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Alájar

El balcón de la sierra

Si no fuera porque la torre de la iglesia de San Marcos, la que dicen que es la más alta de la provincia, sirve de constante guía, no sería difícil perderse por las laberínticas calles de casitas encaladas y techos de tejas que componen su casco histórico, herencia del paso árabe por la zona y que también le dio nombre al pueblo, Alájar, en homenaje a la piedra más famosa del lugar, la Peña de Arias Montano.

No visitar este monumento natural sería como no haber pasado por Alájar. No es que solamente sea un excelente mirador natural desde el que contemplar el exuberante paisaje del corazón del Parque Natural de Sierra de Aracena y Picos de Aroche. O que entre sus rocas se escondan las cuevas de Las Lapas, un entramado de cavidades subterráneas que esconden profundos secretos, muchos de ellos aún por revelar. Es que, además, sirve de marco perfecto a una coquetuela construcción, la ermita de la Reina de los Ángeles, un bonito templo del s. XIV al que acuden en romería las hermandades de toda la sierra y que vigila al devoto pueblo desde su balcón. También en las alturas, el mirador del puerto de Alájar es el lugar ideal para contemplar las localidades que componen la sierra y la cuenca minera e, incluso, en días despejados, poder ver el mar. Un digno palco para un espectáculo sin par.

 

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