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Sonseca

De los romanos al esplendor del siglo XVI

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En las tierras llanas de Sonseca la presencia del hombre viene de lejos y hay evidencias numerosas de ello. Aparte de los poblamientos prehistóricos, en la zona existen muestras del legado romano, como las presas de la Alcantarilla y de Valhermoso, así como otros restos posteriores. Son llamativas, por ejemplo, las ruinas del templo visigodo de San Pedro de la Mata.

Siguiendo el camino del Colmenarito, a unos 3,6 kilómetros al suroeste del pueblo, vemos los restos de un conjunto monacal del siglo VII, que no queda lejos de otro lugar de interés. Se trata en este caso de la torre Tolanca, construcción árabe de incierta cronología que sirvió, probablemente, como torre vigía para la defensa de Toledo. Pero el verdadero espíritu de Sonseca se forma en la Edad Media, y así se aprecia en el trazado de sus calles, estrechas y retorcidas. Después, la época esplendor llegó al pueblo en el siglo XVI, y de esa época son edificios tan significativos como la casa de la Orden de Calatrava, la ermita de la Vera Cruz (edificio mudéjar coronado por un campanario en espadaña de ladrillo) y la iglesia de San Juan Evangelista, en cuyo interior se conservan dos valiosos retablos, uno de ellos esculpido por Pedro Martínez de Castañeda, discípulo de Berruguete.

Tampoco deben dejar de visitarse dos edificios del siglo XVIII: la casa de las Cadenas y la ermita de la Virgen de los Remedios, situada en uno de los extremos del pueblo en una coqueta y arbolada plaza.

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