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La estatua de un peregrino da la bienvenida a quien visita Villamayor de Monjardín y hace una parada en este hotel. Es difícil, al entrar en este pequeño pueblo de apenas un centenar de habitantes, imaginar toparse con un espacio tan exquisito como cercano y tan amable como contemporáneo. La piedra, la madera y el hierro, la decoración vegetal y los tonos cálidos inundan un ambiente en el que se respira hogar. El Hotel Boutique Mirador de Deyo es un proyecto familiar que nació como una forma de no dejar morir la casa familiar y las raíces propias. Angélica del Villar, junto con su hermano Daniel, están al frente del negocio: “Llegó un momento en el que hablamos los cuatro: o nos deshacíamos de la casa o la transformábamos. Pensamos en aprovechar que el Camino de Santiago pasa por aquí para abrir alguna habitación, pero cómo hacerlo sin tener una cafetería; y cómo dar café y no dar nada de comer…”.
Así, la imaginación, el cariño y la ilusión por crear algo propio fueron transformando el proyectito inicial de una familia que nunca había tenido nada que ver con el mundo de la hostelería en un hotel de cuatro estrellas de lujo para adultos, con ocho habitaciones, piscina, spa y gimnasio.
La familia Del Villar Eraso tenía claro lo que quería: que entrar en su hotel se sintiera como estar en casa, que se integrara con el entorno y que no fuera un hotel urbano; en definitiva, que destacara sin destacar. Para conseguir ofrecer algo diferente a los tradicionales albergues de peregrinos que hay en esta zona trabajaron en dos líneas. Por un lado, en la propuesta constructiva (el antiguo edificio se derribó por completo para ser actualizado en normativa y sostenibilidad) se contó desde el principio con proveedores locales: herrerías, carpinterías, marmolerías y otros gremios de la región participaron en la obra y la creación de elementos funcionales del hotel.
Por otro, el proyecto decorativo corrió a cargo del estudio Azul Tierra, cuyo equipo consiguió trasladar su universo estético desde Barcelona al corazón de Navarra; se introdujeron piezas de arte y cerámica al tiempo que se mantuvieron y rescataron muebles antiguos que pertenecían a la familia. “Excepto las cerámicas de las lámparas, lo demás está creado por profesionales de la zona; y la gran mesa del restaurante, por ejemplo, era la mesa en la que nosotros cenábamos en Navidad”, recuerda Angélica. Sobre una base de materiales nobles, piezas artesanales y bellos objetos, se ha creado un agradable ambiente que invita a quedarse.
El centro wellness cuenta con spa y sauna.
El resultado es un establecimiento que no tiene una habitación igual a la anterior, donde las épocas se complementan y el trabajo manual, con la riqueza que la imperfección aporta, toman protagonismo, alcanzando ese calor de hogar tan buscado en el que el paso del tiempo y la mezcla de épocas se convierten en huéspedes permanentes. Desde las ocho suites del Mirador de Deyo se observa la hermosa llanura de la Navarra Media, sembrada de viñedos y campos de cereales, a los que las estaciones van cambiando el color y la textura conforme avanza el año. Unas vistas similares se disfrutan desde su pequeño spa, dotado de baños de vapor, ducha de contraste y sauna seca y de vapor; desde la piscina exterior y desde el gran salón de billar de la última planta.
El silencio que se respira en Villamayor de Monjardín, solo interrumpido por las campanas de la iglesia románica de San Andrés, proporciona a los y las clientes de este hotel boutique un escenario de calma absoluta, perfecto para quien busca hacer una pausa en el Camino de Santiago en un alojamiento chic sin desviarse del mismo, para quien visita Navarra y La Rioja y busca tener una base en un punto intermedio o simplemente para quien persigue pasar unos días de paz y tranquilidad.
En algún punto de este viaje, la familia de Angélica se encontró con David Yárnoz (dos Soles Guía Repsol), quien se sumó al proyecto en la confección de la oferta gastronómica que se sirve cada día en el pequeño restaurante del hotel. “Sus valores encajaban muy bien con el espíritu de nuestro proyecto, y se ofreció a asesorarnos en el plano gastronómico”, cuenta. Jaione Echarri, pareja y compañera de Yárnoz en la gestión del Molino de Urdániz, fue la encargada del proyecto de sala y de la confección de la carta de vinos. Govinda Pérez de Ciriza, su mano derecha en su proyecto en Taiwán, es la persona que diseñó el menú junto a él y quien, desde que el hotel abrió sus puertas a mediados de junio de 2025, está al frente del equipo de cocina.
“En esta propuesta apostamos por el producto más que por la fusión y la técnica, que irá entrando poco a poco, pero inicialmente queríamos dirigir la mirada hacia la tradición, hacia lo local y a explotar la materia prima de calidad que hay en Navarra”, relata. De hecho, un indispensable para esta familia en la cocina era contar con una parrilla. “A nosotros nos gusta mucho ir a restaurantes de brasa, y desde el principio tuvimos claro que íbamos a instalar una. Tiene un papel importante para nosotros”, dice Angélica, “y de hecho la dejamos a la vista de la sala”.
Así, en la carta del Mirador de Deyo se pueden encontrar carnes y pescados a la parrilla, platos que mezclan la huerta con la brasa y los ahumados, pescados de la región como la trucha en carpaccio o productos de tierra como un boeuf bourguignon con setas de temporada cocinado durante días. Este abanico se complementa con una selección de vinos compuesta de propuestas navarras de excepción. “Es un proyecto que lo tiene todo, la familia lo ha cuidado con mucho detalle y se nota”, cuenta Pérez de Ciriza. Por ello, cocina y hospedaje van de la mano y funcionan como si de un maridaje perfecto se tratara.
HOTEL BOUTIQUE MIRADOR DE DEYO. C. Sta. María, 1, 31242 Villamayor de Monjardín, Navarra. Tel: 948 32 44 46
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