Hotel Semáforo de Bares (Manón, A Coruña)

Dormir entre dos océanos

Vista del Hotel Semáforo de Bares, una antigua construcción militar, con el mar de fondo.
El hotel 'Semáforo de Bares' durante uno de sus atardeceres entre un mar y un océano.

Allá donde se juntan el Cantábrico y el Atlántico, en el punto más al norte de la Península y sobre unos abruptos acantilados en la punta de Estaca de Bares, se topa uno con el hotel 'Semáforo de Bares', en una antigua instalación de la Marina. Relax, naturaleza salvaje, unas puestas de sol de impresión y viento. Mucho viento y mucho mar.

Bajo tus pies, roca, musgo y hierba baja. Al frente, la inmensidad del mar. A los lados, más mar, y el dibujo ondulante de una costa que termina de pronto en vertical. A tu espalda, bosques verdes. En la cara, el viento que te recuerda que estás en Galicia y que aquí, ante ti, el mar Cantábrico y el océano Atlántico se dan la mano. En verano hasta distingues su encuentro, al parecer. Cosas de las corrientes.

Vistas de la entrada de la ría do Barqueiro desde el Hotel Semáforo de Bares, en Mañón, A Coruña.
Las vistas a la entrada de la ría O Barqueiro, desde el hotel.

Estamos en la punta de Estaca de Bares, a escasos metros de los acantilados, donde se encuentra un pequeño hotel que en su día fue un semáforo, literal, para los barcos que atravesaban la zona. Tenía un mástil de barco plantado delante y de él colgaban las banderas para hablar con los marinos. Hoy, la habitación de las banderas, redonda y flanqueada de ventanales –imagina las vistas- se ha convertido en suite.

Vista de la carretera que conduce al Hotel Semáforo de Bares, cerca del Cabo y Faro de Estaca de Bares, en Mañón, A Coruña.
Esta carretera conduce hasta faro de Estaca de Bares que funcionó hasta finales de los 60.

“Lindamos al norte con Inglaterra, mar mediante”, nos dice, con una sonrisilla, Xabier Pardo, un coruñés afincado en esta comarca, situada en otro límite, el de las provincias de A Coruña y Lugo. Xabier abandonó un trabajo en 'Paradores' y se mudó a esta zona de acantilados, bendecida por unos paisajes para liberar vista y mente, viento mediante. Su objetivo, el reformado hotel 'Semáforo de Bares', cuya gestión sacó a concurso el Ayuntamiento . “Me avisó mi padre, me vine, presentamos el proyecto (con su socia Dolores García) y ganamos”. Corría el año 2002.

Espacios y vistas exclusivas desde el hotel Semáforo de Bares, en Mañón, A Coruña.
Piedra y madera se combinan en los interiores y exteriores de este hotel ubicado en la punta de la tierra.

Hoy, 16 años más tarde, casi puede considerarse uno más de esta región de “aventados”, como los llama cariñosamente desde la barra del bar del 'Semáforo'. Neura, Toñito y su hija Helena, que se han pasado a tomar un café en esta tarde entre tormentas, con el sol asomando entre los nubarrones, se sonríen también. Aquí el viento es un vecino más.

Interior y vistas de la suite del hotel Semáforo de Bares al mar, en Mañón, A Coruña.
Desde la 'suite' de las banderas la sensación es casi de estar viajando a bordo de un barco.

Amén de los turistas, se acerca mucha gente de la zona a tomar algo y en verano, la terraza de piedra que rodea el edificio principal, donde está el bar y dos de las cinco habitaciones del establecimiento, se abarrota. “Se ha puesto de moda venir a ver la puesta de sol”, nos dice Xabier. Tal es la afluencia que incluso ha creado una zona de chill-out en el césped, con mesitas y tumbonas, para los clientes del hotel.

Detalle de un mapa geográfico en el interior del hotel que muestra la zona del Cabo de Finisterre y la Costa de la Muerte, donde está ubicado el hotel Semáforo de Bares.
El Cabo Finisterre es uno de los lugares más emblemáticos de la Costa de la Muerte.

Para llegar al Semáforo de Bares tienes que dejar atrás la civilización. Pasar As Pontes y su central térmica –hola, Springfield–, atravesar un bosque de cuento plagado de molinos –eólicos– y seguir, todo para arriba. El faro de Estaca de Bares está en la punta y, al otro lado del cabo, dejando atrás a Vila de Bares (arriba) y Porto de Bares (abajo, al borde del mar), está el hotel.

Vistas desde la parte más alta del Cabo de Estaca de Bares, en Mañón, A Coruña, con el hotel Semáforo de Bares al fondo siguiendo la línea de la costa.
Siguiendo la línea costera, al final y a 210 metros sobre el nivel del mar, el hotel y la islita de Coelleira de frente.

Este sitio, que hoy ofrece calma, vistas y naturaleza a sus visitantes, fue en sus días de Marina hogar de un brigada, un cabo y dos o tres marineros. Algunos afortunados hasta podían hacer la mili aquí. Después, hará unos 50 o 60 años, nos cuenta Toñito desde la barra, quedó abandonado.

