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 Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de Santa María del Campo.

Exploramos los pueblos más bonitos de Arlanza (Burgos)

Desde Lerma a las villas del Bajo Arlanza por la carretera ducal

Actualizado: 05/03/2026

El poder cambia hasta el paisaje. Lo hizo el duque de Lerma a comienzos del siglo XVII, cuando convirtió una villa castellana en escenario de la corte de Felipe III, y lo sigue haciendo hoy su legado. Visitamos puentes romanos, casas señoriales e iglesias góticas del sur de la provincia de Burgos.

Palacios barrocos, iglesias renacentistas y monasterios góticos; la herencia de un duque y una ruta por carretera que permite leer la historia en un paisaje que, a priori, podría parecer vacío. Sin embargo, los campos y llanuras que envuelven el curso bajo del río Arlanza guardan para el viajero una colección de conjuntos monumentales que explican la evolución política, artística y religiosa de Castilla entre la Edad Media y la Edad Moderna. Este es un roadtrip por el Bajo Arlanza, una travesía donde la arquitectura emerge como un faro cultural en mitad de la Meseta.

Puente romano de Lerma.
Puente romano de Lerma

El itinerario se articula en torno a la villa de Lerma, situada a poco más de una hora al sur de Burgos y a dos al norte de Madrid. Allí seguiremos los pasos del poderoso duque de Lerma, valido de Felipe III, y también del escritor José Zorrilla, vinculado literariamente a la localidad. Tras el recorrido a pie por su casco histórico, retomamos la carretera en un trayecto que combina tramos por la autovía A-1 con carreteras comarcales como la BU-900 y vías locales que atraviesan vegas fértiles, páramos calizos y largas extensiones de cereal que cambian de color según la estación.

Mirador de los Arcos de Lerma.
Mirador de los Arcos de Lerma.

En ese horizonte sobrio, las torres, las fachadas palaciegas y los puentes romanos de piedra aparecen como hitos que permiten reconstruir siglos de historia. Nos adentramos así en un recorrido circular de 57 kilómetros que enlaza el urbanismo cortesano del siglo XVII con la arquitectura gótica tardía y algunos de los ejemplos renacentistas más destacados de la provincia de Burgos. Conducimos por la carretera ducal.

Lerma, la villa del valido

Primera parada. Nos olvidamos por un momento del coche y la carretera para iniciar un recorrido a pie por Lerma. Es la única manera de explorar esta villa ducal que se asienta sobre el cerro que domina el valle del Arlanza. Su casco histórico medieval fue transformado radicalmente a comienzos del siglo XVII por iniciativa de Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Lerma y valido de Felipe III. Durante años, la corte se trasladó aquí en diferentes temporadas, y la localidad se convirtió en un escenario político y ceremonial al servicio del poder.

Monumento a Zorrilla
El escritor José Zorrilla está muy vinculado a Lerma, que le recuerda con una escultura y una casa museo

El epicentro del mismo lo encontramos en el Palacio Ducal de Lerma, de estilo herreriano, concebido como residencia del valido y como símbolo visible de su autoridad. Hoy alberga uno de los Paradores más famosos de España. A sus pies se abre la Plaza Mayor de Lerma, una de las más amplias de Castilla, porticada y diseñada como un gran espacio que cuenta con tiendas tradicionales de productos de la región. Nos asomamos al Mirador de los Arcos, situado en lo alto del cerro, desde donde se domina el territorio del Arlanza. Muy cerca se encuentran varias iglesias y monasterios fundados por el impulso ducal, que consolidaron a Lerma como foco religioso y cultural del primer Barroco castellano como el Monasterio de San Blas, el Monasterio de la Ascensión del Señor, el Monasterio de Santo Domingo y el Monasterio de la Madre de Dios.

Panadería de Lerma
No todo va a ser arquitectura y vistas
Tienda de embutidos en Lerma
Hay que probar los embutidos de la zona

No podemos olvidarnos de la Colegiata de San Pedro, protagonista en la silueta de Lerma desde la llanura y la A-1, que cuenta además con retablos, sepulcros y obras artísticas vinculadas al mecenazgo de la casa de Sandoval. Justo al lado se encuentra el Monumento a José Zorrilla y la casa donde vivió una temporada que ha sido decorada con fragmentos de obras como Don Juan Tenorio.

