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Fontibre

Donde ve la luz el río Ebro

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Las aguas del Hijar se filtran y después de un largo recorrido subterráneo reaparecen en una fresca arboleda, formada por chopos, fresnos, sauces de la ribera y algunos robles, junto al pequeño pueblo de Fontibre, adscrito a la corporación de la Hermandad de Campoo de Suso. Aunque científicamente no es del todo correcto, esas aguas que surgen son, históricamente, el nacimiento del Ebro.

La iglesia del pueblo, rodeado por hayas y quejigos, está dedicada a San Félix, se levantó en periodo románico y se conservan aún el presbiterio, arco toral y el ábside con añadidos barrocos posteriores. El retablo, del siglo XVIII, tiene cierta fama.

No obstante, la gran mayoría de los visitantes, excursionistas más bien, que llegan a Fontibre lo hacen atraídos por el nacimiento de agua. A su alrededor hay un agradable área recreativa, con un amplio merendero en el que compartir las viandas y aligerar así el peso de las mochilas. Junto a La Fuentona, el escultor Jesús Otero plantó un monumento alegórico al propio río y a sus aguas.

Para saber más sobre el Ebro en todo su recorrido, a pocos metros del nacimiento se encuentra el Centro de Visitantes, en el que se explican los datos más importantes del río y cómo ha influido su cauce en el desarrollo de las actividades humanas a lo largo de los siglos. Para hacerse una idea de su importancia basta saber que ya Plinio el Viejo hizo referencia a esta localidad con el nombre de Fones iberis, Fuentes del Ebro.

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