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Guriezo

A lo largo del río Agüera

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El valle de Guriezo se ve recorrido prácticamente por el río Agüera en todo su curso, desde el embalse del Juncal hasta el último puente que lo cruza antes de desembocar en el Cantábrico. Este último es el espectacular viaducto de Candina, 500 metros en curva, proyectado por el equipo del ingeniero José Antonio Torroja e inaugurado el 21 de marzo de 1995. Se trata de un valle interior de poblamiento disperso y rodeado de cumbres, entre las que destaca el Alto de las Nieves, un fascinante mirador natural a 778 metros de altitud coronado por una ermita, donde se celebra una popular romería el 5 de agosto. Desde aquí se alcanza a contemplar los hitos de los valles del Asón, Agüera y Carranza. En las inmediaciones de este pico vive una pequeña cabaña de vacas monchinas, raza autóctona en peligro de extinción. Ya en el valle, la ferrería de La Iseca, en el barrio de la Magdalena, recuerda el pasado industrial que permitían el Agüera y sus afluentes. Cerca, junto al palacio de Marroquín, se encuentra una interesante finca arbolada, con robles, castaños y ejemplares singulares, como un tejo y una encina de casi setecientos años. También en Guriezo se halla, en el Alto de Lodos, el primer dolmen de Cantabria. La iglesia de San Vicente de la Maza de Rioseco, del siglo XVII, está considerada una de las más monumentales de Cantabria. 

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