la Comunidad de Madrid guarda para el viajero un “territorio anfibio”. Uno de berrocales de granito y crestas de pizarra, de cárcavas y cuevas que aparecen y desaparecen en esta dehesa ondulada y salpicada por los trazos del río Lozoya. En este escenario natural, de gran interés geológico y aspecto salvaje, buscamos atalayas de origen andalusí, senderos por antiguas vías pecuarias, pueblos de tradición ganadera y grandes infraestructuras hidráulicas que han transformado el paisaje sin borrar su carácter. Pues aquí, el Lozoya avanza rumbo sur y esculpe a su antojo hoces profundas, se retuerce en incontables meandros y se deleita en un gigantesco pantano que difícilmente se imagina al otro lado del cerro y del pinar. Hablamos del mayor embalse de la Comunidad de Madrid. 40°54′04″N 3°32′30″O son sus coordenadas. Las carreteras secundarias bordean esta lámina de agua en un recorrido sinuoso para deleite de motoristas mientras el fuerte viento dibuja pequeñas olas y empuja las velas o “alas” de los surfistas que navegan en este “mar de Madrid”. Este es un viaje de asfalto, de tierra y de agua. Dibujamos un recorrido por el embalse de El Atazar.

Candados en uno de los miradores al embalse
Los candados, para recordar para siempre tu paso por este espectacular mirador.

Para llegar en coche a este “mar de Madrid” se podrá hacer por la Autopista A-1 y por una sucesión de carreteras secundarias que se asoman a miradores sobre el embalse y el curso del Lozoya, que marca aquí la frontera con la provincia de Guadalajara. Nuestro roadtrip de El Atazar combinará ambas para completar un recorrido circular de este a oeste por el entorno del pantano. Para empezar a tomarle el pulso, buscaremos nuestra primera localización en el mirador de la presa de El Atazar. ¿Cómo llegar? Dejaremos la A-1 a la altura de Cotos de Monterrey, más allá de Pedrezuela, para tomar rumbo este por la N-320 a través de la campiña donde aparecen Torrelaguna, Torremocha del Jarama y Patones hasta encontrar el curso del río. Ahora exploramos el Valle Bajo del Lozoya, eje natural que articula esta subcomarca de la Sierra Norte: la del embalse del Atazar.

El Atazar desde la presa de El Villar
El Atazar, visto desde la presa de El Villar.

Más allá de Patones desaparece todo tipo de población por un rato mientras continuamos por la carretera M-134 en un recorrido curvilíneo y en ascenso que se asoma al valle tallado por el río. Los ciclistas afrontan el desnivel lentamente y con tesón, no así los motoristas, que avanzan veloces y disfrutan con cada curva. Después de unas cuantas, llegamos al mirador del embalse de El Atazar.

El mirador del embalse

Nos asomamos a este balcón de hierro suspendido sobre la ladera, desde donde se domina la imponente presa, inaugurada en 1972, y el pantano de El Atazar. Con una capacidad de 425 hectómetros cúbicos y más de 1.000 hectáreas de superficie, podemos hablar del mayor embalse de la región y de su presa más elevada, con 134 metros de altura. “Desde su puesta en funcionamiento, la mayor parte del agua que abastece a los habitantes del territorio madrileño procede de este embalse, siendo muy apreciada por su calidad”, explican desde la Mancomunidad del Embalse de El Atazar. Esta asociación, creada en 2000, agrupa a municipios como El Atazar, El Berrueco, Cervera de Buitrago, Patones y Robledillo de la Jara, con el objetivo de potenciar el turismo en la zona. “Las presas y canales existentes son reflejo de la importancia del agua como recurso natural y económico”, añaden.

Iglesia de Santo Tomás, en El Berrueco
Además de deportes acuáticos, esta ruta también tiene pueblos encantadores como El Berrueco.

Desde el mirador de la presa, nuestra ruta continúa por la carretera M-134, que serpentea entre las laderas y los brazos del embalse, donde el bosque de pinos y encinas desciende hasta la orilla. Los miradores se suceden a lo largo del recorrido, permitiendo comprender la escala real de El Atazar que se presenta al viajero como un enorme pantano protegido por montañas aún nevadas. A lo largo de la M-134 también aparecen antiguos refugios ganaderos de pizarra, testigos de la economía tradicional basada en el pastoreo en la zona.

Senda de Genaro
Senda de Genaro, un cruce de agradables caminatas.
Mural de arte urbano en Cervera de Buitrago
Mural de arte urbano en Cervera de Buitrago.

A la izquierda de la carretera, en lo alto del cerro, contemplamos la Atalaya de El Berrueco. “No eligieron al azar este lugar las tropas musulmanas para construir esta torre de vigilancia hace más de mil años”, explican desde la Mancomunidad. Pues desde este bastión, de origen islámico (s. IX), las tropas podían dominar toda esta vía de comunicación crucial en la época entre las mesetas. Su construcción se atribuye al emir Muhammad I de Córdoba, en el contexto de los conflictos fronterizos tras las incursiones cristianas en enclaves como Talamanca del Jarama. Desde su posición elevada, mediante señales visuales, se alertaba a otras torres del sistema defensivo de la zona. Hoy existe una ruta turística que recorre estas atalayas y castillos.

Un hombre haciendo windsurf.
El windsurf es uno de los deportes practicables en este pantano madrileño.

