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El eclipse tendrá lugar a última hora de la tarde, entre las 20:25 y las 20:32 h., según la zona, y con el Sol muy bajo (entre 2° y 12° sobre el horizonte). En astronomía, este intervalo se refiere al tiempo de la totalidad, es decir, el momento exacto en el que la Luna cubre por completo el disco del Sol. Por lo tanto, la preparación previa es de suma importancia, y aquí te presentamos una guía completa, organizada al detalle, para que no te falte nada.
Observar el eclipse es una gran experiencia, pero, ante todo, prima la salud ocular. Mirar directamente al Sol durante un eclipse (fuera del brevísimo minuto de la totalidad) es extremadamente peligroso debido al funcionamiento de los ojos y a la física de la luz solar. De hecho, es más fácil sufrir daños un día de eclipse que un día cualquiera; por eso, se necesitan equipos apropiados. Los prismáticos son la herramienta estrella por su portabilidad. Lo ideal es que tengan unas especificaciones técnicas de 7x50 o 10x50, pero con eso no basta, ya que se requiere incorporar obligatoriamente filtros solares de lámina Mylar o de polímero negro que encajen firmemente en las lentes frontales (los objetivos). Jamás se debe mirar por un binocular sin el filtro puesto delante.
Los aficionados a la astronomía utilizarán su propio equipo, pero, si no se tiene experiencia montando telescopios, es mejor no complicarse ese día, ya que el tiempo vuela. En caso de llevar uno, se recomienda que sea un telescopio de focal corta (un refractor pequeño o un catadióptrico ligero) sobre una montura altacimutal fácil de mover. El filtro solar debe ir siempre en la entrada de luz del tubo, nunca en el ocular.
Otra opción válida para usar en instrumentos ópticos es la lámina Baader con densidad 5.0 para uso visual. Este filtro de polímero metalizado de alta tecnología es considerado el estándar de referencia en astronomía para observar el Sol y los eclipses de forma segura. Su éxito radica en que bloquea el 99,999% de la luz solar y la totalidad de las radiaciones invisibles dañinas (UV e infrarroja), al tiempo que ofrece una nitidez superior y un color blanco neutro real a través de telescopios, cámaras o prismáticos. Para su uso correcto, es un requisito de seguridad innegociable que la lámina se coloque siempre en el objetivo (la entrada de luz) del instrumento óptico y nunca en el ocular; de este modo, se evita que la luz concentrada actúe como una lupa y destruya tanto el filtro como la vista del observador.
Por otro lado, la opción más popular (y económica) serán las gafas de eclipse. No hay que jugársela con imitaciones baratas de internet. Las gafas que se adquieran deben tener impresa, en el cartón o en la patilla y de forma explícita, la certificación ISO 12312-2 (la norma internacional que regula los filtros para la observación directa del Sol) y la homologación de la UE. Este filtro es miles de veces más oscuro que el de unas gafas de sol convencionales, ya que bloquea el 99,999% de la luz visible y el 100% de la radiación ultravioleta e infrarroja dañina.
Las gafas de eclipse tienen fecha de caducidad. Por regla general, deberían desecharse a los dos o tres años, aun habiendo sido guardadas en lugares secos y sin riesgo de perforación. Antes de utilizarlas, es fundamental inspeccionarlas para comprobar si presentan algún deterioro. Si se nota alguna irregularidad, lo mejor es no usarlas, por lo que siempre es conveniente llevar algún par de repuesto.
Es muy importante colocarse las gafas antes de mirar al Sol; nunca se debe intentar mirar hacia la estrella y luego ponerse la protección. En lugar de eso, el procedimiento correcto consiste en quedarse quieto, mirar hacia abajo, ajustar las gafas sobre los ojos y, finalmente, levantar la vista hacia el Sol. Asimismo, hay que asegurarse de que queden bien sujetas sobre la nariz y las orejas, evitando que queden demasiado flojas.
Por último, se recomienda limitar el tiempo de observación. Si bien las gafas certificadas están diseñadas para proteger los ojos, es una buena práctica no mirar fijamente al Sol durante periodos prolongados; lo ideal es hacerlo en intervalos de unos 30 segundos. Al retirar las gafas, el proceso también debe ser seguro: cuando se termine la observación o se quiera tomar un descanso, es imprescindible mirar hacia abajo antes de quitarse la protección.
Observar el eclipse con niños es una idea excelente, pero se debe hacer con total seguridad. Para evitar cualquier peligro, la regla de oro con los más pequeños es la proyección indirecta: el menor se coloca de espaldas al Sol y observa la silueta del eclipse proyectada en un papel o cartulina. De este modo, se elimina al 100% el riesgo de que miren al cielo por descuido. Existen numerosos sitios web con las directrices para fabricar "cajas proyectoras mágicas", por lo que puede ser una actividad lúdica y educativa ideal para realizar en familia.
