arte urbano rural

El 'street art' redecora los pueblos de Castilla y León

El lobo y las gallinas, de Parsec! en Castrogonzalo. Foto: Henar Ortega.
El lobo y las gallinas, de Parsec! en Castrogonzalo. Foto: Henar Ortega.

Arte urbano rural. Sí, has leído bien. Cuando cruzas la ancha Castilla, repostar combustible o ver un monumento ya no es la única excusa para detener nuestro viaje. Algunos pueblos, como Castrogonzalo, han convertido sus calles y fachadas en un enorme museo al aire libre donde los maestros del graffiti dan rienda suelta a su imaginación artística.

En los últimos años han proliferado pequeñas localidades que se distinguen por su profusión en graffitis. Murales confeccionados con spray o pintura, desde simples detalles en la esquina de una casa hasta los que ocupan toda una manzana. ¿Y cómo se corre la voz? Instagram, la red social de fotografía por antonomasia, es una gran aliada en estos casos. Basta con visitar las etiquetas #arteurbano, #streetart o #urbanart.

En Castrogonzalo (Zamora), Antonio Feliz, más conocido como Parsec!, lleva años decorando fachadas de casas, enormes paredes de naves y hasta el inmenso frontón de su pueblo. "Todo empezó a finales de los 90, de forma inocente, pintando murales de casas de familiares. Después estuve viviendo en Alemania, allí empecé a ser más consciente de mis intervenciones. Y a mi vuelta comencé a hacer cosas más grandes en mi pueblo", explica Parsec! Hoy tiene unas 80 obras en el pueblo y sus alrededores.

El frontón de Castrogonzalo decorado por Parsec. Foto: Henar Ortega
El frontón de Castrogonzalo decorado por Parsec. Foto: Henar Ortega

Resulta muy divertido para el visitante irse de caza de Parsecs. Calles, afueras, naves industriales, explotaciones agrícolas, casetas abandonadas junto a la carretera… a la vuelta de cualquier esquina te puedes encontrar uno. Y si preguntas a cualquier lugareño te indicarán encantados. Porque esa es otra bonita cara del asunto: los vecinos de Castrogonzalo están volcados con esta nueva dimensión de meca del arte urbano que ha alcanzado su pueblo, y cuentan orgullosos dónde poder disfrutar de más. Hay hasta un mapa de los murales, editado por el propio artista en colaboración con el Ayuntamiento.

Los motivos que centran estos murales son muy variados y, según cuenta el propio artista, "trato de hacer cosas relativas al lugar, a la gente... la mejor forma de definir cómo surgen es que son aleatorios, circunstanciales y contextuales". Así, Parsec! estudia el espacio, se documenta sobre el entorno, su presente, su pasado y busca algo que se adapte. Creaciones figurativas, animales, humanos, objetos... El trazo de Parsec! tiene ese algo que le hace reconocible. Por supuesto que por el camino le han ido surgiendo encargos remunerados, en los que aporta de su cosecha, pero lógicamente se adecua a las necesidades del cliente.

Otro mural del pueblo. Foto: Hernar Ortega.
Otro mural del pueblo. Foto: Hernar Ortega.

Actualmente Parsec! tiene plagadas, además de su pueblo, otras localidades de Castilla y León: Fuentes de Ropel, Barcial del Barco, Benavente, Morales del Rey o Santovenia del Esla, en la provincia de Zamora; San Cristóbal, en Segovia; Hornillos de Eresma, en Valladolid. En la provincia de Soria ha tenido un encargo recientemente, en un pueblo llamado Reznos.

Existen colectivos que se han interesado por el fenómeno del arte urbano en pueblos. Madrid Street Art Project es una asociación destinada al estudio, puesta en valor y difusión del arte urbano. En 2013 llevaron a cabo lo que denominaron el primer "safari de arte rural", y se fueron a Castrogonzalo con un grupo de aficionados y algunos otros artistas urbanos, como Por Favor o Lázaro Totem, que dejaron también su huella en la zona.

