COMER
VIAJAR
SOÑAR
La Guía
MAPAS
TU PLAN
Maleta

¿Vas a hacer un viaje?

Organiza los detalles con nuestro planificador y no te pierdas nada.

Empezar

Badajoz

Badajoz: ciudad y mesa sin fronteras

Su situación estratégica, a orillas del Guadiana, ha marcado tanto su historia belicosa y su arquitectura que hasta la catedral tiene almenas. Pero el tiempo de los cañonazos pasó, y la alcazaba musulmana y los baluartes de los siglos XVII y XVIII son ahora pacíficos jardines y observatorios de atardeceres. No quieren más guerras los pacenses, sino carnavales. Ni más muros. La antigua cárcel es un museo de arte contemporáneo y la vieja plaza de toros, que fue campo de prisioneros, un Palacio de Congresos. Badajoz es ahora ciudad de paso y de encuentro, mesa franca donde el jamón de la dehesa de Extremadura se codea con el bacalao dorado portugués y con una centolla gallega.


Primera mañana

Pintura religiosa y taurina

REDACCIÓN GUÍA REPSOL (@GuiaRepsol)

10.00 El Divino y la catedral

Badajoz ha dado conquistadores (Pedro de Alvarado), políticos, toreros (Talavante) y cantantes pero, su hijo más grande, sin duda, fue el pintor Luis de Morales, al que sus contemporáneos llamaban el Divino por su predilección por los temas religiosos (inolvidable, su Virgen con el Niño) y por lo bien que pintaba. Hasta Felipe II quiso conocerlo cuando pasó por Badajoz en 1580. Justo es, pues, que su escultura se levante en el corazón de la ciudad, la plaza de España. Detrás del Divino encontramos el palacio Municipal, de mediados del siglo XIX, cuya fachada luce un bonito color melocotón.

El otro gran edificio de la plaza, al que parece mirar Morales, es la catedral de San Juan, que hay quienes piensan que empezó a construirse en el siglo XIII y quienes creen que en el XV; sea cuando fuere, se hizo con una enorme torre de 41 metros y con almenas, para defenderse del vecino portugués. Dentro, son llamativos el retablo mayor barroco, el coro y la lámpara central, con 102 brazos y ¡3.700 kilos de peso! En la parte posterior, podemos ver el Museo Catedralicio, donde hay obras de Morales.

11.30 Carteles de toros de hace 500 años 

Plaza Cervantes, Badajoz
Plaza Cervantes, Badajoz. / Cedida por: Ayuntamiento de Badajoz.

Salimos de la plaza por la calle de José López Prudencio. Al hacerlo pasamos por delante del convento de las Carmelitas Descalzas, del siglo XVIII, y del Museo Taurino, que es uno de los mejores de España, con una colección de carteles que comienza en el siglo XVI. Al final de la calle descubrimos la coqueta plaza de Cervantes, con su bello empedrado blanco y negro colocado en estrella, al estilo portugués, en 1888. La estatua que la preside no es de Cervantes, como cabría esperar, sino del pintor extremeño Francisco de Zurbarán. Tampoco la gente la conoce como plaza de Cervantes, ni de Zurbarán, sino como San Andrés, que es la iglesia que se levanta en su esquina suroccidental.

12.30 Plaza Alta: de zoco a rastrillo 

Volvemos a la plaza de España y subimos por San Juan hasta la iglesia de la Concepción, curioso templo dieciochesco de planta circular (caso único en Extremadura) atribuido a Ventura Rodríguez, cuya cúpula se ve desde casi cualquier punto de la ciudad. Luego seguimos ascendiendo por Moreno Zancudo hasta la plaza Alta, que es la más típica y vistosa de la ciudad.

El edificio con cuatro arcos de herradura son las antiguas Casas Consistoriales, de estilo mudéjar. En esta plaza estaba el antiguo zoco árabe, justo al lado de la muralla. En el siglo XV el recinto se cerró para albergar ferias, corridas de toros y fiestas populares. Las denominadas casas Coloradas, que ocupan dos de los lados de la plaza y nos asombrarán con su desenfadada combinación de piedra roja, gris y blanca (no se ven muchas fachadas así), datan del siglo XVII. El primer sábado de cada mes hay un rastrillo de artesanía y antigüedades.

