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Encinasola

La frontera de las fronteras

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Todos los caminos llevan a Encinasola. A caballo, bici, BTT o senderismo, las rutas son numerosas y variadas, embellecidas con el paisaje propio del Parque Natural de Sierra de Aracena y Picos de Aroche. A pesar de ello, sufre del aislamiento geográfico del resto de Huelva. Frontera de reinos extintos, mira hacia Portugal desde lo alto del cerro que le da tierra, y sus casas blancas y encaladas de techo rojo aprovechan para impregnarse del aroma de dehesas, alcornoques y castaños. Su riqueza histórica queda patente en el Mirador de la Contienda, la Peña de San Sixto y el Fuerte del Cerro de la Orca, con los restos del castillo y los fuertes de San Juan y San Felipe... Mientras, comulga con la religión en varias ermitas montañosas, como la de la Virgen de Flores o la Virgen de Rocamador, e iglesias de la talla de la parroquial de San Andrés, San Sebastián y los Santos Mártires. En Encinasola comer consistente y bien es plato de cada día, basta probar el guisado de morcilla lustre, los pestines, los gurumelos, las perrunillas, las migas y chacina serrana.

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