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Catedral de Jerez

Jerez de la Frontera, Cádiz

Se trata de una iluminosa catedral que no fue considerada como tal hasta 1980.

Aunque la ciudad llevaba desde el siglo XVI pidiendo ser diócesis autónoma de Jerez y que su Iglesia Colegial fuera catedral, no lo consiguieron hasta hace menos de 40 años.

En el altar de una de las naves laterales, encontramos el Cristo de la Viga. Es uno de los más antiguos que procesionan en Jerez en Semana Santa, y recibe su nombre por haber estado colgado antiguamente de una viga, algo que no era raro en la época. En la nave central llaman la atención los doce apóstoles que presiden los pilares, obra de José de Arce y que proceden del retablo mayor de La Cartuja.

Tras la foto de rigor ante la imponente escalinata catedralicia junto a la torre exenta, que dicen pudo ser en su origen alminar de la mezquita, es momento de un toque dulce. Pasamos por la calle Consistorio, donde se encuentra una capilla diminuta que guarda al 'Señor de la Puerta', a quien el poeta y flamencólogo Manuel Ríos dedicó estos versos: “Aquí, en la Puerta Real, el mismo Rey es portero, esto sí que es humildad”. Las madres desamparadas se arrodillan ante este Ecce Homo desde los años cuarenta, cuando la poliomielitis era epidemia. “Pídele lo que te atormenta, niña. Él siempre sabe lo que necesitas y encuentra la forma de arreglarlo”, susurra el encargado de echar el cierre al borde de las 20.30 horas y, para subrayar su eficacia como benefactor, señala las paredes cubiertas por los aparatos ortopédicos y prótesis de aquellos que se han sentido amparados.

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