Tordómar, el puente de Trajano

Desde Lerma se toma la carretera comarcal que desciende hacia la vega. El paisaje cambia progresivamente cuando el páramo da paso a tierras más fértiles y al bosque de ribera que acompaña al río. En apenas 10 kilómetros nos encontramos la villa de Tordómar, en la ribera del Arlanza, que dibuja aquí meandros amplios entre choperas y cultivos.

glesia parroquial de Santa Cruz de Tordómar

Iglesia parroquial de Santa Cruz de Tordómar

Entre sus elementos patrimoniales destaca el largo puente de piedra que cruza el río, de origen romano, como los restos de las dos calzadas que tuvo la localidad. Una de ellas unía Clunia con Cantabria a través de la Vía Equitania. El puente fue construido por el emperador Trajano a principios del siglo I d.C. y dibuja 22 arcos. Los habitantes del lugar no lo olvidan. “Gracias Trajano por el puente romano”, como se puede leer en un cartel. Al otro lado del puente se encuentra un milenario romano, o una columna de caliza que señala la calzada. La villa de Tordómar la corona la iglesia parroquial de Santa Cruz, con su campanario visible desde cualquier parte del municipio.

Villahoz, bodegas bajo tierra

La carretera continúa entre campos abiertos hasta Villahoz, donde el paisaje gana altura alternando suaves lomas y campos de cereal. El casco urbano conserva ejemplos representativos de arquitectura popular castellana, con viviendas de mampostería y sillar de caliza, cubiertas de teja árabe y rematadas con chimeneas de ladrillo. En torno al casco histórico destaca un elemento que explica la vida tradicional en el medio rural: el barrio de bodegas excavadas en la tierra. La mayoría están agrupadas en un pequeño cerro que se asoma al centro de la villa y empleadas tradicionalmente para la elaboración y conservación del vino familiar.

Bodegas  en Villahoz
Bodegas familiares excavadas en la tierra pueblan Villahoz

En Villahoz no faltan ejemplos de casas señoriales con escudos heráldicos, que muestran la presencia de familias hidalgas desde los siglos XVI al XVIII. En el centro del pueblo, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, construida entre los siglos XVI y XVII, combina elementos góticos tardíos con reformas posteriores.

Mahamud, entre murallas

Desde Villahoz, la BU-900 conduce a Mahamud. La villa fue señorío de los duques de Lerma, y aún conserva restos de la antigua cerca defensiva, así como dos puertas históricas que recuerdan el trazado amurallado original. En la Plaza Mayor, un rollo jurisdiccional muestra la autonomía administrativa alcanzada en la Edad Media por el lugar, mientras que la Casa-Ayuntamiento, construida en el siglo XVI, exhibe los escudos de los Sandoval, Rojas y Sarmiento. El principal edificio religioso, la Iglesia de San Miguel, es un gran ejemplo del gótico tardío en la provincia de Burgos.

Iglesia de San Miguel en Mahamud, ejemplo del gótico tardío

Iglesia de San Miguel, en el centro del pueblo de Mahamud

Santa María del Campo

Nuestra ruta continúa hacia Santa María del Campo, antigua cabeza de las behetrías castellanas y uno de los núcleos históricos más relevantes del Bajo Arlanza. Las behetrías eran entidades jurisdiccionales de la Castilla medieval donde los habitantes podían elegir libremente a su señor, un sistema singular que refleja la organización social y política de la región en la Edad Media. El pueblo se asienta sobre colinas suaves, rodeado de praderas y páramos abiertos.

Mirador de Santa María del Campo, campos del Bajo Arlanza
Mirador de Santa María del Campo, campos del Bajo Arlanza

Sobre su casco histórico divisamos la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, cuya estructura combina elementos góticos con una monumental torre, considerada como una muestra destacada dentro del Renacimiento español. Nos asomamos desde lo alto de este conjunto histórico-artístico a la acuarela de paisajes suaves que componen el Bajo Arlanza. A lo lejos, se divisan las cumbres nevadas de los Picos de Urbión y de la Sierra de la Demanda, que sirven de telón de fondo al valle.

Villamayor de los Montes, fin de ruta

Buscamos el último enclave de la Carretera Ducal antes de volver a la villa de Lerma: Villamayor de los Montes. A esta localidad se llega desde Santa María del Campo conduciendo por la BU‑900, pasando por el pueblo de Zael.

Carretera ducal
La "carretera ducal" nos lleva hasta el último destino

En Villamayor de los Montes se encuentra el monasterio cisterciense de Santa María la Real, fundado en el siglo XIII, que combina elementos góticos y románicos en su iglesia y claustro. El cenobio se mantiene activo, con una comunidad de monjas de clausura, y puede visitarse los fines de semana y festivos —en horario de mañana y tarde— mientras que entre semana se permite el acceso a grupos con cita previa.

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