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Bayárcal

Una ruta a lo más alto

La villa más alta de la Alpujarra Almeriense nos da los buenos días. El autobús nos deja en el centro de Información turística, cerca del parque infantil. Caminando hasta el Barrio de la Calle Ancha, los puentes y porches de las casas, que prolongan la viviendas al otro lado de las calles, cubriendo nuestras cabezas, nos regalan una estampa arquitectónica de clara herencia hispanomusulmana. Ascendiendo la carretera, el mirador de la era Felipe nos permite observar cómo el río Bayárcal se convierte en la artería que llena de naturaleza viva este municipio. Más arriba, en el extremo norte del casco urbano, el Barrio Alto nos narra la historia del milenario castillo de Yniza, cuyas ruinas, en la colina, se han convertido en el mejor escenario para que los niños jueguen a ser los reyes de su cuento. Descendiendo la calle El Paso llegamos a un precioso lavadero, donde la escondida Fuente Velasco refresca nuestro viaje. Más abajo, el mirador de la era Vivero nos da la opción de contemplar los distintos pisos de vegetación que conforman la vega o nos invita a visitar su Centro Micológico, donde la variedad de setas que pueblan sus montes juegan con el turista a las adivinanzas de ‘comestibles o venenosas’. Desde aquí, la iglesia mudéjar de San Francisco Javier, del s. XVI, nos informa, mediante un bello guiño, que ya hemos descubierto todos los encantos de Bayárcal.

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