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Montaña Carrasco, dueña de la quesería, posa con dos de sus quesos curados.

Quesería artesanal el Peraleda de la Mata (Cáceres)

Capricho Extremeño o cómo reinventar el queso con éxito

Actualizado: 13/01/2026

Fotografía: Hugo Palotto

En un pequeño pueblo del norte de Cáceres, Peraleda de la Mata, una quesería local, Capricho Extremeño, apuesta desde hace más de 25 años por la innovación y la diversificación del negocio para ofrecer productos atrevidos y originales. Desde quesos curados con frutos secos hasta bombones de tres chocolates con crema de queso… en Capricho Extremeño experimentar con los sabores es su garantía de éxito.
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Un viernes por la mañana, en las afueras de Peraleda de la Mata, pueblo cacereño de unos 1.500 habitantes, en la quesería Capricho Extremeño dos mujeres preparan concentradas el queso que ha hecho famosa la marca en la zona. Se elabora tres días a la semana (lunes, miércoles y viernes) con la leche que da la ganadería de mil ovejas laconas en una finca cercana.

Rellenando varios moles en la cuba donde ha cuajado la leche.
Una vez cuajada la leche se separa la parte sólida de la líquida.

Todo esto lo cuenta Montaña Carrasco, dueña de la quesería y la ganadería junto a su marido, Antonio Zamora. Ella controla que todo esté donde tiene que estar con el desparpajo que le dan los años de cara al público. Sus padres y sus suegros ya tenían ganado, sin embargo, la historia de su propio negocio familiar se remonta al año 1999, cuando Montaña y Antonio, ingeniero agrónomo, decidieron quedarse en su pueblo y empezaron con un proceso de selección de la raza de ovejas más lechera, trayendo machos incluso de Francia.

Ana Loyo y Mabel Jara hacen el queso cada lunes, miércoles y viernes.
Ana Loyo y Mabel Jara hacen el queso cada lunes, miércoles y viernes.

“Cuando vimos que habíamos mejorado la calidad de la leche, pensamos: ¿por qué no hacemos una quesería? Un valor añadido para el negocio”, asegura Montaña riéndose porque recuerda la ilusión con la que arrancaron pese a la poca idea que tenían. “Antes veías hacer el queso en casa, pero no es lo mismo”, subraya. Ellos pidieron ayuda para aprender a hacer el queso de forma profesional en el entorno adecuado. Actualmente, utilizan 400 litros de leche de su ganadería para hacer alrededor de 100 quesos los días de producción. El exceso de leche se vende a través de una cooperativa ganadera de la que son miembros.

La cuajada se introduce en moldes y se lleva a una prensa para expulsar el suero.
La cuajada se introduce en moldes y se lleva a una prensa para expulsar el suero.

La elaboración del queso se hace con leche cruda (no pasteurizada), que llega directamente de las oveja a un tanque de frío. Para estos queseros, la pasteurización elimina no solo los patógenos, sino también las propiedades beneficiosas de la leche. Al trabajar con una ‘leche viva’ recién ordeñada, logran que cada pieza sea única evolucionando y mostrando los distintos sabores que puede ofrecer la alimentación estacional de sus ovejas.

Montaña posa con dos quesos de trapo.
Montaña posa con dos quesos de trapo.

Cuando la leche alcanza los 37°C, añaden el cuajo para formar la cuajada, la cual se corta para separar la materia grasa del suero. El queso se prensa y se sumerge en salmuera. Solo lleva “leche, cuajo y sal, no tiene aditivos de ningún tipo”, asegura Montaña mientras enseña la evolución de los quesos en la sala de maduración donde se aprecia la otra parte del proceso. Aunque emplean maquinaria moderna para la elaboración, la esencia sigue siendo artesanal: los quesos requieren ser volteados a diario y sus cortezas son lavadas y cepilladas a mano. Aquí se permite que el moho natural (el "pelo de gato") crezca en la corteza, aportando olores y sabores únicos que convierten al queso en un producto auténtico.

Queso de arándanos.
Entre las innovaciones de Montaña está este queso de arándanos.
Queso curado con pimentón de La Vera
Queso curado con pimentón de La Vera.

Mucho más que quesos

Montaña no para, se mueve de acá para allá para explicarnos todo de una forma sencilla. A los diez minutos de conocerla, entiendes la motivación que la lleva a innovar constantemente. En Capricho Extremeño, ofrecen una amplia gama de productos. En cuanto a los quesos, elaboran tierno, semicurado y curado, algunos con más de un año de curación. Además, Montaña experimenta con rellenos o curaciones especiales, como queso de trapo (para fundir, con cebolla o pimiento caramelizado), queso con arándanos o frutos secos. “Yo estoy siempre pensando, ideando y probando. Desde quesos con pistachos hasta curado con manteca ibérica y romero, o con aceite de oliva (de nuestra propia cosecha)”, subraya con orgullo haciéndonos partícipes de ese derroche de ganas y entusiasmo por ir más allá.

También elaboran queso con “cuajo vegetal, como se hacía antiguamente”. A partir del suero, obtienen el requesón, un producto que “es buenísimo para la salud”, afirma Montaña mientas nos lo da a probar. Con ese requesón prepara una tartas de queso bajas en azúcar y casi sin harina que tiene a sus clientes enamorados.

Quesos en la sala de curación.
Los quesos son volteados a mano cada día.

Se ha atrevido con las cremas de queso fundido que incluyen sabores como almendra, boletus, pimentón de La Vera, cúrcuma y miel, además de una de pistacho que está aún en periodo de estudio. Montaña insiste en hacer las cremas en su quesería asegurándose de usar un queso suave para que “no tape los otros sabores”. El producto estrella de la innovación son sus bombones de chocolate y queso, hechos con tres chocolates y queso crema, con los que ganó el ‘Premio a la Innovación’ en la Feria del Queso de Trujillo. La idea es de Montaña; la elaboración, de una empresa de La Vera: Amor.

Cesta con productos de la quesería.
Las cestas con diversos productos de la quesería son un regalazo.

En cuanto a las ventas, Montaña mantiene una política de venta directa, evitando grandes superficies. Ella misma realiza la ruta de reparto recorriendo la autovía y parando en lugares como Trujillo, Deleitosa, Navalmoral de la Mata y pueblos de La Vera, llegando incluso hasta algún punto de Portugal. Esta quesera extremeña es un huracán de energía que le ha permito diversificar el negocio sin descanso. Además de todo lo contado, se ofrecen visitas guiadas y catas comentadas por ella misma en la propia quesería para grupos, donde explica la elaboración con degustaciones de diferentes tipos de queso. Con una selección de productos, prepara unas cestas gourmet que hacen honor al nombre de la quesería. Todo un auténtico capricho.

CAPRICHO EXTREMEÑO - C. Greros, 18, 10335 Peraleda de la Mata, Cáceres

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