Establecimientos gastrónomicos más buscados
Lugares de interés más visitados
Lo sentimos, no hay resultados para tu búsqueda. ¡Prueba otra vez!
Añadir evento al calendario
En el occidente de Asturias, más allá de Cudillero y de Luarca, el río Navia conforma un territorio abrupto que rompe con el resto del Principado. No sólo geográficamente, esculpido por valles profundos, sierras suaves y gargantas fluviales que se suceden como una cordillera interminable; o bañado por embalses como el de Doiras, Arbón y Grandes de Salime que parecen fiordos del norte muy cerca de Galicia y en mitad de una masa forestal donde el roble, el castaño, el fresno y el aliso se mezclan con el pino y el eucalipto. El valle del Navia marca a su vez una frontera cultural sin salir de la región asturiana, pues aquí el mayor cauce fluvial del Cantábrico ha aislado pequeños pueblos de herencia pastoril en las laderas del río, como lo ha hecho con otros núcleos de gran valor etnográfico. Aquí se habla la fala, lengua que mezcla el asturiano y el gallego, se bebe más vino que sidra y se guarda la mayor colección de yacimientos de la Edad del Hierro como los castros de Coaña o Pendía.
Al poco de dejar atrás Navia, la carretera nos muestra el mirador del Castro de Coaña. Este asentamiento se erige sobre una pequeña colina, delimitado por una gruesa muralla que protege 80 cabañas y viviendas circulares junto al torreón. Su origen se remonta a varios siglos antes de la conquista romana y es el mayor exponente de los vestigios castreños del norte peninsular. El mirador del Castro de Coaña nos permite comprender la relación entre las poblaciones antiguas y el control del territorio en el valle bajo del Navia, pues desde este punto elevado se dominan las vegas del río y los cordales que articulan la comarca, una posición estratégica ocupada de forma continuada desde la Edad del Hierro. El castro cuenta con un museo y está abierto al público.
Nos adentramos ahora en tramos más encajados del valle del Navia para descubrir otro asentamiento prerromano. El castro de Pendía, ya en el concejo de Boal, se divisa desde lo alto de la ladera sobre un mirador situado en un área recreativa donde se muestra una cabaña reconstruida al estilo castreño. En el fondo del valle, entre el bosque y sobre un espolón rocoso, se aprecia este yacimiento que destaca por su complejo sistema defensivo y por la presencia de edificaciones rituales, lo que apunta a un papel relevante dentro de la red de poblados prerromanos de la comarca. Desde el mirador del castro de Pendía se contempla un paisaje de laderas pronunciadas, bosques atlánticos y pequeños núcleos rurales que mantienen la estructura histórica del valle que continuamos explorando.
Tomamos un desvío en la AS-12 y descendemos desde la ladera para contemplar el embalse de Arbón. Desde su embarcadero podremos imaginar que estamos en los Alpes suizos o en las Rocosas de Canadá sin salir el concejo de Villayón. Pues este pantano, atrapado por la presa inaugurada en 1967, muestra al viajero una de las estampas más bucólicas del valle del Navia, dibujado por acantilados verticales y desfiladeros donde desembocan ríos, por colinas verdes salpicadas por pueblos aislados y por bosques profundos que descienden hasta este embalse de 270 hectáreas. Aquí el piragüismo y la pesca son las actividades más populares.
Retomamos la AS-12 para continuar por el concejo de Boal hasta Serandinas. Este pueblo, asentado sobre la enorme ladera que se asoma al curso del Navia entre los montes, es en sí uno de los mejores miradores de la ruta. Hablamos de otro enclave con aire alpino, de “casinas” blancas y de techos de pizarra en torno a la iglesia sobre las praderas verdes que descienden hasta el río. Desde aquí se puede apreciar cómo el valle se abre en pliegues sucesivos hacia el interior y hacia el Cantábrico, con el agua creando meandros amplios y serenos entre las orillas boscosas. Desde el Albergue de Serandinas organizan las mejores expediciones en canoa por el río Navia.
