Miguel Cuesta

Urbanita que tira al monte, encontré en la bicicleta la velocidad justa para reparar en los detalles, la excusa perfecta para charlar con paisanos y el calor suficiente para pegarme chapuzones por oasis ibéricos. Me encanta probar cualquier rareza, pero al final lo que me pierde es una buena casa de comidas.

Un campanario asomando sobre las aguas es icono perfecto para un movimiento por la memoria. La fiebre de los pantanos del Ebro hirió de gravedad a los pueblos que arrasó pero, lejos de hundirlos en el olvido, provocó una fascinante revolución en pos...

El Sobrepuerto seguramente sea la región de Europa con mayor densidad de pueblos abandonados. La hiedra y las zarzas los devoran poco a poco, pero todavía sobreviven algunas iglesias y caserones que se construyeron en piedra para la eternidad. Los...

Su embrujo tiene una receta sencilla: pizarra, cuarcita y madera. Un ingrediente más y todo podría irse al traste. Solo cabe añadir un aderezo a base de enredaderas y geranios para cubrir fachadas y balcones que sus escasos vecinos cuidan con mimo....

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