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Restos del área palacial andalusí y el castillo cristiano.

Con las arqueólogas de la Alcazaba y el Barrio Andalusí de Almería

“Cuando Almería era Almería, Granada era su alquería”

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Actualizado: 09/10/2026

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Fotografía: Miguel Cuesta

El dicho popular no se conforma con dejar a Granada a la altura del betún y se completa con un “Málaga era su puerta y Murcia su huerta”. Es un mantra local que apela a los años dorados de la capital urcitana, cuando al-Mariyya era el puerto desde donde la España musulmana tendía cables con Alejandría. Evocamos esta época dorada con las arqueólogas del Conjunto Monumental de la Alcazaba de Almería y el Yacimiento Barrio Andalusí.

El Mesón Gitano fue toda una institución en la Almería de los años 60 del siglo pasado: puro romanticismo para las celebridades que venían a rodar a los desiertos en la época del boom de los westerns. Era un establecimiento semitroglodita, al estilo de las cuevas del Sacromonte de Granada. Su arquitecto aglutinó una serie de casas cueva que había a los pies de la alcazaba y las convirtió en un alojamiento pintoresco. Luego quebró, lo demolieron y, décadas más tarde, cuando el ayuntamiento quiso revitalizar la zona, se dieron cuenta de que aquellas cavernas escondían una historia milenaria fascinante.

Jardines del primer recinto con la ciudad al fondo.
Jardines del primer recinto con la ciudad al fondo.

“Toda la ladera estaría aterrazada, y nos hemos encontrado una terraza completa, tal como se quedó cuando la abandonaron en el siglo XIII”, cuenta Belén Alemán Ochotorena, arqueóloga coordinadora del Yacimiento Barrio Andalusí. Inaugurado en 2021, a los pies de la alcazaba, propone un viaje en el tiempo a esa Almería gloriosa a través de una exposición escueta pero soberbia, a través de un catálogo interactivo y, sobre todo, a través de un proyecto de realidad virtual que no sólo nos deja colarnos en las viviendas milenarias, sino que levanta la vista para que conozcamos la evolución urbanística de Almería y de su alcazaba, donde comenzó todo.

Una Alhambra cuando todavía no la había

Un tesorillo de 33 dinares de oro es quizá la pieza más curiosa de las que se exponen en el yacimiento. Pero no lo encontraron aquí, sino en el segundo recinto de la alcazaba. La teoría más plausible es que lo escondió un soldado cristiano justo antes de abandonar la fortaleza en 1157, ante el insoportable asedio almohade, con la esperanza de que podría volver a recuperarlo. Una coalición de soldados castellanos, catalanes y genoveses había conseguido conquistar la alcazaba diez años antes, pero, después de aquello, los cristianos no volverían a poner los pies aquí hasta 1489.

Torre del homenaje enmarcada por un arco de los baluartes del castillo cristiano.
Torre del homenaje enmarcada por un arco de los baluartes del castillo cristiano.

La fundación de al-Mariyya se suele fechar en el año 955, pero en realidad esa es la fecha en que Abderramán III decidió trasladar aquí la sede de su flota califal, fortificar el enclave y otorgarle la categoría de medina, aprovechando sus excelentes condiciones geográficas. Las dimensiones colosales del recinto hacen pensar que se construyó en varias fases, pero qué va: “El perímetro que tiene la alcazaba actual es el que tuvo en el momento de su fundación”, me corrige Gema Embí Nájar, directora del Conjunto Monumental de la Alcazaba de Almería desde 2021, y técnico desde 2010, así que lo conoce desde sus entrañas.

Patio de armas desde la torre del homenaje, con el paseo de ronda con el puerto al fondo.
Patio de armas desde la torre del homenaje, con el paseo de ronda con el puerto al fondo.

Nos recibe en su oficina, situada en el primer recinto, es decir, la parte donde vivía la población que asistía a la corte. “Lo que vemos es una herencia romántica de lo que serían unos jardines andalusíes, pero realmente esto estaría habitado”, cuenta en referencia a la intervención de la década de 1950 que propuso Prieto Moreno, el arquitecto conservador. Hacer esto con la perspectiva actual sería una aberración, pero Embí se muestra comprensiva y pragmática: “No hay que rasgarse las vestiduras, ahora no podemos o no debemos desmontar cosas que ya forman parte de la identidad colectiva que la gente tiene de la alcazaba”.

La recreación del barrio andalusí también se puede disfrutar desde el móvil.
La recreación del barrio andalusí también se puede disfrutar desde el móvil.
El catálogo digital del Yacimiento Barrio Andalusí permite escudriñar las piezas halladas en pantallas táctiles.
El catálogo digital del Yacimiento Barrio Andalusí permite escudriñar las piezas halladas en pantallas táctiles.

Su trabajo de los últimos años se ha centrado en el segundo recinto, en la parte alta, la palacial, donde el patrimonio se ha conservado con mayor fidelidad al pasado. “Una característica muy específica de este lugar es su continuidad en el tiempo”, cuenta en referencia a que la alcazaba fue sede del poder durante la época islámica hasta la misma conquista cristiana, y luego un espacio militar hasta principios del siglo XX. Buena parte de su tarea ha consistido en pulir, puntualizar, contextualizar y normalizar la información que había sobre la alcazaba, no abriendo grandes excavaciones, sino más bien sondeos muy concretos. Y podría haber sorpresas a futuro, dado que hay pistas que apuntan a hallazgos de época bizantina.

