Leiro

El vino que soñaron los monjes

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Las vides hunden sus raíces en O Ribeiro desde tiempos de los romanos, pero fueron las órdenes monacales, a partir del siglo X, las que se repartieron el territorio, potenciaron los cultivos e hicieron florecer el comercio del vino, al que habían llegado buscando abastecer sus propias bodegas abaciales. Uno de los paradigmas de esta poderosa viticultura fue el monasterio de San Clodio, en el municipio de Leiro, fundado en el año 928 y habitado por benedictinos y cistercienses hasta la Desamortización de Mendizábal. Hoy, las piedras románicas y barrocas de este Bien de Interés Cultural albergan un hotel de cuatro estrellas, pero alrededor los viñedos autóctonos siguen sacando los mejores jugos de la tierra con la misma energía telúrica de hace un milenio.

La riqueza que dio el vino a esta comarca se refleja en la reciedumbre, la monumentalidad y el ornato de iglesias y casas solariegas, en la eterna y sorprendente belleza de localidades como Berán, o en la robusta estructura medieval de la Granja de Gomariz, una bodega antiquísima que muchos consideran símbolo de la cultura del vino de O Ribeiro.

Leiro es románico en el templo de Santa María de Lamas, que se levanta junto a otro de los emblemas, Pena Corneira, el monumento natural que el ayuntamiento comparte con los municipios vecinos de Carballeda de Avia y Avión. También lo es en la iglesia de Santo Tomé de Serantes, que guarda en su interior un baldaquino gótico; y en las de Lebosende y Gomariz. Pero la parroquia más deslumbrante y diferente a toda la arquitectura religiosa que la rodea es la de San Breixo de Berán (siglos XVI y XVIII), renacentista y barroca, una pequeña joya labrada en piedra. Berán está ligado históricamente no solo al vino, sino también al agua termal, a través de sus balnearios.

Junto al gran monasterio, en San Clodio aguarda también otro Monumento Histórico Artístico: el puente medieval, del siglo XV, que sirvió de campo de batalla durante la Guerra de la Independencia. Pero además de caldos, paisaje y patrimonio arquitectónico, Leiro también es fiesta. El último fin de semana de agosto se rinde homenaje a la vendimia con pasacalles y carrozas; el 29 de junio, por San Pedro, se lanzan fuegos artificiales sobre el río Avia; y el último fin de semana de octubre se venera el licor café en Berán.

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