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Empanadillas de cordero.

Visita al Restaurante Nus (Palma de Mallorca)

La taberna japoandaluza que hay que probar en Mallorca

Actualizado: 16/05/2026

La joven chef Irene Martínez aúna sabores del sur de España y Japón en su peculiar taberna, que estrena una versión itinerante, Feria. Un food truck con la misma filosofía: crear sorpresas dirigidas directamente al paladar. 
¡Juega y gana con los Cromos!
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Santa Catalina, el antiguo barrio de pescadores de la ciudad de Palma, un lugar de casitas humildes de dos o tres pisos, se ha vuelto la zona más cara de la ciudad. Allí, suecos, ingleses, alemanes, suizos y personas de todos los rincones del mundo con poder adquisitivo, viven su sueño mediterráneo en el paraíso donde casi nunca hace frío. En este barrio cosmopolita abundan las tiendas raras y exclusivas, las panaderías sin gluten, las cafeterías de especialidad, las delicatesen y los restaurantes de cocinas de todos los rincones del mundo. Y en este microcosmos de sabores nació hace cuatro años Nus -Restaurante Guía Repsol- que, para no desentonar con el entorno y en base a las preferencias culinarias de su fundadora, la joven chef Irene Martínez, pasó a ser una taberna japoandaluza con algunos guiños culinarios a la isla que la vio nacer.

La chef Irene Martínez en su restaurante.
La chef Irene Martínez en su restaurante.

Irene, con padres de Jaén, vino al mundo y se crio en Palma. Sin embargo, la cocina de sus abuelas, especialmente de la paterna, que era cocinera, le remitía siempre a Andalucía. “Con ella aprendí muchas cosas. Me gustaba verla en acción, y luego ya cocinábamos juntas: hacíamos galletas, bizcochos, dulces de Semana Santa”, cuenta la chef. Su currículum incluye estudios en dos escuelas de cocina en Mallorca, cinco años como jefa de cocina en Dins, de Santi Taura; una temporada en DiverXo, de David Muñoz, en Madrid; y tres años con Tomeu Martí en Arume. Además de sus viajes por los sabores de Asia, con estancias en diferentes lugares, especialmente en Japón y Vietnam.

Gilda de atún y boquerón.
Gilda de atún y boquerón.

“Tomeu Martí fue un gran maestro en la fusión mediterráneo-japonesa”, cuenta la creadora de Nus. “En DiverXo aprendí, sobre todo, disciplina y organización; ya que, por aquel entonces, David era mucho más estricto de lo que es ahora. Santi Taura es un gran referente, estuve en los inicios de Dins y viví cómo fue creciendo y cómo consiguió sus primeros galardones. Fue muy excitante. Taura me enseñó a amar la cocina y a trasmitir ese amor a los clientes”, explica.

Una decoración minimalista, con flamenco de fondo

La vestimenta de esta taberna es más japonesa que andaluza. Un espacio limpio, con mesas de madera y paredes desnudas. El nombre, Nus, significa “nudo de madera” en catalán. Es un homenaje al oficio de carpintero del padre de Irene, cuyo propio banco de trabajo hace las veces de mesa principal.

Nigiri de hamachi y de atún.
Nigiri de hamachi y de atún.
Alcachofas crujientes.
Alcachofas crujientes.

En el marco de la ventana, que da a una cocina cara al público, hay una figura redonda con aspecto oriental, de color rojo. Es un daruma, un amuleto japonés tradicional que representa a Bodhidharma, el monje fundador del budismo zen, representado sin brazos ni piernas por la leyenda de su intensa meditación de nueve años. La figura simboliza la perseverancia, la buena suerte y la determinación para poder cumplir metas. Junto a él, se encuentra un siurell, una figurita de barro con silbato adosado, característica de la alfarería mallorquina, que puede tener la forma de distintos personajes. Estas piezas están vinculadas a los antiguos pueblos del Mediterráneo, como fenicios, cretenses, sardos o, incluso, egipcios. También símbolos de suerte y prosperidad.

Los cocineros en la cocina abierta del restaurante.
Los cocineros en la cocina abierta del restaurante.

El concepto gira en torno a tapas para compartir, donde todo es colectivo y todo se prueba. La emoción que deja la carta en el paladar es la de sorpresa, al registrar algo nuevo que nunca había probado antes. La tortilla aquí lleva kimchie por encima, lo que le da toques dulces y salados. La pringá, típica de Sevilla, esa mezcla de carnes desmenuzadas y trituradas sobrantes del cocido o el puchero, son el corazón de una especie de brioche llamado Banh Mi de pingrá. Hay que probar, como entrantes, las alcachofas crujientes, fritas como en tempura con una deliciosa salsa; las empanadillas; el mantou o pan chino semidulce; las tradicionales gildas, que aquí muestran su lado oriental: y, cómo no, la versión Nus de la típica ensaladilla rusa, con la promesa de regalarnos nuevos sabores. Todo sorprende, mientras los turistas parecen probar y decir a sus compañeros de mesa que la última tortilla que habían tomado en España sabía distinta.

La chef preparando un plato.
La chef preparando su ensaladilla.
Banh Mi de pringá.
Banh Mi de pringá.

La gastronomía mallorquina también tiene su pequeño protagonismo. Sus apariciones son sigilosas, pero dejan huella en la elaboración de los platos de Nus. “Estamos aquí y eso es muy difícil no plasmarlo -comenta-. Por ejemplo, a veces hacemos sofritos con sobrasada o butifarrón. El otro día celebramos San Marcos e hicimos caracoles, como marca la tradición en Mallorca”.

Atún al kamado.
Atún al kamado.

Le pregunto a Irene qué impresión o emoción le gustaría dejar en sus comensales. “Me atrae provocar el descubrimiento o el recuerdo, y fíjate que son cosas contrarias. Me gusta cuando me dicen que han probado sabores nuevos, que no habían probado antes. Esto me pasó a mí cuando fui por primera vez a Japón, que era una sorpresa tras otra. No paraba de comer y probar cosas. También me emociona mucho cuando alguien me dice que el sabor de una sopa le recordó a la que le hacía su tía cuando era pequeño”, responde.

Camarero sirviendo la torrija.
Torrija con helado de vainilla.

De vez en cuando, en Nus tienen lugar los “saraos”, o celebraciones con música en vivo para cualquiera que se apunte. Estas fiestas improvisadas, sin motivo aparente, sirven para celebrar la vida, la buena comida y la amistad. Además, Irene acaba de lanzar una sucursal itinerante de su restaurante, Feria, un food truck que engloba también otro proyecto, Churrería Martínez. “Quería llevar la misma filosofía de Nus a una idea más feriante, para ir a festivales, bodas, eventos o celebraciones”, explica Irene, “lo de la churrería es algo que yo solía decir cuándo planeaba mi proyecto. ‘Pues si no tenemos éxito, siempre podemos abrir una churrería y llamarla con mi apellido’. Así que, ¿por qué depender del fracaso para darle vida? En Feria se pueden pedir tapas, hay también panecillos selectos y, por supuesto, churros con chocolate”.

NUS. C/ D’Anníbal, 11 (Palma, Mallorca). Tel. 871 178 603

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