Excursión al desierto de los Monegros (Huesca)

La estepa de los lobos tenaces

Las saladas de Bujaraloz-Sástago parecen un lago sin agua, un paisaje lunar en el que se graban muchos anuncios y videoclips.
Las saladas de Bujaraloz-Sástago parecen un lago sin agua, un paisaje lunar en el que se graban muchos anuncios y videoclips.

El vacío que hay entre Zaragoza y Huesca lo ocupa Los Monegros. Una estepa geológica y un desierto demográfico. Una comarca silenciosa en la que la vida humana, animal y paisajística no solo sobrevive. Apenas llueve, el invierno es siberiano y el verano sahariano, condiciones climáticas que forjan a este territorio una identidad particular que se sacude el polvo con el viento del Cierzo. Su nombre original, Montes Negros, se remonta a su pasado árabe, por los pinos y sabinas que cubren la estepa monegrina.

A Los Monegros se puede ir en coche, en tren y en avión. A las afueras del pueblo de Tardienta, junto al Canal de Los Monegros, José Manuel Ayuda (57 años), un visionario de la industria turística, posee un aeródromo con una pista de 550 metros de largo, dentro un recinto ecléctico y abigarrado, el 'Hotel Cueva Tardienta'.

Tozal. Una de las formaciones geológicas que salpican Jubierre.
Tozal. Una de las formaciones geológicas que salpican Jubierre.

Una vez aterrizados, el coche es el mejor medio de transporte para recorrer, sentir y entender este pedazo del planeta Marte que hay en Aragón. La sierra de Alcubierre cruza Los Monegros de noroeste a sureste y su punto más alto es uno en el que se encuentra la ermita de San Caprasio (834 metros) y un repetidor de una compañía telefónica. Extraña pareja que se repite en el resto de lugares elevados de esta comarca esteparia en la que abundan las sierras, bosques, barrancos, lagunas y saladas que forman el complejo endorreico más importante de Europa.

La carretera A-1104 es la espina dorsal de Los Monegros.
La carretera A-1104 es la espina dorsal de Los Monegros.

La A-1104 es una carretera de un carril y dos sentidos, sin rayas discontinuas delimitadoras. Conducir por aquí requiere atención delante y a los lados, no porque vayamos a cruzarnos con otros vehículos, sino por el riesgo de dejar de ver un entorno árido en el que la ausencia es belleza. Esto es un viaje espacial a ras de tierra en el que sus habitantes, lobos de colmillos limados, se han empeñado en hacer vino, pan y abrir alojamientos rurales en los que los huéspedes son astronautas. "Hay Monegros para todos", dice Darío Villagrasa, el treintañero alcalde de Bujaraloz, pueblo de la N-II en el que muchos viajeros hacen una parada en el bar 'El Español' a comer un ternasco.  

En Los Monegros las cuevas excavadas en los saxos son muy características, igual que las trincheras que zigzaguean el paisaje monegrino.
En Los Monegros las cuevas excavadas en los saxos son muy características, igual que las trincheras que zigzaguean el paisaje monegrino.

El vino del desierto

El pueblo de Lanaja está en un agujero rodeado de un saxo en el que hay cuevas excavadas en la piedra. Durante la Guerra Civil fueron escondites, después se convirtieron en bodegas. Fernando Mir, fundador de la bodega 'El vino del desierto', recuerda que de niño su padre le decía: "Zagal, coge el porrón, ve a la cueva y saca el vino". En el siglo XIX en Los Monegros había cerca de 6.000 hectáreas de viñedos. Existía una gran cultura vitícola porque era un producto de autoconsumo.

En el siglo XIX en Los Monegros había cerca de 6.000 hectáreas de viñedos.
En el siglo XIX en Los Monegros había cerca de 6.000 hectáreas de viñedos.

"El vino era el Red Bull de la época. Los agricultores se podían tomar unos dos litros diarios de vino mientras trabajaban en el campo”, dice Fernando. La filoxera, una plaga procedente de América que arrasó las viñas españolas en los años veinte del siglo pasado, y el regadío con la construcción del canal de Los Monegros, hundieron la tradición vitícola de la comarca.

La gente empezó a dedicarse a cultivos extensivos y se pasó de 6.000 hectáreas de viñedo a no llegar a las 80 que hay en la actualidad. De ese puñado, siete son de Fernando, un tipo que quiere poner a Lanaja de nuevo en el mapa de la viticultura con sus vinos, el tinto Sed y el blanco Duna, aunque sea a pequeña escala. Su producción es de 9.000 botellas, cifra que espera doblar en unos años. "Somos un juguete de bodega", dice Fernando.