Desde Boal, Pueblo Ejemplar de Asturias en 2014, ascendemos hasta lo alto de la serranía que envuelve el cauce del Navia, oculto entre la niebla matutina en muchas ocasiones. Nos asomamos al mirador de Penouta (interior) situado en lo alto de la sierra de Penouta, a unos 850 metros de altitud, y en un área recreativa con mesas de piedra entre el pinar. Desde aquí contemplamos el valle medio del río Navia y sus afluentes, además de los cordales montañosos que lo encajonan por el interior del occidente asturiano, como la Sierra de Carondio, al sur, y las cumbres que separan los concejos de Boal, Villayón y Allande. Ante nosotros se despliega este paisaje solitario y silencioso de lomas suaves, praderías de altura y monte bajo que camuflan aldeas dispersas y brañas que explican el carácter ganadero y rural de esta parte aislada de Asturias.
Sin abandonar lo alto de la sierra, en la cara norte, buscamos el mirador de Penouta Costa. Este enclave, situado a 900 metros de altitud y al final de la carretera que sigue hacia los molinos del Parque Eólico de Penouta, nos brinda una excelente panorámica del litoral occidental de Asturias y de la Mariña Lucense. Desde la Estaca de Bares al oeste hasta Puerto de Vega a oriente, el mirador nos muestra esta franja de la Costa Verde, que salpica los concejos de Castropol, El Franco, Tapia de Casariego, Coaña y Navia, en Asturias, hasta los de Ribadeo, Barreiros, Foz, Burela o Cervo, en Galicia. Hacia el interior, la vista se retuerce en pliegues de valles, colinas y praderas que caracterizan la comarca del Parque Histórico del Navia, con los concejos de Boal y Villayón, y la de los Oscos-Eo, en la frontera galaico-asturiana.
Desde el mirador de Penouta (interior), continúa un camino que atraviesa campos donde los caballos corren en libertad y que conduce hasta otro mirador desconocido en la comarca: el de Peña Queimada. Este balcón natural, situado junto a la torre de comunicaciones y a 920 metros de altitud, nos ofrece una espectacular postal del curso medio y alto del Navia. Descubrimos desde aquí un entorno abrupto cubierto por la niebla que desciende desde las colinas y las lomas hacia los embalses de Doiras y Arbón. Hacia el norte y el oeste, en días claros, es posible atisbar la línea costera del Cantábrico, desde Puerto de Vega hasta la Estaca de Bares, mientras que al sur se aprecian los cordales de la Sierra de Carondio y las sierras interiores del valle donde los pueblos diminutos se dispersan por las laderas.
Descendemos de vuelta a Boal para seguir el curso del Navia por la AS-12 hasta encontrar el embalse de Doiras. Este pantano, inaugurado en 1934, es el segundo gran embalse del Navia aguas arriba del de Arbón, con una presa de 90 m de altura y una capacidad de cerca de 119 hm³ que domina el paisaje en este tramo del valle. El mirador junto a la presa nos permite observar este entorno lacustre que parece un fiordo nórdico por su silueta retorcida atrapada entre laderas verticales, cumbres afiladas y bosque de ribera que se sumergen en sus aguas. Desde este lugar parte la ruta de senderismo Ruta Viesgo de los Miradores del Navia (PR‑AS‑299). Hablamos de un trekking de unos 12 km que permite explorar a pie los paisajes interiores del concejo de Boal. La ruta circular, impulsada por la Sociedad de Amigos de Boal con el apoyo de la compañía eléctrica Viesgo, une varios miradores, aldeas históricas y rastros de la actividad hidroeléctrica y de la vida rural tradicional. Otro lugar para iniciar la ruta es el área recreativa de Castrillón, situada junto al embarcadero y envuelta por el bosque.
Desde Navia hasta el embalse de Doiras, la ruta por carretera toma unos 45 minutos en tan solo 35 kilómetros de itinerario curvilíneo y panorámico por los miradores del curso bajo y medio del Navia. Si el viajero quiere explorar el curso más alto y aislado de este entorno fluvial podrá continuar por la AS-12 rumbo sur hasta los concejos de Pesoz, Illano y Grandas de Salime, para descubrir su monumental presa, miradores como el “da Paicega” y más vestigios de la Edad del Hierro como el castro Chao San Martín. Hablamos de un roadtrip de una hora y media solo de ida para explorar uno de los escenarios más abruptos y aislados del Principado de Asturias.
En general... ¿cómo valorarías la web de Guía Repsol?
Dinos qué opinas para poder mejorar tu experiencia
¡Gracias por tu ayuda!
La tendremos en cuenta para hacer de Guía Repsol un lugar por el que querrás brindar. ¡Chin, chin!