COMER
VIAJAR
SOÑAR
La Guía
MAPAS
TU PLAN
Maleta

¿Vas a hacer un viaje?

Organiza los detalles con nuestro planificador y no te pierdas nada.

Empezar

El Mejor Rincón 2013

Islas Baleares

Torre del Pirata

La atalaya más alta de la costa ibicenca, ofrece la mejor perspectiva del islote de Es Vedrà, símbolo paisajístico de Ibiza y marco de famosas puestas de sol.

Los atardeceres ocurren todos los días desde que el mundo es mundo, y el mundo no se cansa de contemplarlos ni de buscar los mejores lugares para hacerlo. En Ibiza esta búsqueda concluyó hace 80 años, cuando los primeros turistas descubrieron la torre del Pirata, del Sabinar o del cabo del Jueu (se llama de las tres maneras). Desde aquí el cercano islote de Es Vedrà, a 200 metros sobre el mar, se deja ver recortado cada tarde contra el último sol.


Panorámica de la Torre del Pirata
Panorámica de la Torre del Pirata

REDACCIÓN GUÍA REPSOL (@GuiaRepsol)

Y hay quien dice que recuerda al sombrero de Sinatra o incluso a un platillo volante. Al lado se ve el islote de Es Vedranell y, en lontananza y si la tarde es clara, el macizo del Montgó de Alicante. Tan icónica es esta vista que desde hace mucho tiempo inspira a enamorados, escritores, artistas, cineastas, músicos e incluso, aficionados de los misterios paranormales.

La Torre del Pirata fue diseñada en roca caliza por el ingeniero Joan Ballester a mediados del siglo XVIII para alojar una pieza de artillería. Sin embargo sólo sirvió para vigilar. El escritor valenciano Blasco Ibáñez le dio una nueva utilidad al albergar en ella al protagonista de la obra Los muertos mandan (1909) y el novelesco nombre de Torre del Pirata.

Un rincón especial,

donde disfrutar de una espectacular puesta de sol.

Vistas del islote desde el mar
Vistas del islote desde el mar

Para acceder a la torre, desde Sant Josep de Sa Talaia, 15 kilómetros al oeste de Ibiza capital, hay que coger la carretera de Es Cubells y, pasados unos cinco kilómetros, desviarse a la derecha por la que lleva hacia Cala d´ Hort. Tras una curva precedida por una larga recta cuesta abajo, se descubre a la izquierda un camino de tierra. Aquí se ha de estacionar para, seguir a pie por el sendero que llega hasta el acantilado y luego ascender por una pequeña vereda hasta la torre. Hay que echarse a andar, como mínimo, media hora antes de la puesta del sol, porque eso es lo que se tarda. Nadie se pierde y nadie quiere perdérselo.

Y otra cosa imperdible de la zona es su variada y mediterránea gastronomía. Platos tan sencillos como el pa amb oli, pan tostado con tomate, aceite y sal, que pasan a otra dimensión cuando se acompañan con los embutidos y quesos de la isla. Y quien quiera más sustancia tiene una cita con el arroz de matanzas, caldoso y contundente.

data Ver mapa Cerrar mapa

Fecha de actualización: 23 de noviembre de 2016

Comentarios

Aviso sobre uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros con fines estadísticos y publicitarios para mejorar tu experiencia de usuario. Si continúas, consideramos que conoces nuestra Política de Cookies y que estás de acuerdo con su uso. Continuar

Cerrar el tooltip