Establecimientos gastrónomicos más buscados
Lugares de interés más visitados
Lo sentimos, no hay resultados para tu búsqueda. ¡Prueba otra vez!
Añadir evento al calendario
Dos niñas corretean junto a la barra donde un vecino del pueblo toma una ensaladilla rusa. Cerca, un grupo de profesores come en una mesa repleta de platos y, más allá, una pareja joven saborea un curry rojo de pulpo asado. Hay risas, conversaciones, algún chiste. Es jueves a mediodía y la sala de Altorterete es pura jarana; un jaleo que es sinónimo de alegría, de que los comensales han venido a divertirse. Y, claro, a comer bien, porque saben que lo harán. Este bar es el nuevo proyecto de Pedro Aguilera, que ha puesto en el mapa gastronómico a Alcalá del Valle (Cádiz, 4.864 habitantes) gracias al Mesón Sabor Andaluz (2 Soles Repsol). Y que ahora da un paso más con un local popular, con una carta dinámica repleta de propuestas a compartir y bocaditos como la medianoche de pescadilla frita y salsa tártara.
Es el propio camino hacia este pueblo blanco gaditano el que avisa de que aquí sucede todo de otra manera, a otro ritmo. Basta superar la señal verde de acceso a la provincia de Cádiz para que el paisaje cambie. Hay piedra caliza, encinas, un manto de flores. Hinojo, violetas y zanahorias silvestres colorean el arcén, mientras en el cielo azul sobrevuelan grandes buitres. En ese territorio destaca la calidez de Alcalá del Valle y, más aún, la de este bar, cerca del gimnasio municipal y junto al propio mesón familiar que sus padres, Joseíto y Antonia, abrieron hace 30 años. Tras la pandemia, su hijo se puso al frente de la cocina y, desde allí, ha llamado la atención de la España gastronómica casi sin quererlo. Los argumentos le sobran, como demostró esta pasada primavera en El Puesto que la Guía Repsol tiene en el Mercado de Vallehermoso, en Madrid.
“Ahora me he especializado en una nueva práctica deportiva: los 50 metros lisos”, dice divertido el chef —nombrado Cocinero Revelación de 2022 en Madrid Fusión—, que anda a caballo entre ambos negocios, separados por unos cuantos portales. Recién cumplidos sus 37 años, cuenta que Altorterete ha nacido con dos objetivos. A un lado, cuidar al propio mesón. “Creo que ahora podremos ir resumiéndolo, reduciendo servicios, para alargar su vida. Y, mientras, ir metiendo más caña a este. Al tener dos locales que facturen, creo que será posible”, subraya. Al otro lado, mimar a sus plantillas, para que tengan mejores condiciones y puedan, además, mejorar la conciliación.
Hay un tercer motivo: Aguilera quiere devolver al pueblo todo lo que le ha dado. Hoy, con un menú corto de 86 euros y otro largo de 104, el Mesón Sabor Andaluz está más dirigido a un público que llega de fuera, más allá de las visitas puntuales de sus vecinos. Y el bar, con un tique medio de entre 25 y 30 euros y una carta mucho más dinámica, permite frecuentarlo sin hacer un agujero en el bolsillo, ya sea para tomar una caña o para hartarse de comer. Por eso hay ruido, vida, bulla. “Y si te apetece ponerte a bailar porque te gusta una canción, pues te levantas y listo. Es la idea que tengo para este sitio, que sea algo nuevo cada día, sin muchas reglas”, dice el cocinero, que quiere que cada cliente se sienta como en casa y haga lo que él mismo: disfrutar haciendo lo que le da la gana. Para ello, rescata platos clásicos del mesón como las alcachofas, confitadas primero, fritas después, y acompañadas de una salsa de patata y anchoa, jamón ibérico y huevo frito, o se atreve con una medianoche dulce con helado de nata.
De momento nadie baila mientras el hilo musical salta de Nirvana a Rosalía y de ahí a Califato ¾, a Neil Diamond o Vetusta Morla. Un canario de juguete completa el ambiente con sus trinos electrónicos. La decoración define también a esta casa, cuya denominación procede de un término muy alcalareño y que Aguilera oía con frecuencia a su abuela —llamada Caño Santo, nombre también popular en la zona— cuando regañaba a su hija al decirle que tenía la cocina "altorterete", es decir, manga por hombro, todo desorden. Por eso, sobre la barra hay objetos de decoración variados. Es también la inspiración del mural con el que la artista malagueña Anabel Perujo decora una de las paredes.
El ruido exterior se traslada a la cocina, dirigida por Ramsés Martínez, donde la concentración se combina con la diversión. Aquí la propuesta tira también de productos de cercanía, ya sean de la frutería del pueblo o las verduras que sirve el equipo de las huertas ecológicas de Extiércol desde Cuevas del Becerro o la familia Hevilla desde Coín. “Los proveedores locales son lo primero”, indica Aguilera que, de hecho, encarga el pan —sencillo, exquisito— a la panadería de su primo, Hermanos Dorado. Complementa a la perfección a la ensaladilla rusa —con la misma base que en el mesón: patata, zanahoria, huevo— con pimiento encurtido y atún rojo que abre el menú, aunque quizá pronto se sirva con otros acompañamientos. “Queremos ir cambiando cosas con frecuencia para que nadie se canse”, subraya Aguilera.
Entre los bocados individuales, destacan también la croqueta de pollo asado, que se sirve con salsa césar y queso parmesano sobre una hoja de lechuga, una versión muy andaluza de un nem vietnamita que sabe de maravilla. Para compartir, hay posibilidades muy variadas. Llama la atención el salpicón de corvina curada en sal, al que el equipo ya conoce como "salpiviche", porque es mitad salpicón mitad ceviche, con guarnición de maíz frito, maíz dulce o aguacate. El puerro asado se convertirá en una de las estrellas de la casa gracias a una carbonara con yema, mantequilla y grasa de tocino, que se acompaña de queso del pueblo y pequeños chicharrones. Sorprenden las acelgas con un majao del mesón, gambas crudas y ajo frito, que sirve con alegría el jefe de sala, Alejandro Otero.
También hay bravas, espárragos, un curry rojo de pulpo asado, o carnes —costilla de cerdo o pluma ibérica— que están repletas de sorpresas. Un buen abanico de vinos, muchos de la tierra —ya sea de la propia provincia de Cádiz y lugares como Sanlúcar de Barrameda o de la propia ciudad de Ronda, a pocos minutos de allí—, acompañan por copas o botella. Para el postre Aguilera se reserva una versión de tarta al whisky rebujada, otra de chocolate y queso o una medianoche dulce con helado de nata y una tarta. La piña asada con espuma de coco y granizado de hierbabuena es, igualmente, un punto final refrescante y ligero para quedarse con ganas de repetir.
ALTORTERETE. C/ de la Huerta, 15 (Alcalá del Valle, Cádiz). Tel. 633 465 866
En general... ¿cómo valorarías la web de Guía Repsol?
Dinos qué opinas para poder mejorar tu experiencia
¡Gracias por tu ayuda!
La tendremos en cuenta para hacer de Guía Repsol un lugar por el que querrás brindar. ¡Chin, chin!