Interior del Aljibe Califal, un depósito de cinco naves semienterrado que almacenaba agua para la fortaleza.
Interior del Aljibe Califal, un depósito de cinco naves semienterrado que almacenaba agua para la fortaleza.

Nos acompaña por algunos de los tesoros de este segundo recinto, como el aljibe califal, uno de los pocos que han sobrevivido íntegros a los sucesivos terremotos que ha sufrido la alcazaba. De camino, Embí señala muchas piezas que me recuerdan a nombres de la Alhambra. “Es que son nombres prestados, la Alhambra era el paradigma”. A propósito, Enrique Parra, empleado de Costa de Almería que nos acompaña, añade: “Hay que tener en cuenta que, en el protomarketing turístico, durante la romantización de todo lo andalusí, se establecen las bases de unos tipismos y tópicos que pretenden epatar al turista, que se han ido perpetuando, pero que tienen mucho de artificio”.

El Patio de la Alberca, una de las intervenciones con las que Prieto Moreno transformó la Alcazaba inspirándose en la Alhambra.
El Patio de la Alberca, una de las intervenciones con las que Prieto Moreno transformó la Alcazaba inspirándose en la Alhambra.

No hay rencillas, pero se percibe que al almeriense le resulta algo cansina la constante comparación con Granada y que quiere poder hacer aflorar sus características genuinas sin más: “Lo que está claro es que en el siglo XI y principios del XII este era el puerto más importante del Mediterráneo occidental”, cuenta Embí. Y así, por fin llegamos al tercer recinto, una de las partes mejor conservadas de la alcazaba, con la torre del homenaje, construida en el siglo XVI tras la conquista cristiana… y unas vistas espectaculares del puerto y la ciudad.

Una ciudad milenaria sostenible

A principios del siglo XI, el crecimiento de la población desbordó el recinto de la alcazaba, así que Jairán, el primer rey de la taifa de Almería, ordenó ampliar las murallas. Se estima que, más adelante, en época almorávide (1091-1147), en la ciudad había unos 800 telares de seda, además de manufacturas de cobre, vidrio, loza dorada, mármol de Macael… La alcazaba es la gran joya patrimonial de Almería, pero es en el Yacimiento Arqueológico Barrio Andalusí donde se alcanza a entender cómo era la vida en esta gran capital del Mediterráneo.

Cerámicas en el Yacimiento Barrio Andalusí.
Cerámicas en el Yacimiento Barrio Andalusí.

Como comentaba Belén Alemán, su arqueóloga y coordinadora, aquí tenemos una terraza completa tal como quedó tras su abandono a finales del siglo XIII. Durante su excavación, se documentaron cuatro calles y más de 20 viviendas que, dada la escasez de espacio horizontal, crecieron en altura con saledizos y cobertizos. Aquí, el espacio doméstico condicionaba el trazado de las calles, pero se garantizaba la circulación y la ocupación del espacio público se condicionaba a no perjudicar el bien común. “Lo peculiar de este yacimiento es que es de lutita, una arena calcificada muy fácil de tallar, pero a la vez impermeable”, cuenta Alemán, mientras señala escalones o alacenas tallados en la roca, “esto parecía Petra”.

Restos del área palacial andalusí, a la derecha, y el castillo cristiano, a la izquierda.
Restos del área palacial andalusí, a la derecha, y el castillo cristiano, a la izquierda.

No está claro qué es más fascinante: si el nivel de sofisticación de las viviendas, con su gestión de aguas pluviales y de saneamiento, sus patios interiores ajardinados, sus mármoles que recubrían las estancias, sus pozos de hasta 30 m excavados a mano… o si lo fascinante es cómo los arqueólogos han llegado a todas sus conclusiones. Es altamente recomendable visitar el centro con guía, pero lo que es imperativo es hacer uso de las gafas de realidad virtual que nos sitúan en pleno siglo XI. “Al final estás dentro de un edificio y pierdes la dimensión espacial, así que el año pasado incorporamos elementos de realidad virtual para que te puedas ubicar espacialmente”, cuenta Alemán con bastante modestia.

El paseo sobre el Muro de la Vela conduce hacia la Torre Sur.
El paseo sobre el Muro de la Vela conduce hacia la Torre Sur.

La recreación digital de este barrio andalusí casi justifica un viaje a Almería. Al ponerse las gafas, efectivamente lo que más impresiona es esa contextualización espacial de la que habla la arqueóloga, con la Almería medieval a tus pies y la alcazaba sobre tu cabeza, pero lo que termina de enamorarte es el trabajo de recreación de las estancias, de las calles, de los patios... Lástima que no se haya podido incorporar el olor de la albahaca o los naranjos.

El puerto de Almería visto desde uno de los miradores de la fortaleza.
El puerto de Almería visto desde uno de los miradores de la fortaleza.

De vuelta a lo tangible, Alemán enfatiza el valor de un estuco con unas geometrías únicas, así como una albahaquera, una especie de macetero ritual, decorada con la técnica de cuerda seca. Otro gran acierto de la musealización son unas pantallas interactivas donde se puede escudriñar los hallazgos del yacimiento. También el tesorillo de aquel soldado cristiano iluso. La arqueóloga nos comenta que hay muchos motivos que propiciaron el declive de Almería y el abandono de este barrio, pero que, sin duda, uno de ellos fue esa invasión cristiana de 1147 al que entonces era el puerto más importante del Mediterráneo occidental.