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Aún no ha empezado el servicio y en la cocina de TOY ya huele a focaccia recién horneada, masa de pizza y fondos. Uno a uno, dan forma a unos pequeños tortellini in Brodo que luego Massimo Arienti rellena con caldo de puchero valenciano y mortadela italiana, “una interpretación del clásico indiscutible de la región de Emilia-Romaña”, desvela el italiano. Entre sus manos estira una pasta negra con la que preparará los tagliolini bicolor con toffee de coliflor, tartar de vieiras, limón confitado y caviar. "La pasta está muy trabajada: la hacemos con harina fina italiana y semolina de un molino ecológico, y le damos una baja hidratación para poder manejarla mejor y que en la cocción no se pegue. Para el color, utilizamos carbón vegetal como colorante natural", detalla el cocinero nacido en Brianza, al norte de Italia.
Y es que en TOY el amor por las masas bien hechas es toda una declaración de intenciones. También sus panes, focaccias y pizzas se elaboran de forma artesanal con una masa madre de 39 años que aporta una acidez final que es clave para Massimo. “Uno de los pases del menú gastronómico lo protagoniza una pequeña porción de pizza marinera, hecha con tomate italiano, orégano y ajo. Utilizamos una pequeña proporción de levadura de cerveza que ayuda a procesar la fermentación de la madre”, explica el cocinero de 38 años, que busca demostrar el gran cariño que hay detrás de este "sencillo" bocado.
Tras formarse en restaurantes de Milán, Londres, Melbourne, Ibiza y Madrid, Massimo llegó a Dénia hace cinco años. Desde entonces la gastronomía de la Marina Alta está muy presente en su cocina. Lo vemos en uno de los aperitivi, el arancini, una versión del clásico siciliano pero elaborado con base de caldo de arroz a banda, sofrito de ñora y salmorreta, acompañado con mayonesa de gamba roja. También la gamba roja de Dénia protagoniza el ravioli, un plato emblemático que imita las rayas del crustáceo -con cochinilla- y se sirve sobre un "elixir" concentrado elaborado con las cabezas de las propias gambas. “Es una gamba local que pasó por Italia y se hizo un traje de pasta”, bromea Massimo, que anima a comer este ravioli de un bocado.
En la gran cocina vista de TOY -hecha a medida para Massimo- preparan la pizzaiola de calamar, una versión de la tradicional salsa italiana que, en lugar de servirse con carne o pasta, presentan con tiras de calamar fresco de la zona como si fueran pasta, acompañadas de mozzarella de búfala Campana que traen de Italia. También emplatan los callos con garrofón, cuya preparación sigue la receta italiana que lleva alubias y es más dulce al no tener chorizo. “No hay mejor alubia para integrar en el plato que el garrofón valenciano. Es nuestra manera de homenajear al territorio y aprovechar la despensa del Mediterráneo”, asegura Massimo.
El nombre de TOY -juguete en inglés- rememora la fábrica de juguetes Santa Creu Alemany que funcionó desde los años 20 hasta 1962. En la pared exhiben una antigua factura de la fábrica y sobre la mesa hay distintos juguetes decorativos y unos coches que sirven para soportar los corchos de las botellas. El edificio fue también el primer gimnasio de Dénia y luego tienda de muebles. Hasta la apertura del restaurante estuvo abandonado durante 12 años.
En la gran cocina vista de TOY -hecha a capricho de Massimo- preparan la pizzaiola de calamar, una versión de la tradicional salsa napolitana que, en lugar de servirse con carne o pasta, presentan con tiras de calamar fresco de la zona como si fueran pasta, acompañadas de mozzarella de búfala Campana. También emplatan los callos con garrofón, cuya preparación sigue la receta italiana que lleva alubias y es más dulce al no tener chorizo. “No hay mejor alubia para integrar en el plato que el garrofón valenciano. Es nuestra manera de homenajear al territorio”, asegura Massimo, que abraza la despensa del Mediterráneo
Otro clásico reinterpretado son los raviolis de ricotta y espinacas que Massimo bautiza como Tutto verde, un pase estético, de intenso color verde para el que utilizan la clorofila natural de las espinacas, “casi un kilo de espinacas para obtener 100 gramos de clorofila”. Lo rellenan de ricotta y espinacas y se acompaña de una crema de espinacas, aceite de albahaca, perlas de limón y polvo de salvia. Y como colofón de los pases salados, el plato que más emociona al cocinero es el Risotto alla Milanese. "Es pura infancia, ese plato que comíamos en familia todos los domingos", recuerda el chef. Lo preparan con una base de caldo de pollo y ternera, azafrán y mantequilla ácida. Lo sirven con ossobucco guisado que presentan en forma de hueso.
Un antiguo aljibe al que se accede por unas escaleras alberga la bodega de TOY. Su carta, seleccionada cuidadosamente por Giovanni Mastromarino -socio junto a Massimo y responsable de la sala-, propone más de 370 referencias de vino para saborear Italia de norte a sur. En la armonía, el sumiller sugiere etiquetas como el Fiano di Avellino (2019) de Terredora di Paolo; el Lugana (2022) de la bodega Ca' dei Frati; el Bramito della Sala (2024), “un monovarietal de Chardonnay de la región de Umbría, producido bajo el sello de Antinori”; o el Morellino di Scansano de San Gimignano (Toscana), elaborado con la uva Sangiovese por Guicciardini Strozzi.
“Nuestra bodega, al igual que la cocina de Massimo, potencia el discurso sobre Italia, descubriendo en copa a los productores menos conocidos del país”, explica Giovanni, que también deja espacio en la carta a vinos españoles, sobre todo a los de la Comunidad Valenciana. Destaca entre sus vinos favoritos de Italia el Taurasi (2017) de Aglianico de Montemarano -su pueblo natal-; y el Lambrusco de Añada (2017) de Gavioli en Emilia Romaña, “elaborado como un blanc de noir mediante el método tradicional o champenoise con marcadas notas de levadura”. Lo mejor, dejarse llevar por su paladar.
En los momentos dulces, la niñez de Massimo y Giovanni llega en forma de tiramisú, el postre estrella de TOY. Lo montan al momento para obtener una textura líquida y cremosa que rememora “esos recuerdos de cuando cogíamos de niños una cuchara para robar el mascarpone que montaban nuestras madres”, dicen sonriendo el sumiller mientras en copa sirve un Moscato de Sicilia. También de esta isla del sur de Italia traen el segundo bocado dulce, el Bacio de Pantellería, un hojaldre muy crujiente en foma de flor con cremoso de oveja y ricotta, sorbete de bergamota hecho en casa y chocolate aromatizado con naranja y limón. Acompaña un Moscato de Piamonte, jugando siempre con descubrir el lado más delicioso de Italia de norte a sur y de este a oeste.
RESTAURANTE TOY. C/ de Fora Mur, 14. Dénia, Alicante. Tel. 658 19 58 62
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