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Fachada urbana “cubista” de Horta de Sant Joan llegando desde Els Ports.

Un día en Horta de Sant Joan (Tarragona)

El pueblo que hizo cambiar la forma de mirar de Picasso

Actualizado: 07/07/2026

Fotografía: Miguel Cuesta

Se cuentan por decenas los pueblos cuyas fachadas urbanas parecen cuadros cubistas. Pero sólo hay uno del que Picasso dijo que todo lo que sabía, lo había aprendido en él. Es la localidad natal de su amigo el pintor Manuel Pallarès, un rincón privilegiado de la Terra Alta (Tarragona) con panorámicas exquisitas del Parque Natural de Els Ports y viceversa. Por sus callejuelas porticadas descubrimos historias enigmáticas y escabrosas, nos dan a probar un aceite de primera y terminamos a remojo en un oasis.
Los Soletes de los famosos

El nombre del Parque Natural de Els Ports hace referencia a los puertos de Tortosa-Beceite. Este macizo kárstico tiene, efectivamente, muchos puertos, pero, paradójicamente, ninguno está asfaltado. Se ubica en la confluencia entre Teruel, Castellón y Tarragona, donde chocan la cordillera Prelitoral Catalana y el sistema Ibérico. Sus acantilados y desfiladeros, como el famoso Parrizal de Beceite, hacen que, en coche, sólo se pueda rodear. En la circunvalación hay algunas brechas desde las que colarse a sus secretos. La de Horta de Sant Joan es una de esas fisuras más privilegiadas. Pero la vieja Horta es un destino en sí mismo de pleno derecho.

Horta de Sant Joan desde el convento de San Salvador de Horta.
Horta de Sant Joan desde el convento de San Salvador de Horta.

Horta vs. Orta: la huerta que no lo era

Olivares, viñedos, almendrales… Los tractores suben y bajan entre los cultivos y el pueblo. Parece que no hubiera un nombre más adecuado para este vergel que el de la Huerta de San Juan. Sin embargo, lo de “Horta” es algo relativamente novedoso. Hasta los siglos XVIII o XIX, la mayoría de las menciones del pueblo son sin hache. Resulta que el topónimo original no tendría nada que ver con las huertas. Ahora parece mentira, pero antes de que el regadío le infundiera su aspecto húmedo, y a falta de una gran vega fluvial, aquí siempre habían dominado los cultivos de secano.

El pueblo rinde homenaje a Picasso.
El pueblo rinde homenaje a Picasso.

Una teoría apunta a que el topónimo “Orta” podría venir de lenguas íberas prerromanas, y haría referencia a un lugar elevado. Otra con mucho poder narrativo apunta a que el origen estaría en “ortus”, participio del verbo latino “oriri” (nacer), que haría referencia a que el sol se levanta sobre la emblemática montaña de Santa Bárbara… para quien mire desde Aragón. Hay incluso una asociación que aspira a quitar la hache del topónimo y, de paso, el Sant Joan, que se añadió a principios del siglo XX para diferenciarla de la Horta barcelonesa.

Roques de Benet, una de las formaciones montañosas más emblemáticas del parque natural de Els Ports.
Roques de Benet, una de las formaciones montañosas más emblemáticas del parque natural de Els Ports.

Los más apasionados de esta teoría encuentran un motivo un tanto esotérico en el corazón del pueblo. En una de las claves de la bóveda de la iglesia de San Juan Bautista, junto a símbolos como el cordero de Dios o la Virgen, hay un sol. Se considera un símbolo pagano, una rareza en un templo cristiano del siglo XV. Toni Beltrán, vecino de Horta que nos acompaña por el casco viejo, cuenta que el sol más cercano que hay en una iglesia similar está en Francia, que la simbología en las iglesias está cuidada hasta el extremo, y que su presencia podría estar haciendo referencia a esa etimología como lugar por el que sale el sol.

Interior, desangelado, de la iglesia de San Juan Bautista.
Interior, desangelado, de la iglesia de San Juan Bautista.

El pueblo que le ponía precio al azafrán

La iglesia ardió durante los episodios revolucionarios de 1936 y hoy se ve algo desangelada en su interior, pero sigue mostrando peculiaridades, como los contrafuertes oblicuos de las esquinas, que se asoman a la plaza porticada de Sant Salvador d'Horta. A su lado, aparece un curioso mural dedicado a las lejanas Cortes de Cádiz. Y llama la atención el ventanal gótico de un palacete, donde comienza un laberinto de calles y pasadizos porticados. La sensación de antiguo poderío económico la corrobora Toni, aportando el dato del azafrán de Horta (o mejor dicho, el safrá d’Orta), una categoría comercial y de calidad que entre los siglos XIV y XVI trajo grandes ingresos al pueblo.

Fachada de la iglesia de San Juan Bautista con el mural de las Cortes de Cádiz a la derecha.
Fachada de la iglesia de San Juan Bautista con el mural de las Cortes de Cádiz a la derecha.

El azafrán pide terrenos muy bien drenados, como son los kársticos del macizo de Els Ports, ya que casi cualquier encharcamiento podría pudrir la planta. Los veranos secos y cálidos le ayudan a dormitar bajo tierra, y luego revive con las primeras lluvias del final del verano. El terreno y clima propicios para el crecimiento del azafrán, unidos a una cultura de la cosecha y preparación de excelencia, hicieron que las autoridades convirtieran el azafrán de Horta en un patrón de calidad en base al cual se fijaban sus precios, durante el siglo XV, más allá de nuestras fronteras.

Casa de la Comanda, joya renacentista del casco viejo de Horta.
Casa de la Comanda, joya renacentista del casco viejo de Horta.
Un paisano descansando a la sombra de una de las arcadas del pueblo.
La sombra de las arcadas del pueblo ofrecen una sombra muy apreciada por los lugareños.