Las gallinas de Parsec! en una fachada de Castrogonzalo. Foto: Henar Ortega.
Las gallinas de Parsec! en una fachada de Castrogonzalo. Foto: Henar Ortega.

Guillermo de la Madrid, experto en arte urbano y fundador de la asociación, asegura que "aparte de la tranquilidad y siendo el contexto tan importante en el arte urbano, no me sorprende que haya artistas que busquen investigar superficies y entornos nuevos, dada también la gran cantidad de proyectos que se hacen en ciudades y que en algunos casos son casi clones unos de otros. Ese nuevo contexto seguro que proporciona algo especial a la experiencia del artista y de quien organiza nuevas iniciativas en torno a ello".

Para Guillermo, si hablamos de arte urbano en pueblos no podemos dejar de mencionar al artista Pablo S. Herrero. "Aparte de su trabajo en Salamanca y en otros lugares, tiene trabajos brutales en el entorno rural, uno de ellos en los alrededores de la Sierra de Béjar", añade el experto.

En la provincia de Valladolid nos encontramos con Bolaños de Campos, la localidad en la que un artista conocido como Ampparito está dejando su huella a conciencia. Buen conocedor de la zona (su madre es de allí), empezó a pintar con 13 años, hace más de una década ya. Según él mismo comenta, "los pueblos son un contexto distinto. Aquí no hay tantos estímulos, carteles u otras piezas de arte urbano como en las ciudades". Además, "en un pueblo puedes pensar más detenidamente en el mural que vas a hacer, puedes hacerlo más cómodamente a plena luz del día y con todo a mano, y permite más reflexión, tanto de mí como artista como de los vecinos, que no se cortan en decir lo que piensan".

'Langosa roja en tupper' de Ampaparito. Foto: Henar Ortega.
'Langosa roja en tupper' de Ampaparito. Foto: Henar Ortega.

Una enorme langosta roja en un tupper y una gran pala protagonizan dos de sus piezas más llamativas. Según cuenta, para la confección de sus murales intenta combinar un par de elementos, coger cosas muy sencillas y cambiarles el significado. "Son reflexiones mías que simplifico tanto como puedo. Algo sencillo, uno o dos colores nada más, y que vayan con el entorno. Quiero que quien lo vea piense 'qué bien hecho está' y 'por qué está esto aquí'", dice. Lo bonito de que en muchos casos estos artistas conozcan a fondo el lugar donde están dejando su impronta es que se evita lo que Guillermo de la Madrid denomina el fenómeno del "artista paracaidista", que llega sin saber nada del sitio, pinta su muro y se va. Aquí las cosas se hacen a conciencia y, ante todo, con cariño.

Sus últimas creaciones son una tapa de boli BIC mordisqueada de 15 metros y una vaca con dos culos -Becilla de Valderaduey (Valladolid)-; un martillo gigante - Villaherreros (Palencia)- ; o unos muros que se ven desde la autovía que le han encargado en la misma localidad. Con una buena acogida en general, Ampparito reconoce que le encanta lo inmediato del feedback en el pueblo. La gente le dice lo que opina, todo es muy cercano, le paran para comentarle por la calle y se crea una conexión que, asegura, le da muchas ideas y le aporta nuevos puntos de vista. Además, el pueblo ha salido varias veces en la prensa gracias a los murales, lo que siempre viene bien para atraer visitantes.

Figuras que juegan con la geometría de Ampparito en Bolaños de Campos. Foto: Henar Ortega.
Figuras que juegan con la geometría de Ampparito en Bolaños de Campos. Foto: Henar Ortega.

e1000 es un creador que en la mayoría de sus piezas juega con la geometría, una serie muy concreta de colores y los puntos de vista. Las superficies en las que pinta son muy variadas: de paredes a vallas pasando por alcantarillas, barrotes o verjas. Según nos cuenta el propio artista, tiene obras desperdigadas por las provincias de León, Salamanca, Burgos y Segovia. Buscarlas, cual Pokemones, puede ser un plan ideal para este verano.

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