Tuineje

La perla de Fuerteventura

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Ansiaban una villa, la perla de Fuerteventura: Tuineje. Mientras que ahora es una celebración, antaño los ingleses desembarcaron en sus costas para controlar esta villa canaria. Esa victoria de los isleños sobre el ataque británico se rememora cada año en las Fiestas Juradas de San Miguel, que utilizan la Historia como un instrumento de diversión. Precisamente, una de esas incursiones se produjo en la playa de Gran Tarajal que se muestra a contracorriente con las del resto de pueblos de la isla. Frente a la arena blanca dominante, los arenales de Tuineje (Gran Tarajal, Giniginamar y Tarajalejo) se tiñen de negro volcánico creando un contraste único. Quizás, una de las razones de esta particularidad se deba a la cercanía de los paisajes volcánicos de Malpaís Grande o la caldera Gairía. También de los cuchillos de Vigán, donde se asienta el faro de la Entellada sobre un acantilado. Este se ha convertido en el ojo perfecto que mira hacia las tierras africanas. Su luz guía cada noche a los barcos, al igual que la fe ilumina la iglesia de San Miguel, que se convierte en el latido de la localidad. El tiempo pasa y las aspas del molino de Tiscamanita no cesan. Siempre en movimiento. Pese a que ha cambiado de uso y se ha convertido en museo, todavía nos recuerda las costumbres, tradiciones y sabiduría de este territorio ancestral. Esos segundos, que nunca vuelven, merecen ser disfrutados con tranquilidad. Y si es acompañado de un queso majonero con Denominación de Origen, mejor. Un sinfín de propuestas que convierten a Tuineje en la perla más valiosa.

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