Enric Corella

Amante y apóstata de Barcelona. Anhelo recorrer el mundo tanto como regresar a la humedad de esta ciénaga combativa. Eso y unas croquetas de cabrales. Ando por las calles armado con una Montblanc 142 de los años 50, por lo que pudiese pasar. Coleccionista compulsivo de cuadernos y de lugares que reflejan en sus ruinas la melancolía de un pasado ilusionante. Prefiero el caminar salvaje al pasear burgués.

A falta de un Hyde o un Central Park, un Tiergarten o un Parque del Retiro, las colinas de Barcelona se erigen como el mayor pulmón verde de la ciudad, con permiso de Collserola, el gran parque natural de toda la conurbación. Las recorreremos todas...