Santa Coloma de Cervelló

El pequeño paraíso del Modernismo

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Casi escondido entre otras poblaciones mayores de la comarca del Bajo Llobregat (Barcelona), cercado entre las faldas de la montaña de Sant Antoni y la orilla derecha del río, Santa Coloma de Cervelló, siendo hoy un pueblo industrial, guarda algunas sorpresas culturales muy agradables para el viajero. La mayoría de esas sorpresas llevan la firma, fácilmente reconocible, de Antoni Gaudí.

Todo viene de finales del XIX, cuando Eusebi Güell, el gran mecenas de Gaudi, decidió instalar en este pueblo su fábrica textil y hacer al lado un barrio residencial para los trabajadores. Güell quiso dotar a esa colonia de equipamientos culturales y religiosos y la mano de Gaudí se ocupó del resto. Hoy, la colonia Güell es lugar de peregrinación obligada para todos los amantes del arquitecto catalán y del Modernismo, aunque no hace falta ser un entendido para maravillarse ante el derroche de creatividad de edificios como la cripta de la colonia. Este conjunto está declarado bien de interés cultural desde 1991, y la colonia cuenta con su propio museo explicativo, el Centro de Interpretación y Acogida.

Más allá de Gaudí, el paseo por Santa Coloma de Cervelló ofrece muchos más atractivos para la vista, con casas solariegas y masías que arrastran cientos de años e historias a sus espaldas, como la residencia de los Güell, Can Soler de la Torre (s. XVII), o, con aún muchos más años y misterios en su interior, la torre Salvana, también conocida como el castillo del infierno por su fama de esotérica.

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