13.30 Jardín secreto y botánico 

Saliendo por la calle Castillo, y bordeando la torre de Espantaperros, llegamos a los jardines de La Galera. Son uno de los más bellos y desconocidos de la ciudad. En ellos podemos ver desde un lienzo de la primitiva muralla, del siglo IX, hasta un árbol botella procedente de Brasil, pasando por un edificio del siglo XVI que recuerda a las villas de la Toscana. También han sido Ayuntamiento, depósito de trigo, hospicio, cárcel de mujeres (en el siglo XIX), escuela (1923) y Museo Arqueológico Provincial (1938- 1978). Ahora, es un jardín botánico con 90 especies de plantas de los cinco continentes. 

Primera tarde

En busca de las mejores vistas

14.00 Las mejores tapas 

Para comer bien, al lado de la plaza de España está el restaurante El Potro, especializado en carnes y embutidos de la tierra. Si preferimos tapear (bacalao dorado, ibéricos…), cerca de la misma plaza se encuentran La Abacería de San Juan, La Casona Baja y El Tronco. En la plaza Alta, encontraremos La Casona Alta y La Cacharrería del Chupys. Y en la vecina plaza de San José, la Bodega San José, con originales tostas.

16.00 Paseo por la Alcazaba

Por la plaza de San José pasamos, en cualquier caso, para visitar la alcazaba. Pero antes entramos en las casas Mudéjares, unas viviendas del siglo XIV o XV, de adobe y ladrillo, con columnas de mármol y capiteles visigóticos en su soportal, que albergan la Oficina de Turismo. La alcazaba es el recinto amurallado árabe más grande de Europa. Desde el adarve tenemos unas vistas sensacionales sobre la ciudad. En su recinto está el palacio de los duques de Feria, sede del Museo Arqueológico Provincial. Lo más bello de la alcazaba es la torre de Espantaperros, con sus perspectivas sobre el río Rivillas y el barrio de San Roque.

17.30 Para saber más de la ciudad 

Regresamos a la plaza de San José y bajamos hasta la de Santa María para visitar el Museo de la Ciudad Luis de Morales, en el que se repasa la historia y el patrimonio de Badajoz de forma amena y didáctica. Seguimos por la calle Céspedes, que nos lleva hasta la iglesia y el convento de San Agustín, una de las parroquias más queridas por los pacenses, que suelen casarse en ella.

Continuamos a la izquierda por José Lanot hasta la pequeña plaza de la Soledad. Aquí se encuentra la ermita de la Soledad, otro lugar habitual de bodas. Se consagró en 1935, cuando la imagen de la patrona de Badajoz se trasladó desde la catedral. A su derecha tenemos la casa de las Tres Campanas, una de las más bellas de la ciudad, construida por encargo de la familia Ramallo en 1899. Fue la primera que dispuso de ascensor en Extremadura (en 1917) y, durante buena parte del siglo XX, la tienda de juguetes más emblemática de Badajoz.

18.30 La Giralda pacense

Al otro lado de la calle nos sorprende… ¡la Giralda! Es un edificio de estilo regionalista andaluz, construido entre 1927 y 1930, que reproduce la famosa torre sevillana. La escultura que corona esta Giralda pacense no es la de la Fe Victoriosa, sino un Mercurio, dios del Comercio, porque el edificio fue originalmente un almacén. A la derecha está el Museo Provincial de Bellas Artes, la pinacoteca más importante de la región.

