{{title}}
{{buttonText}}
1 /

Villardefrades

La belleza de un templo inconcluso

Compartir

La localidad de Villardefrades –cuya toponimia puede derivar del nombre 'Villa de Frailes'– esconde a solo 65 kilómetros de la ciudad de Valladolid un escenario casi cinematográfico, mordido por el tiempo, que refleja lo que pudo haber sido y no fue. Se trata de la iglesia inconclusa de San Andrés, popularmente conocida como 'La Obra', cuya construcción se inició a mediados del siglo XVIII en estilo neoclásico. Al parecer financiaba la obra Fray Andrés González Cano, nacido en Villardefrades y obispo en Filipinas, quien enviaba por barco los fondos para la construcción. El hundimiento de una nave con 30.000 reales a bordo y los retrasos en la financiación hicieron que no se pudiera terminar este templo de singular belleza.

Esta localidad terracampina alberga otra ermita de menores dimensiones, dedicada a San Cucufate, santo conocido como San Cugat en Cataluña, donde fue martirizado en el siglo III. Curiosamente este mártir fue reconocido por el Vaticano en el año 2001, porque su culto se reducía a Barcelona, alrededores… y Villardefrades. La ermita conserva hoy la devoción a este santo y a San Pelayo, en honor a una antigua ermita que no sobrevivió al paso del tiempo.