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Qué ver en San Millán de la Cogolla

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Foto de La senda del Castellano

La senda del Castellano

EDITORIAL

Hayedos y quejigares asombran la senda que va de Ezcaray a San Millán de la Cogolla, atravesando los montes que vieron nacer al santo ermitaño, al castellano y al primer poeta español: Berceo. Las señales de pintura roja y blanca del sendero GR-93 guían sin pérdida al caminante desde Ezcaray, a orillas del río Oja, hasta San Millán de la Cogolla, a la vera del Cárdenas, en un recorrido memorable por la ladera norte de la sierra de la Demanda. El momento culminante de esta larga ruta (16, 5 kilómetros, solo ida) es cuando el paseante, después de tres horas y media, se asoma al valle de San Millán y avista el monasterio de Yuso. REDACCIÓN GUÍA REPSOL (@GuiaRepsol)El monasterio –una mole de estilo herreriano levantada entre los siglos XVI y XVII– conmueve si pensamos que fue aquí donde, hace mil años, un monje de esta comunidad escribiera las Glosas emilianenses, notas en el margen de un texto en latín que han dado en considerarse (no sin muchos matices y discusiones) el “primer vagido de la lengua española”, como dijo Dámaso Alonso. Dos kilómetros más arriba se encuentra el monasterio de Suso, que comparte con Yuso el papel decisivo en la creación del idioma que hoy usamos para comunicarnos. Fundado en el siglo V, se encuentra en el mismo valle que Berceo, monasterio donde nacieron san Millán (473) y el primer poeta español Gonzalo de Berceo (1196). En el valle del río Oja –aguas que han dado nombre a esta región que, a su vez, ha dado nombre al vino, lo que viene a ser una especie de milagro lingüístico–, la villa de Ezcaray resplandece engalanada con blasones que hablan de una historia tan vieja como su fuero de repoblación (1312). La iglesia de Santa María la Mayor es un buen ejemplo de templo-fortaleza, mezcla de gótico aragonés y castellano. Al otro lado del río, la ermita de Nuestra Señora de Allende alberga una colección de ángeles con ropajesguerreros del siglo XVI. En los alrededores, sería una pena no visitar el templo de San Esteban, en Zorraquín, la iglesia de Tres Fuentes, en Valgañón, y la ermita de San Asensio de los Cantos, todos ellos románicos. Para recorrer el sendero GR-93, hay que salir de Ezcaray por la avenida de Navarra en dirección a Valdezcaray y, nada más cruzar el río Oja, rodear por la izquierda la antigua estación –rehabilitada como restaurante– y tirar monte arriba por la calleja que remonta el arroyo de Turza.

Foto de San Millán de la Cogolla

San Millán de la Cogolla

EDITORIAL

No todo son vinos y bodegas en La Rioja, esta tierra atesora también uno de los bienes culturales más importantes de España: el conjunto monástico de Suso y Yuso, en San Millán de la Cogolla. Éste es uno de los dos lugares de España, junto con Valdepuesta, en Burgos, donde se han hallado los documentos más antiguos escritos en castellano, el idioma que actualmente hablan casi 500 millones de personas. Estos monasterios riojanos, además, han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. REDACCIÓN GUÍA REPSOL (@GuiaRepsol)A solo 40 kilómetros de Logroño, escondido entre montañas, se encuentra San Millán de la Cogolla. Su origen se remonta al siglo VI, cuando el santo buscó refugio en una ermita excavada en la roca. Allí nació una tradición monástica que, en la Edad Media, haría del lugar uno de los focos culturales más importantes del sur de Europa.Muchos peregrinos aún se desvían de la Ruta Jacobea para visitar este típico caserío riojano, convertido con el tiempo en el conjunto monástico de Suso y Yuso. Ambos se inscriben en la Ruta de la Lengua Castellana, que une San Millán de la Cogolla con otras localidades que tuvieron un papel decisivo en la evolución del latín vulgar, como Santo Domingo de Silos, Valladolid o Salamanca.  Suso, fuente de inspiración literariaLa abadía mozárabe de Suso fue la primera en construirse y dio lugar a los barrios de Barrionuevo y Prestiño, que envuelven el monasterio de Yuso. Cada media hora, un servicio de autobuses une ambos retiros.En este lugar, joya de la arquitectura prerrománica, se escribieron las Glosas Emilianenses. Se conoce con este nombre a las primeras notas en castellano y euskera que los copistas anotaban en el margen de las páginas a modo de aclaración, cuando encontraban dificultades para entender los textos en latín. Este santuario, además, fue objeto de la pluma del que se considera el primer poeta español, Gonzalo de Berceo.Por si fuera poco, el Monasterio de Suso, pegado como un saliente a la ladera de la montaña, es una rareza arquitectónica. Nada más entrar, debemos fijarnos en su techo –donde un bello arco de herradura mozárabe nos da la bienvenida–, así como en el mosaico del suelo, conocido como la alfombra de portalejo. Excavadas en la roca, las tres cuevas del monasterio primitivo nos transportan a los tiempos en los que San Millán habitó en ellas. En el centro, destaca un sarcófago del románico tardío que representa al santo con ropas sacerdotales visigóticas. Son visita obligada las tumbas de los siete infantes de Lara. Yuso, guardián de tesoros culturalesEl otro gran tesoro de San Millán es el monasterio de Yuso, que data del siglo XI y ha sido remodelado en varias ocasiones. Alberga en su interior una de las bibliotecas más importantes y valiosas de España. Entre sus colecciones más atractivas, destaca la de los cantorales del siglo XVII, una treintena de libros gigantescos, de entre 40 y 60 kilos, hechos con la piel de dos mil vacas riojanas. Hasta este monasterio fueron trasladadas las reliquias de San Millán, por voluntad del rey navarro Sancho III el Mayor, y es en su museo donde se conserva la arqueta que las contenía, adornada con relieves de marfil que aluden a la vida y milagros del santo. Entre las salas más destacables del apodado Escorial de la Rioja, podemos ver el claustro, la sacristía, la sala capitular benedictina y el Salón de los Reyes. A unos 100 kilómetros de San Millán de la Cogolla, encontramos el municipio de Enciso, una zona declarada Reserva de la Biosfera donde se han encontrado un gran número de restos paleontológicos. Aquí se ha instalado el Barranco Perdido, un parque de multiaventura alrededor de la paleontología. Los alrededores del Puente Mantible, el más antiguo de Logroño, son un lugar ideal para pasear y disfrutar de un paisaje de monte bajo y viñedo. El terreno es idóneo como circuito de bicicleta de montaña (BTT) y en él se realiza la famosa travesía El Mantible. Aprovecha para conocer el núcleo medieval de Santo Domingo de la Calzada, el más antiguo de toda La Rioja, a solo 20 kilómetros de San Millán. Merecen una parada el Hospital de Peregrinos, ahora convertido en Parador de Turismo, y la abadía cisterciense de Nuestra Señora de la Asunción.  Adéntrate en el Parque Natural Sierra de Cebollera, uno de los parajes más bellos del Sistema Ibérico. Bañado por el río Iregua y con cimas que llegan a los 2.000 metros, este enclave (antiguamente dedicado a la transhumancia) es un lugar idóneo para disfrutar del senderismo.

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