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Óscar y Anaïs Campo trabajan mano a mano en la parrilla de su restaurante.

Descubre el restaurante ‘Halconeras de Sancho IV’ (Funes, Navarra)

Caña a la brasa de parte de la familia Campo Martínez

Actualizado: 17/04/2026

Texto: Ana Caro

Fotografía: Mario Tejedor

Aquí no hay trampa ni cartón: Óscar y Anaïs trabajan en las brasas un producto de calidad que Inmaculada y Nahia sirven con calidez. Huerta, granja y talleres se aúnan alrededor de este inusual restaurante de la Ribera navarra. Así es sentarse a la mesa de Halconeras de Sancho IV (Funes).
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Desde la puerta de su restaurante de Funes, Óscar Campo puede ver el barranco de Peñalén desde el que, en el siglo XI, el rey de Pamplona Sancho IV fue despeñado por sus hermanos. El parrillero lo cuenta más o menos así, señalando a la izquierda mientras recibe a sus comensales con los brazos en jarras a la entrada de un complejo que en realidad aúna restaurante, huerta y granja. “Lo que nos gusta es el campo, hemos hecho de una afición un medio de vida. Empezamos con los animales pero la gente que venía, quería comer”, explica, poco después de recibir la noticia de su primer Sol Guía Repsol mientras avanza por el recinto con los recién llegados.

El porche es perfecto para el aperitivo o para tomar el café.
El porche es perfecto para el aperitivo o para tomar el café.

Júpiter, el búho real, y el águila de Harris Meiga habitan, con los pavos reales -en jaula hasta que pase la temporada del lobo- y los tres halcones peregrinos para cazar, la zona más cercana al restaurante, muy cerca del porche. Allí, de jueves a domingo y siempre al mediodía, los comensales se sientan a tomar el aperitivo o el café. En el estanque cercano, nadan las carpas y a veces aletea algún martín pescador.

Aquí muchos animales están acostumbrados a comer de la mano.
Aquí muchos animales están acostumbrados a comer de la mano.

Así comienza la experiencia en una casa en la que Óscar y su hija Anaïs trabajan la parrilla e Inma Martínez se reparte la sala con Nahía, la menor de la familia, y tan solo dos camareros: Gonzalo y Moha. Además del restaurante, la familia se hace cargo, de manera autónoma y continua, de todos los recursos de la finca. Así, por ejemplo, Inma se encarga de las abejas, Nahia de los talleres de flores preservadas y Anaïs, que estudió biología, de los talleres de educación ambiental.

El chorizo que ofrecen como cortesía está elaborado con chuletón.
El chorizo que ofrecen como cortesía está elaborado con chuletón.

"No somos kilómetro cero"

En la mesa colocada a la entrada del edificio principal reposa algún premio relacionado con ese enfoque que les caracteriza, respetuoso con el entorno, como el Premio Alimenta en la categoría Embajadores Emergentes del Producto Navarro. “No nos identificamos como un restaurante de kilómetro cero. Yo, si tengo una buena vaca en Portugal, voy a por ella; y si tengo un buen pescado en Galicia, voy a Galicia; ahora me acaban de llegar de allí unos carabineros de Luis, un pescador con el que trabajamos”, explica el parrillero.

Inma y Nahia, la mitad de la familia dedicada a la sala.
Inma y Nahia, la mitad de la familia dedicada a la sala.

“Un producto excelente que viene de fuera es bienvenido pero somos un restaurante que se abastece de sus verduras, de los productos de sus animales e intentamos trabajar con pescado de costa de pequeños barcos que no deterioran el mar, que no son invasivos”, afirma Campo, que a pesar de sus orígenes navarros, es un enamorado del mar y cada año pasa horas con los pescadores a los que compra después. “Hemos elegido este tipo de cocina porque la brasa es muy honesta y muy sensible, el fuego real no tapa nada”, sostiene, antes de que los comensales tomen asiento.

Un toque de trufa para la borraja con huevo.
Un toque de trufa para la borraja con huevo.

El espumoso de Basondoa de garnacha tinta combina acertadamente con el chorizo casero que ellos mismos elaboran con carne de chuletón, y que ofrecen como aperitivo de cortesía. Otro vino navarro, pero ahora de Bodegas Ubeta, el rosado Pin Pilin Pauxa acompaña con versatilidad el resto de platos. La borraja con parmentier de patata, huevo y trufa, explica por sí sola ese lema de “producto y fuego” y la alcachofa llega a la mesa tan solo con aceite y perejil, cortada a la mitad. Después, se culmina en mesa la cebolleta, tierna y dulce, con un aceite de sus propios jugos. Todo el mundo come lo mismo en Halconeras y es que, a pesar de las continuas excursiones con niños, no hay un menú específico para ellos. “Los críos tienen que comer lo que sus padres: una buena verdura, una buena carne, que empiecen a tener paladar para diferenciar lo que es un producto real”.

Nahia prepara el pescado en mesa.
Nahia prepara el pescado en mesa.

Una bodega cada vez más navarra

Así, se llega al plato fuerte que, en este caso, es un rey, por supuesto a la brasa. Solo tres vuelcos hacen falta -el paso por la parrilla, el refrito de aceite, ajo y guindilla y la propia gelatina del pescado emulsionados- para llevar al producto al más alto nivel. Y de postre, una torrija que también se remata a la brasa. La carta, sólida y sencilla, cambia según la temporada: “Cuando hay calabaza la podemos hacer con migas a la parrilla; cuando hay trufa la preparamos con foie a la parrilla…”, explican sobre los platos de verdura. Pasa parecido con los platos de carne y pescado, que dependen de lo que haya en ese momento en la cocina: hoy además del rey, lenguado, palometa roja, ternera rubia gallega Okelan.