Un grupo de caminantes desciende desde el cerro siguiendo la famosa Senda del Genaro (GR-300). Este itinerario circular de más de 70 kilómetros rodea todo el embalse y fue el primer “Gran Recorrido” íntegramente madrileño. Se divide en siete etapas, permitiendo explorar a pie o en bicicleta los principales enclaves de la mancomunidad. Subimos hasta lo alto de la torre por las escaleras de hierro para disfrutar de las mejores vistas de la zona, con la sierra de la Cabrera, las cumbres de Guadarrama y hasta los rascacielos de Madrid, ademas de la silueta del embalse. A ambas orillas se encuentra Cervera de Buitrago y El Berrueco, nuestra siguiente parada.

Presa de El Atazar
La presa, inaugurada en 1972, es la de mayor capacidad de la Comunidad de Madrid.

Aparcamos el coche en este pequeño núcleo para caminar por su tradicional trazado castellano donde destaca la arquitectura con mampostería de piedra con elementos graníticos y la iglesia de Santo Tomás Apóstol, construida entre los siglos XVI y XVII. El pueblo está situado a orillas del embalse de El Atazar e integrado en un entorno marcado por berrocales, las formaciones rocosas típicas de esta zona donde la escalada es muy popular.

Velas, alas y tablas de surf

Desde El Berrueco seguimos por la M-127 que bordea la cara oeste del embalse y nos guía hacia Cervera de Buitrago entre masas de pinares y encinares. Entre ellas aparece de repente otro embalse, el de Villa y monumental presa, fundada en 1882. “No solo era la presa más alta de España, sino también una de las más elevadas de Europa y de las más avanzadas en su concepción”, como expresan los expertos del Canal de Isabel II. “Y lo más importante: retenía las aguas del Lozoya en un embalse con una capacidad de 22 hectómetros cúbicos de agua, lo que sin duda mitigó los problemas relacionados con el abastecimiento a Madrid”, añaden. Contemplamos esta imponente estructura hidráulica, de 50 metros de altura y 107 metros de coronación, desde donde se desprende una enorme catarata, atrapada en un entorno de acantilados, entre los que avanza el Lozoya hacia El Atazar. Son muchos los turistas que se detienen aquí para descubrir esta obra de ingeniería y aprovechar para hacer un picnic en las áreas recreativas situadas en mitad del pinar de Casasola, con estupendas vistas a ambos pantanos. ¿Siguiente parada? Toca mojarse.

Veleros y surfistas en el pantano del Atazar
Veleros y pequeñas embarcaciones pueblan este "mar" madrileño.
Motorista por una de las sinuosas y pintorescas carreteras

Las sinuosas carreteras le dan emoción a este roadtrip.

Cervera de Buitrago se abre al embalse de El Atazar como un pequeño puerto interior. Hablamos del principal centro de actividades náuticas del Atazar donde se practican deportes como kayak, paddle surf, remo, vela ligera, windsurf o wingfoil, una de las modalidades de moda. En los días de fuerte viento, como este, el embalse se llena de velas con el telón de fondo de las cumbres de Guadarrama y La Cabrera. Un grupo de wingfoilers y windsurfers prepara su equipo en la zona de La Marina, donde se encuentra el embarcadero, el Club Náutico de Cervera de Buitrago y una buena colección de barcos de vela amarrados junto la ribera. “Este lugar es espectacular, además estamos solo a una hora de Madrid”, comenta Nigel Henk con tabla y vela en mano. Aquí la navegación a motor no está permitida lo que convierte al embalse de El Atazar en un entorno silencioso y respetuoso con el medio ambiente. “Es un rincón que permite estar de tú a tú con la naturaleza, con estampas que recuerdan a Canadá, los Alpes o Nueva Zelanda pudiendo navegar con las montañas nevadas al fondo”, añade Henk.

Uno de los miradores al embalse.
Los miradores sobre el embalse y el río Lozoya ofrecen las mejores perspectivas.

En los últimos años, además de la vela, el windsurf, SUP o el kayak, el wingfoil ha ido ganando popularidad. Aunque algunas empresas del área náutica de Cervera de Buitrago estén empezando a ofrecer cursos y material bajo consulta, lo más común aquí es acudir con tu equipo y experiencia previa. Pero ¿qué es el wingfoil? Esta modalidad combina elementos de otros deportes acuáticos con una tabla y una vela más pequeña llamada wing. Según los expertos su práctica es segura y sencilla ya que no necesita líneas, asistencia para relanzar la vela ni viento constante. Según Nigel los vientos procedentes del norte y noroeste funcionan muy bien aquí, al igual que los del sur convirtiendo este lugar en uno de los mejores de la Comunidad y también de los menos frecuentados.

Dónde comer

En Cervera de Buitrago, el restaurante El Lago establece un equilibrio entre los productos y recetas de la zona con las carnes argentinas como la entraña de Angus, la empanada criolla, la provoleta con chimichurri y pimientos o la parrilla.

Atalaya de El Berrueco
La Atalaya de El Berrueco, de origen islámico, ofrece vistas e historia de la zona.

Dónde dormir

El Hotel Rural La Casona de la Dehesa dispone de nueve habitaciones, decoradas cada una de ellas de una manera diferente. “Damos mucho valor a los elementos arquitectónicos y materiales comarcales que nacen de nuestro entorno y medio ambiente, como la madera natural de los árboles de la zona, la piedra berroqueña y de Mangirón o muebles recuperados y restaurados”, explican Beatriz y Tito, propietarios de este alojamiento en El Berrueco.

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