El búnker del pueblo de Lanaja. Foto: Shutterstock.
El búnker del pueblo de Lanaja. Foto: Shutterstock.

El viñedo de este bodeguero estepario está repartido en varias parcelas en un radio de un kilómetro y medio, en la falda de la sierra de Lanaja, en un oasis venido a menos llamado Sardiruela. Viñas mimadas en suelos de cascajo, pedregosos y profundos, en los que la poca cantidad de agua que precipita durante todo el año, 200 o 300 litros, cae muy bien en el subsuelo y eso garantiza que en agosto, cuando la viña necesita más recursos hídricos para que puedan madurar bien los racimos de uva, haya cierta humedad ahí abajo y eche raíces fuertes y largas.

El bodeguero Fernando Mir, Ana Marcén de 'Ecomonegros', y el ternasco de 'El Bar Español'.
El bodeguero Fernando Mir, Ana Marcén de 'Ecomonegros', y el ternasco de 'El Bar Español'.

La ubicación y la climatología marcan la diferencia de sus vinos respecto a los otros. Las cepas se encuentran a 450 metros de altitud. El verano es muy seco y ventoso por el Cierzo, un viento del valle del Ebro que en primavera y verano favorece a la ausencia de humedad, lo que se traduce en la inexistencia de hongos en los viñedos. El invierno es muy frío, el termómetro marca temperaturas bajo cero, y apenas hay precipitaciones.

Ese puñado de lluvias se concentra en tormentas de verano muy localizadas, lo que repercute en el rendimiento de la cepa. En un viñedo medio una planta da tres o cuatro kilos de uva, en el de Fernando 800 gramos. Con esa cantidad, con esos ramos tan pequeños, consigue un vino con un color "brutal", dice el bodeguero, con muchos grados de alcohol, ya que, al llover tan poco, la uva no tiene casi azúcar, lo que lo convierte en un vino no apto para todos los paladares. En Los Monegros a todo hay que acostumbrarse y retroceder en el tiempo para conocer el porqué. El vino del desierto es una historia más de esta estepa famosa por ser lo que no es (un desierto).

Jubierre, uno de los lugares icónicos de Los Monegros. Hace millones de años era el fondo de un lecho marino.
Jubierre, uno de los lugares icónicos de Los Monegros. Hace millones de años era el fondo de un lecho marino.

Hogazas como las de antes

En la panadería 'Ecomonegros', en Leciñena, Ana Marcén despacha un pan que sabe como el de antes. Gracias a la cabezonería de un tío suyo que se empeñó en rescatar la semilla de trigo Aragón 03 hoy es posible comer el pan que comían los abuelos del lugar. El trigo Aragón 03 es una semilla sin patentar, es estatal y no se puede comprar. Antes las semillas se intercambiaban entre los agricultores. Con la certificación se rompió ese sistema, la gente ya no guarda grano, se lo venden a las empresas, quienes ostentan el dominio de las semillas y comidas.

Un pan que rescata la semilla del trigo Aragón 03. Foto: Economegros.
Un pan que rescata la semilla del trigo Aragón 03. Foto: Economegros.

Para Ana, "lo más importante que hemos hecho no es pan, sino dar salida a una semilla", en forma de hogazas de pan, magdalenas, bizcochos, mortajaos (dobladillos con crujiente, avellanas, canela, azúcar y aceite, "el turrón de antes") y galanicas, un tipo de galleta. Ana Marcén es licenciada en Filología, pero "quiero complicarme la vida", dice. Al principio muy poca gente creyó en este proyecto familiar, con el paso del tiempo y los premios que han ganado la gente ya no les ve como unos locos que tratan de vender un pan incomible. Unos panes que los hacen unos con masa madre, sal marina y levadura fresca de cebada y otros con centeno, sal y agua.

El pueblo de Monegrillo, célebre por aparecer en la película 'Jamón, Jamón' de Bigas Lunas y protagonizada por Javier Bardem y Penélope Cruz.
El pueblo de Monegrillo, célebre por aparecer en la película 'Jamón, Jamón' de Bigas Lunas y protagonizada por Javier Bardem y Penélope Cruz.