Interior del bar del hotel Semáforo de Bares, en Mañón, A Coruña.
Hasta el bar del hotel se acercan visitantes y locales y se ha convertido en un punto de encuentro.

“Los niños veíamos a comer las tortillas, una vez al año nos colábamos dentro y jugábamos a ver quien subía más alto (del mástil)”, nos dice mientras los vecinos apuran sus cafés y empiezan a desentrañar historias de la época, como la del submarino alemán hundido y rescatado en sus costas o la base americana que durante 30 años abrió una puerta de modernidad a los ojos a la gente de este pueblo, perdido en el norte de España.

Antigua base militar norteamericana en la zona de Estaca de Bares, Mañón, A Coruña, hoy abandonada y cubierta de graffitis.
Los graffities y el musgo han tomando lo que fue la base de la marina estadounidense.

Eran unos 20 estadounidenses de una estación de comunicaciones, Loran, que tenían televisión, coca cola, pelotas de béisbol –“jugábamos al futbol con ellas, no sabíamos qué otra cosa hacer”- y hasta "gente de color". Se celebraban incluso fiestas del 4 de julio y había un póster de Rachel Wells ligera de ropa. Otro mundo, que hoy se atraviesa abandonado entre ruinas y graffitis para quien quiera merodear.

Desde la parte más alta, cualquier momento del día es un auténtico espectáculo de la Naturaleza.

Si sigues la ruta, más arriba, en la montaña frente al hotel, es buena idea subirse hasta “la garita”, como se conoce, que no es otra cosa que una estación de vigilancia puesta por Carlos III para prevenir la llegada de piratas y otros personajes mal recibidos. En este caso, en lugar de banderas, el método de comunicación era el fuego. Las vistas, desde lo alto y de 360 grados, son de impresión.

Detalles de la decoración y chimenea del hotel Semáforo de Bares, en Mañón, A Coruña.
En el interior del hotel todo está diseñado para resultar cálido y acogedor.

Hasta esta zona, nos cuenta Xabier, además de amantes de las puestas de sol, vienen turistas nacionales que huyen de las masificaciones y buscan temperaturas algo más moderadas. Del sur de Galicia, por ejemplo, o del sur de España y cada vez más extranjeros. Muchos repiten, nos confiesa. Los dos pequeños edificios que componen el hotel, el antiguo semáforo y lo que eran las cuadras, hoy restauradas y reconvertidas en tres habitaciones, también alojan a una buena cantidad de amantes de las aves.

Vista del Cabo de Estaca de Bares y el mar desde la parte más alta de la zona, en Finisterre, A Coruña.
Una vista del faro (sobre el cabo) desde la zona donde se ubica la garita.

Estaca de Bares es uno de los puntos de paso de aves migratorias más importante de Europa, con un observatorio cerca del hotel. “Se tiran muchas horas mirando pajarillos”, vuelve a reír Xabier, que se ha pasado la Semana Santa a tope y tiene los siguientes fines de semana muy ocupados también.

Florecillas que crecen en el hotel Semáforo de Bares, en Mañón, A Coruña.
Las flores que crecen en el entorno del hotel también están acostumbradas al viento que sopla aquí con fuerza.

El Semáforo ofrece más que nada desconexión, tranquilidad y sonidos bastante aparcados. Ofrece pájaros, dormir bien calentito con el aullar del viento de fondo, como en el cuento de los tres cerditos –sopló y sopló-  aunque, menos mal, en este caso el tejado no se levantó. También una zona de naturaleza asalvajada y nada explotada que, para explorarla, desde el hotel, facilitan información detallada: rutas a coche y a pie por pueblos cercanos y, para los amantes de las caminatas, zonas naturales como el río Sor, próximo al 'Semáforo'. “Es el río más limpio de Galicia y prácticamente no hay nadie cuando la gente va, ni siquiera en agosto”, cuenta Xabier.

El hotel ofrece la exclusiva experiencia de dormir en el punto más septentrional de la península y rutas únicas.

Y luego están las playas. Una costa repleta de pequeñas calas vírgenes – Vilela, Bares, Esteiro, Caolín… – en las que lo extravagante es que tu toalla linde mínimamente algo con la de tu vecino. Además, el mar aquí, asegura Xabier, amén de teñirse de un precioso verde en verano, cosas de las corrientes de nuevo, está limpio y unos 5 grados por encima del frío habitual de las aguas gallegas.

El cercano Puerto de Bares, un pueblecito de pescadores.

Un secretito al norte de España que puede que deje de ser tan secretito. El 6 de septiembre, la Vuelta Ciclista a España pone su broche final aquí al lado, en el faro. Xabier, que será hostelero pero no deja de ser gallego, resume en una frase. “Está bien porque se da a conocer. Y está mal porque se va a descubrir esta zona”.

HOTEL SEMÁFORO DE BARES - Santa María de Bares, Mañón, La Coruña. Tel. 981 41 71 47.

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