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Ribas de Sil

Un puente en la estela de Eiffel

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La proximidad con el río Sil, en plena Ribeira Sacra, constituye un inequívoco atractivo para este municipio, que ni siquiera alcanza el millar de habitantes, ubicado entre Quiroga y la frontera con Ourense. El emblemático río de cañones incomparables se arremolina en el Embalse de Sequeiros justo antes de surcar San Clodio, capital municipal, unida a Quiroga por, entre otros, el hermoso Puente de Hierro (1883, inspirado en Eiffel), y con la que comparte enclave ferroviario: la estación de San Clodio-Quiroga.

La Iglesia de San Clodio, cuya capilla se remonta a principios del siglo XII, es precisamente el principal patrimonio religioso del municipio, junto a su anexo torreón, semiderruido, que integraba la antigua abadía pero que fue arrasado por las tropas francesas en la invasión de hace poco más de dos siglos. Santa María de Torbeo también destaca como uno de los mejores ejemplares de románico rural tardío en Galicia, mientras que Santiago de Soutordei, aunque de apariencia muy sobria, nos remonta a otro momento histórico muy distinto, ya que proviene del siglo XVII.

El esplendoroso Pazo do Batanero, construido por el acaudalado Manuel Batanero entre 1850 y 1889, constituye el mejor ejemplo de arquitectura civil, aunque de propiedad privada y difícil visita. Así que lo mejor es dejar embaucarse por el imponente cañón del Sil o disfrutar de la playa fluvial de San Clodio, fresca, plácida y holgada, y que incluso dispone de un anfiteatro para actuaciones o actividades socioculturales.