19.00 Puesta de sol sobre el Guadiana 

Es una buena hora para pasear en busca de alguna ganga o de esos regalos que son tan agradecidos a nuestra vuelta. Para ello, sólo tenemos que bajar por las calles Francisco de Pizarro y Menacho hasta la avenida de Juan Carlos I, que es una de las principales arterias comerciales de Badajoz. Pero también es ya buena hora para observar la puesta del sol sobre el Guadiana desde la alcazaba. Así que, después de las compras, volvemos sobre nuestros pasos por Pizarro y San Pedro de Alcántara, y nos dirigimos a la torre de los Ahorcados, desde donde obtenemos unas vistas increíbles de la ciudad.

Edificio Giralda, Badajoz
Edificio Giralda, Badajoz.

21.00 Platos extremeños y gallegos  

Para cenar, cruzamos el Guadiana por el puente de la Universidad, uno de los cuatro que hay sobre el río, y nos dirigimos a Lugaris, restaurante de cocina tradicional actualizada con tres cartas al año, donde las carnes y los quesos extremeños son protagonistas. Cerca está La Toja, que es un pedacito de Galicia (con sus pulpos, sus centollas, sus merluzas de pincho, sus pimientos de Padrón y sus vinos de Ribeiro) a orillas del Guadiana.

Si queremos apurar más nuestra primera jornada, regresamos al centro, a las zonas de Soledad, Juan Carlos I o a la plaza Minayo. Es hora de buscar algún club o bar con buen ambiente. El Cafe Dadá tiene, además de una atmósfera muy agradable, una excelente carta de gin-tonics. Y el veterano Café Concierto Mercantil , una gran tradición de música en directo.

Segunda mañana

Una ciudad disfrazada

10.00 Puentes de todas las épocas 

Nos situamos frente al Guadiana, en la puerta de Palmas, la más bonita de la ciudad, construida en 1551. Sus dos torres fueron prisión real: por el lado exterior las une un doble arco de medio punto con el escudo de Carlos V. En el interior hay una hornacina con la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles.

Cruzamos la avenida Entrepuentes y comenzamos a caminar por el puente peatonal de Palmas. El primero se construyó en 1460, pero una riada se lo llevó en 1545. El que vemos se terminó en 1596, pero también ha sido reconstruido más de una vez. Mide 585 metros. Desde el centro tenemos una gran panorámica sobre la ciudad, con el puente Real muy cerca. Este último fue inaugurado en 1994. La imagen de su arco o pinza central, con 28 tirantes de acero, es una de las más características del moderno Badajoz.

Atardecer en la Puerta de Palmas
Atardecer en la Puerta de Palmas. / Cedida por: Ayuntamiento de Badajoz.

11.00 Menacho: el eje comercial

Desde la puerta de Palmas vamos por Ramón y Cajal hasta el parque de Castelar, situado en el antiguo olivar y huertos del convento de Santo Domingo. Éste es otro de los pequeños pulmones verdes de la ciudad, abundante en árboles y agua. Cruzamos el parque y salimos por la calle Gómez de Solís en busca de la cercana zona de Menacho. En esta calle y su entorno hay más de 140 comercios, que se han agrupado en la asociación Centro Comercial Abierto Menacho. Entre las 10.00 y las 21.00 horas, podemos encontrar prácticamente de todo.

12.00 Del carnaval a la cárcel

Nuestro próximo destino es el baluarte de Santiago, del siglo XVIII. Sobre él se abre la plaza de la Libertad, donde se halla el Museo del Carnaval. Aquí podemos ver una selección de los elaborados disfraces que crean cada año las comparsas, de la música carnavalesca y de las letras murgueras, además de conocer la historia de esta fiesta de Interés Turístico Nacional.

Avanzando por la cercana ronda del Pilar y girando por la avenida de Europa, llegamos, tras pasar la plaza de la Constitución, a un nuevo parque. En medio, vemos un chocante cilindro de color rojizo, con una especie de tapa: es el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC). Su colección de arte y las exposiciones temporales rivalizan en interés con la construcción, que ha adaptado el edificio central de la antigua prisión.

Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC)
Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC). / Cedida por: Ayuntamiento de Badajoz.

