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Un viaje emocional por la liberación sexual en Maspalomas o el drama atmosférico de un padre buscando a su hija perdida en una rave en el desierto de Sirat. Son algunos de los argumentos de las películas que este año compiten por el Goya a la mejor película, galardones que este año se entregarán en Barcelona. Repasamos los escenarios que muestra cada cinta para mostrar una “geografía” de los principales escenarios.
La directora Alauda Ruiz de Azúa vuelve a demostrar su maestría para este drama cotidiano que muestra la intimidad de una familia marcada por la religión y por la decisión de una joven que decide ser monja de clausura. Además de los escenarios domésticos que dominan el metraje, la cinta se ha rodado íntegramente en el País Vasco.
Las calles de Bilbao, Getxo o la parroquia del Santísimo Redentor son algunas de los lugares que podemos ver en este ensayo sobre la familia y la religión. Marisa Fernández Armenteros, productora, destaca el empeño en evitar los platós y apostar por “pisos reales” para los interiores o conseguir permisos en un “convento real” para transmitir verdad a los espectadores. La directora de Cinco Lobitos o la serie Querer sabe usar los escenarios reales de la película a favor de la historia.
Los contundentes y excesivos paisajes que Oliver Laxe muestra en Sirat son un protagonista más de este drama físico y espiritual sobre la desesperación de un padre y su hijo buscando a una familiar perdida en una rave en el desierto. Premiada en Cannes y con bastantes opciones en los Oscar, los Goya han reconocido con 11 nominaciones a esta cinta rodada entre Marruecos, Teruel y Zaragoza.
La vanguardista road movie utiliza parajes espectaculares para acompañar al espectador en el ‘trance’ de esta película. Desde los paisajes de Monegros hasta las formaciones rocosas como la Rambla de Barrachina en Teruel o la cantera de Villarquemado y la Laguna de Tortajada, en la misma provincia. Estos entornos permitieron a la producción escenarios híperrealistas para rodar escenas técnicamente complejas como una rave con más de 1.000 extras.
La luminosidad y vibrante libertad de uno de los destinos gays por excelencia como refugio del protagonista de Maspalomas, un drama sobre la vejez LGTBI con la firma de Arregi y Jose Mari Goenaga. Los directores de La trinchera infinita retratan la vida de un hombre de 76 años que tras vivir plenamente su homosexualidad en la isla de Gran Canaria se ve obligado a volver al armario para ingresar en una residencia.
Las espectaculares playas de Maspalomas son el escenario natural de gran parte del metraje, que capta la esencia de este espectacular y popular paraje canario. Junto a la bulliciosa vida nocturna de este enclave tan turístico, la cinta contrasta esta celebración visual como contrapunto a la tragedia silenciosa del protagonista en los muros de una residencia. También se han utilizado localizaciones en la provincia de Bizkaia.
En Sorda, con 7 nominaciones, la modestia con los sonidos hacen aún más importante los escenarios que acompañan a esta historia que narra el viaje emocional de una mujer ante los miedos y desafíos de la maternidad. Primer largometraje protagonizado por una actriz sorda (Miriam Garlo), la directora Eva Libertad nos ofrece un evocador retrato del silencio y la luz que envuelven a la huerta murciana.
La cinta se ha rodado íntegramente en escenarios naturales de la Región de Murcia
La película se ha rodado íntegramente en la Región de Murcia, convirtiendo sus paisajes en un espejo de la psicología de la protagonista. Desde los frondosos escenarios de la Vega del Segura, como el Soto de los Álamos y el Alborche, hasta parajes naturales como el Salto del Usero en Bullas o las Lagunas de Campotejar. El rodaje también recorre la identidad industrial de Molina de Segura, capturando sus antiguas chimeneas conserveras.
En La Cena, una comedia histórica que recrea el banquete que Franco ofreció a sus generales recién terminada la Guerra Civil, la tensión y el sarcasmo se sientan a la mesa. La historia protagonizada por Mario Casas y Alberto San Juan nos transporta a los salones y las cocinas del mítico hotel Palace de Madrid, donde unos cocineros republicanos se encontraron ante el indigesto menú de tener que preparar un festín a su verdugo.
La magia del cine hace que el palacio de Comunicaciones de Valencia y el mítico Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria se conviertan en ese hotel Palace en el Madrid de 1939 en este filme. La capital también ha acogido algunas localizaciones para el rodaje de esta cinta de Manuel Gómez Pereira, como los salones reales del Palacio de Fernán Núñez.
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