Calçots | Guía Repsol

Si quieres ser la vanguardia de la vanguardia, nada ostentoso ¿qué tal una clase de cómo se comen los huevos fritos, los calçots o una modesta gamba? Te prometemos que si lo intentas, el buen rato está asegurado. Prueba.

Agénciese un babero, una teja y no se prive de mancharse. Adopte la postura del faquir: piernas abiertas, espalda recta, mirada al cielo… y calçot al canto. Para acompañar, moje y vuelva a mojar en la salsa romesco.

Con babero y sin cubiertos. Comer 'calçots', pelarlos con las manos y mojarlos en su salsa romesco siempre es un espectáculo de disfrute máximo. Aprovechamos que estamos en la temporada de esta cebolla dulce para descubrirte algunos restaurantes de...