"Nuestro pan es el único que se hace sin azúcar y nuestra repostería es la única sin sal". Ana avisa a los consumidores respecto de su pan, "lo tienen que probar". El trigo Aragón 03 tiene poca fuerza, el pan que sale de él ni es esponjoso ni tierno. Visto el éxito de la panadería de Leciñena y de las dos tiendas que tienen en Zaragoza, el que prueba el pan de 'Ecomonegros' repite. Gracias a internet hoy todo el mundo puede disfrutar de los productos de esta panadería empeñada en rescatar lo bueno del pasado.

Suelo agrietado de las saladas de Bujaraloz-Sástago.
Suelo agrietado de las saladas de Bujaraloz-Sástago.

Las fotos colgadas en la red de lugares como las saladas de Bujaraloz-Sástago y Jubierre no les hacen justicia. El primero de esos entornos vivos parece que estemos en un mar interior. Una zona protegida de un gran impacto visual estético. Hoy solo quedan los vestigios de los antiguos edificios en los que se hacía la sal y un suelo agrietado en un entorno que se destiñe en diferentes colores, según la hora del día. El grupo de música Vetusta Morla grabó aquí el videoclip de su canción 23 de junio.

Paisaje monegrino alrededor de la carretera A-1104, un excelente lugar desde el que observar el cielo y los astros.
Paisaje monegrino alrededor de la carretera A-1104, un excelente lugar desde el que observar el cielo y los astros.

El segundo de esos lugares es el paisaje icónico de Los Monegros, Jubierre. Hace millones de años era el fondo de un lecho marino. Recorrerlo es como bucear sin agua y sin sufrir la presión de una inmersión submarina. Lo suyo es adentrarse en Jubierre desde Castejón de Monegros e ir bajando. Es un terreno muy blando que la erosión ha ido limando. Hay mucho barranco por las correntías de agua.

Atardecer en Jubierre.
Atardecer en Jubierre.

Los torrellones o tozales son unas formaciones geológicas muy características de la zona, simulan a unos gigantes centinelas de roca. Hoy se pueden ver, dentro de unos años ya no estarán. La parte inferior de las mismas es de arenisca, al deshacerse se cae y la parte superior de roca se pierde. En este paraje se celebra el festival Nowhere, la versión española del Burning Man de Nevada (Estados Unidos). El sol, la luna y las estrellas iluminan y equilibran la estepa monegrina, una comarca en la que el silencio y el vacío lo inundan todo. 

Parada y fonda

En Bujaraloz, en el km 390 de la NII, el bar 'El Español' es una buena opción para hacer un alto en el camino y probar el ternasco monegrino. No pesan más de doce kilos y solo se han alimentado a base de leche materna y cereal. Si te sabe a poco o no te convence puedes probar su bufé. Si tienes suerte y Mario, el gerente del bar, se encuentra por ahí pregúntale por sus aventuras automovilísticas por el desierto de Marruecos.

En el 'Hotel Cueva Tardienta', hay una zona donde dicen avistar ovnis. A la dcha. Baltasara y Tempranillo, los camélidos del recinto del hotel.
En el 'Hotel Cueva Tardienta', hay una zona donde dicen avistar ovnis. A la dcha. Baltasara y Tempranillo, los camélidos del recinto del hotel.

El 'Hotel Cueva Tardienta' es un complejo turístico de cuatro hectáreas junto al pueblo de Tardienta en el que su propietario, José Manuel Ayuda, ha dado rienda suelta a su inventiva. Tiene un hotel en el que las habitaciones, decoradas con una estética marroquí, están excavadas en la roca, un albergue, una jaima y dos hangares, junto a una pista de despegue y aterrizaje de avionetas. En los hangares guarda, además de aeroplanos, una colección de vehículos que parecen sacados de la película Mad Max.

José Manuel Ayuda posa delante de uno de sus dos hangares y junto al vehículo el 'Pájaro uyuyy'.
José Manuel Ayuda posa delante de uno de sus dos hangares y junto al vehículo el 'Pájaro uyuyy'.

Veleros de tierra, una especie de triciclos para adultos con velas, una cosechadora turística que se llama La Monegrina, un coche que se mueve con la fuerza de un ventilador gigante que tiene en la parte de atrás y que se llama El pájaro uyuyuy, por el miedo que les da a sus pasajeros el posible golpe que se pueden dar. "Aquí todo lo que parece que es no es", dice José Manuel. Cuando empezó su aventura empresarial ninguna aseguradora le quería hacer una póliza, no había legislación para sus ideas. Por el recinto no es raro ver a Baltasara y Tempranillo, dos de los cinco dromedarios que se trajo del Sáhara en 1997, y de fondo el castillo que se está construyendo para él y su familia.

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