Establecimientos gastrónomicos más buscados
Lugares de interés más visitados
Lo sentimos, no hay resultados para tu búsqueda. ¡Prueba otra vez!
Añadir evento al calendario
Tal vez los trogloditas nunca presintieron que aquellas primeras casas construidas bajo tierra en los tiempos en los que el mundo aún estaba por dibujar serían, pasados los milenios, un referente habitable tan seguro como ecológico, al que el hombre volvería los ojos justo cuando la vida se consume entre frenética tecnología. Y es que esas cuevas que dieron cobijo a nuestros ancestros fueron, además de un exponente de sabiduría constructiva, grandes aliadas para nuestra supervivencia como especie.
La comarca de Guadix, al este de la provincia de Granada, lo sabe muy bien, puesto que en ella reside el conjunto troglodítico habitado más grande de Europa, con más de dos mil viviendas excavadas en arcilla. Una arquitectura vernácula que data del siglo XV y que originalmente fue desarrollada por moriscos y gentes de bajos recursos. “Aunque carecían de luz, agua potable y saneamiento, se iba picando las estancias según crecía la familia. A partir de los años 70 se empiezan a abandonar y ahora, curiosamente, se está emprendiendo el camino de vuelta: hay un boom en la rehabilitación de estas cavernas”, explica Carlos Moreno Mullor, artífice de 'Cuevas de Kabila', el último alojamiento que confirma esta tendencia.
Estamos en Benalúa, dentro de lo que se conoce como la Hoya de Guadix, una llanura formada por la cuenca de dos ríos y surcada de valles y de ramblas. A un lado, la vista se pierde en los campos de badlands, el árido paisaje de cárcavas y barrancos rojizos que bien podría pasar por el Lejano Oeste americano. Al fondo, extendiendo su silueta blanca sobre la línea del horizonte, despunta el soberbio murallón de Sierra Nevada. Tales vistas son las que envuelven este hotel boutique que nos disponemos a descubrir.
'Cuevas de Kabila' son tres cavidades excavadas en un cerro, que mantienen la esencia de la arquitectura rupestre. Tres casas moldeadas al abrigo de una piedra poderosa que fomenta sus cualidades térmicas. Se nota nada más atravesar el umbral: un reconfortante calor de hogar a pesar de que, afuera, el termómetro marca apenas cinco grados. “Es este microclima que propicia el aislamiento natural de la arcilla el que hace que también sean frescas en verano”, señala Carlos, aludiendo a un confort que, obviamente, nada tiene que ver con aquel del que gozaban los primeros cavernícolas. Pronto descubriremos que a estos alojamientos no les falta ningún lujo. Ni siquiera ese ¿privilegio? moderno llamado wifi.
Una piscina que devuelve el reflejo del paisaje y una mini terraza con pérgola para resguardarse del sol estival conforman los dos niveles que completan el de la propia cueva, donde enseguida se detecta una innovadora concepción espacial: nada que ver con las tradicionales cuatro paredes en ángulo recto. “Fue fácil mantener la fachada orgánica, con sus líneas curvas y sin teja, pero dentro, la cueva manda. Hay que adaptarse al espacio”, explica el propietario que, pese a su visión arquitectónica, trabaja en una empresa mundial de logística y transporte.
Es por eso por lo que el interior resulta de lo más sorprendente. Una cueva, sí, por sus formas onduladas y sus paredes de piedra de pico fino (tallado a mano) y pico gordo (tallado a máquina), de una blancura inmaculada, aunque en tramos aparece sin color “para que se aprecie el aspecto original y las capas del cerro”, en palabras de Carlos. Así se da en el amplio salón con chimenea, en la cocina completamente equipada con electrodomésticos y todo tipo de menaje, en los baños y en las dos habitaciones de que consta cada una de las casas, donde nunca la desconexión fue tan absoluta: el silencio es tan compacto que casi se podría cortar.
En 'Cuevas de Cabila' llaman la atención los elementos decorativos, que lo mismo encierran una oda a la esencia del territorio como exponen un toque contemporáneo, fresco y divertido. Cerámicas que recogen la tradición alfarera de los alrededores (con la garra accitana como elemento crucial) junto a accesorios adquiridos en Wallapop. Audacias tan maravillosas como los sofás excavados en la roca, las damajuanas incrustadas en las paredes o las rústicas persianas de esparto. Ni lo más moderno ni lo más ancestral logra desentonar.
Son los pequeños (o grandes) detalles los que conectan con la identidad cultural. Como el obsequio de bienvenida, un portavelas de barro del taller de Pepe Balboa de Guadix y una botella de vino de la zona. O como el festín que aguarda para el desayuno, con pan del Horno María Diezma de Benalúa, mermeladas caseras y aceite Picón de Murillo, cuyos olivares crecen en las vecinas poblaciones de Marchal y Beas de Guadix.
En estas cuevas no hay servicio de comida, pero Carlos lo tiene todo contemplado. No sólo asesora sobre los establecimientos de la comarca, sino que, además, ofrece la posibilidad de encargar un menú al cercano gastro-restaurante 'Pegote', referencia gastronómica de la zona, para ser entregado a domicilio. Un menú que incluye, entre otras delicias a elegir, gyozas de pollo y verduras, secreto con mermelada de higo y queso de cabra y torrijas cremosas de pistacho.
Con tales comodidades, cuesta salir de la cueva (y no precisamente en el sentido platónico de alcanzar el conocimiento). Pero quienes decidan hacerlo, cuentan con todo un abanico de posibilidades. El deslumbrante paisaje de los alrededores, una explosión de formaciones geológicas que le ha valido la declaración de Geoparque de Granada, brinda numerosas actividades: rutas de senderismo y bicicleta, visitas a yacimientos arqueológicos, observación de estrellas en uno de los cielos más limpios de la península… Hasta pueden hacerse paseos en globo al amanecer, justo cuando el sol desvela de pronto este prodigio de la naturaleza.
Después de tanta actividad, nada hay más apetecible que regresar a 'Cuevas de Kabila' para experimentar el verdadero descanso. El mismo que ya fue descubierto en los albores de la humanidad y que proporciona, como en ningún otro lugar, la conexión más íntima con el entorno.
'CUEVAS DE KABILA'. C. Kabila, 134, 18510 Benalúa, Granada. Tel. 610 49 21 89
En general... ¿cómo valorarías la web de Guía Repsol?
Dinos qué opinas para poder mejorar tu experiencia
¡Gracias por tu ayuda!
La tendremos en cuenta para hacer de Guía Repsol un lugar por el que querrás brindar. ¡Chin, chin!