Sorpresa en la pura sencillez.
Sorpresa en la pura sencillez.

En cuanto a los vinos, sí pretenden una carta de cada vez más cercanía: “A mí me gustaría trabajar solo con vinos de aquí, porque tenemos suficientes referencias como para abastecer todos los gustos”. Aunque de momento es solo una idea, sí incluyen cada vez más bodegas navarras y procuran trabajar con muy pequeños productores, como Ubeta. “Me encanta la filosofía que tiene el chico, aparte de ser bodeguero es biólogo y el cariño con el que trabaja las viñas se transmite”, cuenta.

Inma Martínez dirige la sala.
Inma Martínez dirige la sala.

Además de esas pequeñas bodegas, la familia Campo menciona el aceite ecológico de Mariluz, la familia de Peralta a la que compran las verduras y, por supuesto, uno de los pilares fundamentales del proyecto, el autoabastecimiento: “La miel es nuestra, parte del aceite también, y aproximadamente la mitad de las verduras”, explica, lo que nos lleva irremediablemente a la huerta. “Aquí todo es ecológico, hay a gente a la que le molesta la hierba, a nosotros nos encanta”, comenta, señalando las habas adelantadas, la verónica en flor y el laurel en la puerta del invernadero. “Cuando llegan los tomates y los pepinos, dan de sobra para el restaurante, incluso para embotar y también hacemos pepino encurtido”, explican. Las manzanas, las ciruelas o las avellanas se usan, por ejemplo, para elaborar mermeladas.

Un toque de brasa también para el postre.
Un toque de brasa también para el postre.

Junto a la parte visitable de la huerta -la familia cuenta con otro terreno más amplio donde también cultivan-, se encuentra la granja, que recibe visitas diarias cuando llega el buen tiempo. Un enorme panal colgado a la entrada les sirve para explicar a los habitualmente pequeños visitantes que las avispas son las inventoras del papel, se saluda a Oreo, el cerdo euskaltxerri y a Beltza, el encargado de tirar del carro en las salidas ornitológicas. “A los novillos les acabaremos llamando Zipi y Zape”, explica mientras da de comer a dos hermosos novillos cruzados con vaca parda alpina.

Además de la parrilla y los animales, también trabajan la huerta.
Además de la parrilla y los animales, también trabajan la huerta.

En los establos se observa también la colorida huella de uno de los talleres de manualidades organizados en Halconeras: “Hicimos trabajos de trencadís y aquí están los mosaicos de los pájaros más comunes de esta zona: martín pescador, jilguero, oropéndola y pico menor”, cuenta. Después, va a dar de comer a la familia avícola, formada por 35 gallinas y dos emúes, Tusi y Boni.

Los visitantes podrán ver y aprender de gran variedad de especies.
Los visitantes podrán ver y aprender de gran variedad de especies.

Las redes sociales, el gran empujón

Se respira tranquilidad y trabajo en la rutina de la familia Campo, que empezó su andadura en 2008. Óscar trabajaba en la construcción, Inma era ama de casa y sus hijas eran aún pequeñas cuando apostaron todo a este paraíso y les salió bien. “También las hemos pasado canutas, ¿eh? No te creas tú que no nos ha costado”, reflexionan, con la vista puesta en el relevo generacional: “Ellas van a aportar más frescura, otra visión completamente diferente a la que podemos tener nosotros”, prevén, porque de hecho ya está sucediendo.

“Lo que realmente nos ha lanzado ha sido las redes sociales”, reconocen sobre el perfil de Instagram que Anaïs y Nahia se empeñaron en poner en marcha y que les dio a conocer sobre todo entre clientela de fuera de Navarra. Casi 150.000 seguidores ven como cada viernes Óscar desempaqueta producto fresco, manda ánimos a los pescadores en épocas de temporal y prepara sus originales tostas a la brasa después del servicio. Mientras tanto, en la cuenta de la granja, muestran cómo elaboran cremas naturales, el queso fresco desde el ordeñado y explican cómo es una mañana en la colmena o que el higo en realidad es una flor al revés.

El equipo al completo en la puerta de entrada del complejo.
El equipo al completo en la puerta de entrada del complejo.

Se trata de lugar verdaderamente particular, donde los camareros son parte de la familia y padre e hija a veces entre pieza y pieza en la parrilla, se asoman a los ventanales de la cocina porque uno de los dos ha avistado algún pájaro. Pero la calma no está reñida con la ambición y ya tienen esbozado algún proyecto, aparte de meterse más de lleno con la huerta o mejorar la sala: “Queremos empezar con unos apartamentos rurales, que puedas ver todo esto, comer aquí a gusto, hospedarte y a la mañana te encuentres en tu mesa para desayunar huevos de nuestras gallinas, mermelada de nuestros frutales, miel de nuestras abejas y leche de nuestra vaca”. Apuntamos visita pendiente.

HALCONERAS DE SANCHO IV - Polígono Sardilla, E1 Calle A 24. Funes, Navarra. Tel: 627.95.39.75

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