Para el uso del telescopio se requiere un trípode robusto. Al estar el Sol tan bajo en el horizonte, será necesario apuntar casi en horizontal. Es fundamental asegurarse de que el trípode sea estable, ya que el viento de agosto en zonas altas o costeras podría trepidar las imágenes. En el caso de utilizar cámaras fotográficas réflex o mirrorless (donde se elimina por completo ese mecanismo de espejo. La luz entra por el objetivo y va directamente al sensor digital), se necesitan filtros fotográficos de densidad neutra (como el ND1000) o filtros solares específicos para el objetivo.
Asimismo, resulta imprescindible llevar baterías externas. Entre el uso de mapas, aplicaciones de astronomía y la captura de fotos, la batería del teléfono móvil se agotará rápidamente, por lo que se aconseja contar con al menos una unidad de respaldo bien cargada. Antes de emprender el viaje, se debe planificar la observación a través de webs oficiales fiables, como la del Instituto Geográfico Nacional (IGN), que es la máxima autoridad pública e institucional en España en lo que respecta a astronomía, cartografía y geofísica.
Antes, durante y después del eclipse será necesario permanecer en un punto determinado durante varias horas, concretamente desde que empieza la fase parcial, en torno a las 19:30 h, hasta que anochece. Por lo tanto, conviene contar con un equipamiento que facilite la espera y aporte la máxima comodidad. En este sentido, las sillas reclinables de playa resultan esenciales. Al estar el Sol bajo, no habrá que mirar hacia el cenit (el punto más alto del cielo), sino hacia el frente; aun así, disponer de un asiento cómodo (y unos cojines) cambiará la experiencia por completo.
Aunque el evento se desarrolle en verano, se recomienda llevar algo de ropa de abrigo, como sudaderas o cortavientos. A pesar de que pueda hacer un calor intenso durante el día, en el momento de la totalidad la temperatura desciende de golpe varios grados y, al coincidir con el anochecer, refrescará rápidamente. Asimismo, no se debe olvidar un pequeño botiquín con tiritas, repelente de mosquitos, protector solar y desinfectante.
Si se ha elegido un paraje natural para contemplar el eclipse, se deben tener en cuenta dos factores. En primer lugar y en ausencia de farolas, es necesario llevar una linterna frontal con luz roja para cuando termine el fenómeno y se deba recoger todo a oscuras sin deslumbrar a otros aficionados. En segundo lugar, resulta fundamental incluir en la mochila bolsas de basura para recoger todos los desperdicios que se generen, ya que en esos entornos no hay servicio de recogida y es prioritario cuidar el medioambiente.
En cuanto al avituallamiento, la llegada al lugar se producirá varias horas antes, para evitar atascos en la carretera y asegurar un buen sitio, por lo que es conveniente contar con una nevera portátil con hielo para mantener la bebida fría. Se debe evitar por completo encender barbacoas en entornos naturales; lo ideal es optar por una cena tipo pícnic, con bocadillos, frutos secos, embutidos y fruta cortada. Como el eclipse termina justo a la hora de cenar y se prevén colapsos de tráfico para salir de los puntos calientes, la mejor opción es cenar en el mismo lugar tranquilamente, mientras se despeja la carretera.
Además, la noche del eclipse (del 12 al 13 de agosto) coincidirá casi con el máximo de las Perseidas (o Lágrimas de San Lorenzo). Dado que el eclipse requiere por definición la fase de luna nueva, la noche será extraordinariamente oscura. Por lo tanto, es mejor no regresar a casa de inmediato y aprovechar la oportunidad para observar la lluvia de estrellas.
Ante el histórico fenómeno que se aproxima, el IGN ha lanzado una ambiciosa plataforma web oficial (eclipses.ign.es). El motivo de este despliegue es que España se ha convertido en el destino mundial por excelencia para la astronomía, ya que va a encadenar tres grandes eclipses consecutivos: el total de 2026, otro total en 2027 (visible en el sur peninsular) y uno anular en 2028.
Para que se pueda planificar el viaje y la observación, el IGN, a través del Observatorio Astronómico Nacional, actúa como el organismo oficial encargado de calcular y coordinar toda la información científica sobre el eclipse solar total del 12 de agosto de 2026. A través de su plataforma web especializada, el IGN ofrece un potente visualizador interactivo que permite conocer las horas exactas de inicio, totalidad y duración del fenómeno para cada municipio del país, además de mapas de la trayectoria de la sombra lunar e integración en tiempo real con las previsiones meteorológicas de la AEMET. Esta herramienta es esencial para comprobar si la posición elegida es la idónea para contemplar el eclipse y para asegurar que, en el último momento, no quede oculto por un árbol o un edificio.
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