13.30 Las huellas del asedio 

No lejos, junto a la plaza de toros, nos encontramos con el baluarte de Santa María o de la Laguna (así llamado porque sus fosos se podían inundar en caso de ataque) y el de la Trinidad. Ambos fueron escenario de combates en 1812 cuando el ejército anglo-portugués saqueó Badajoz en uno de los más sangrientos episodios de la Guerra de la Independencia. Al salir del recinto fortificado y entrar en los jardines de la Legión descubrimos uno de los espacios verdes que más ha ganado en los últimos años. Ofrece unas vistas diferentes sobre los baluartes, la alcazaba y la ribera del Rivillas. Podemos caminar por el paseo central o sentarnos al lado del estanque a ver el paisaje. 

Segunda tarde

El favorito del MOMA

14.30 Pescados y mariscos 

A cinco minutos del Museo del Carnaval y otros tantos del MEIAC, se halla el restaurante Galaxia Cocina Pepehillo, que es el mejor de la ciudad para comer pescados y mariscos, aunque también sirve buenas carnes de retinto e ibéricos y embutidos regionales con denominación de origen. 

16.30 Un edificio rompedor

Comenzamos la última etapa de nuestra visita en el baluarte de San Roque. En uno de sus lados, vemos la puerta del Pilar. Abierta en 1692, fue mandada construir por el conde de Montijo. En la parte exterior, vemos los escudos de Carlos II y del propio conde. Al otro lado, dando a la ronda del Pilar, se encuentra otro de los símbolos del nuevo Badajoz, el Palacio de Congresos. Es un edificio excepcional (un cilindro de 75 metros de diámetro construido en 2006 sobre la plaza de toros vieja) que ha sido elegido por el MOMA de Nueva York como uno de los más representativos de la arquitectura española de los últimos 30 años.

El Moma ha elegido el Palacio de Congresos como uno de los más representativos de la arquitectura española de los últimos 30 años

17.30 Donde la ciudad se divierte

Cruzamos la ronda y giramos por Zurbarán a la derecha, hasta la plaza de San Atón. Es muy conocida y popular, ya que es uno de los lugares donde se celebran especialmente las fiestas del carnaval pacense. La plaza se une físicamente con la de Minayo. Ha sido peatonalizada, lo que ha impulsado su condición de punto de encuentro y reunión. En una esquina vemos la iglesia de San Juan Bautista, que aunque no lo parece, es de las más antiguas de la ciudad. Pero el dinamizador de la plaza es el Teatro López de Ayala. Construido en 1886, este monumental escenario acoge los festivales de murgas de los carnavales y las actuaciones de los grandes artistas que pasan por Badajoz.

18.30 El paseo-parque de San Francisco

A la izquierda del teatro desembocamos en el paseo de San Francisco, que ocupa el antiguo huerto del convento del mismo nombre que se inauguró en 1836. El templete para actuaciones musicales se instaló en 1894. Después llegarían las palmeras, los plataneros y los bancos decorados con motivos del Descubrimiento. Volvemos a estar muy cerca de Menacho. A estas horas se vive una intensa actividad comercial. Nos dedicamos a dar un agradable paseo por esta vía peatonal, que invita a pararse en cada uno de sus escaparates. Subimos hasta Juan Carlos I y Pizarro, y tomamos Meléndez Valdés a la derecha. Esta calle nos devuelve a la plaza de España y a sus terrazas.

21.00 Cena de despedida

Una buena visita merece una buena cena de despedida. Si queremos ambiente y platos modernos, el restaurante indicado es El Sigar. Si preferimos un lugar con solera y calidad, iremos a Marchivirito: todo el mundo habla maravillas del steak tartare, pero también gustan mucho los escalopines de retinto con crema de torta de la Serena y las manitas de cerdo rellenas de foie y hongos.


Más ciudades para visitar en 48 horas

Fecha de actualización: 7 de noviembre de 2016

Comentarios

Aviso sobre uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros con fines estadísticos y publicitarios para mejorar tu experiencia de usuario. Si continúas, consideramos que conoces nuestra Política de Cookies y que estás de acuerdo con su uso. Continuar

Cerrar el tooltip