Desgraciadamente, no quedan restos del castillo de origen andalusí que luego desarrollaron los templarios a finales del siglo XII y los hospitalarios en el XIV. Durante la Guerra de Sucesión, las tropas borbónicas destruyeron la mayor parte del castillo y el archivo, con lo que se perdió mucha información histórica. Las murallas, por su parte, se las ha tragado el crecimiento urbano, aunque los apasionados de la historia local, como Toni, son capaces de ir desentrañando sus antiguos trazados. Una de las grandes joyas que sobrevive es la Casa de la Comanda, renacentista.

Mucho más que chismes picassianos

Picasso llegó por primera vez a Horta en junio de 1898, con 16 años, para recuperarse de la escarlatina. Lo hizo junto a su compañero de estudios Manuel Pallarès, cuyos padres le habían invitado para que sanara en su casa de campo. Cuentan que aquellos seis meses respirando los aires de Els Ports fueron muy instructivos, pero que salió de aquí con deseos de emanciparse de la enseñanza académica. Hay quien dice que el giro lo dio al darse cuenta de que nunca dibujaría como Pallarès. Pero el cambio más evidente llegó durante su segunda estancia.

Vistas del convento de San Salvador de Horta a los pies de la montaña de Santa Bárbara.
Vistas del convento de San Salvador de Horta a los pies de la montaña de Santa Bárbara.

Toni es el tataranieto de los dueños del Hostal del Trompet, donde se alojó Picasso durante el verano de 1909, cuando llegó de París, ya como un artista de renombre, con su novia Fernande Olivier. Le pedimos algún chismorreo de aquella visita y responde que se dice que hacían el amor con mucho ímpetu y con las ventanas abiertas de par en par, y que una vez las beatas del pueblo comenzaron a tirarles piedras hasta que él salió al balcón y pegó un par de tiros al aire para dispersarlas. También cuentan que el panadero le dijo que creía que pintando así se iba a morir de hambre, pero que mientras él fuera su amigo, no le faltaría el pan en la mesa.

Detalle del convento de San Salvador de Horta.
Detalle del convento de San Salvador de Horta.

En esta época, Picasso ya estaba plenamente inmerso en la gestación del cubismo, y aquí pintó algunas de las obras más importantes de este proceso, como fueron La balsa de Horta o La fábrica de Horta de Ebro. Horta de Sant Joan fue tan importante para el pintor que decidió que fuera uno de los lugares elegidos para instalar uno de sus centros. Aquí se exponen reproducciones de su obra creada en Horta o inspirada en ella.

Palabra de químico: el alimento más saludable del mundo

Toni Beltrán deja de hacer conjeturas y pasa a hablar con precisión quirúrgica cuando se quita la bata de guía turístico ocasional y se pone la suya de verdad: la de doctor en química por la Universitat Rovira i Virgili. Se pasó muchos años en grupos de investigación biomédica buscando biomarcadores que permitieran mejorar el diagnóstico, el pronóstico y el tratamiento de enfermedades. Y cuando tras la crisis de 2008 vio que su futuro como investigador pasaba por marcharse a EE. UU., decidió poner todos los huevos en lo que considera el mejor alimento del mundo, uno que lleva milenios fabricándose en su pueblo.

Los ingredientes para preparar una 'clotxa'.
Los ingredientes para preparar una 'clotxa'.
Dándole el último toque a nuestra 'clotxa'.
Dándole el último toque a nuestra 'clotxa'.

“Que yo sepa, soy la séptima generación de olivareros”, dice Toni. Seguro que es la única que puede volcar en la fabricación el conocimiento acumulado durante años de trabajo con médicos, nutricionistas, cardiólogos y endocrinos. La singularidad de los aceites de Identitat es que la aceituna se cosecha en el momento óptimo, y no en un punto excesivamente verde, como impone la moda actual. Así, la fruta ha podido desarrollar los aromas propios de su variedad y se diferencia más del resto, pero, a la vez, y quizá sobre todo, tiene la concentración óptima de polifenoles que convierten al aceite en ese súper alimento.

Toni Beltrán preparando una cata de aceites en Identitat.
Toni Beltrán preparando una cata de aceites en Identitat.

Toni reclama que el aceite se considere como un ingrediente y no simplemente un recurso técnico, y desde su pequeño molino, en una vivienda histórica del centro del pueblo, pone su granito de arena haciendo catas y talleres de coupage, en los que se prueban unos aceites extraordinarios mientras se exprimen los conocimientos de una de las personas que más saben de aceite. Nosotros, además, nos apuntamos al taller de la clotxa, que consiste en preparar un plato tradicional y humilde de la Terra Alta que, en este caso, hacemos con sardina en salazón a la brasa, tomate, ajo y pan. Lo increíble es que, dependiendo de si lo riegas con el empeltre, el arbequina, el picual o el villalonga, el plato cambia de registro.

La zona de baño de Les Olles del Riu Canaletes, característica del macizo kárstico de Els Ports.
La zona de baño de Les Olles del Riu Canaletes, muy característica del macizo kárstico de Els Ports.

Un chapuzón final en Les Olles

Al salir del molino de Identitat, te topas con unas vistas fabulosas de la montaña de Santa Bárbara con el convento franciscano de San Salvador a sus pies. Para muchos, el templo es la verdadera joya monumental del pueblo. La montaña, por su parte, fue otra de las fuentes de inspiración de Picasso. Siguiendo el barranco que discurre bajo esta, paralelo a la carretera que llega hasta Bot, Les Olles del Riu Canaleta son un grupo de pozas súper características del paraje de Els Ports, que ofrecen un broche de oro para una visita veraniega.

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