Real Monasterio de Santa María de Guadalupe

Real Monasterio de Santa María de Guadalupe

Los reyes castellanos tienen algo en común con caminantes y peregrinos de toda condición: haber descubierto el camino hasta este santuario de la comarca de las Villuercas para rendir pleitesía a la Virgen de Guadalupe. Son incontables los visitantes, célebres y anónimos, que ha recibido históricamente este recinto, considerado Patrimonio de la Humanidad. El segundo lugar de peregrinación más importante de España después de la Catedral de Santiago de Compostela, es, también, el lugar en el que Cristóbal Colón prometió a los Reyes Católicos que regresaría para dar noticia del descubrimiento de América en 1492. Y cumplió su promesa. Según cuenta la leyenda, que puede conocerse mirando las pinturas de la nave de Santa Paula, el curso del río Guadalupe, afluente del Guadiana, cobijó en secreto durante años, la talla románica de la Virgen hasta que un pastor la encontró. El rey Alfonso XI, al saberlo, se ocupó de que la pequeña ermita construida en su honor gozara de mayores atenciones y el paso del tiempo (más de cuatro siglos) se ha encargado de que el templo sea una perfecta mezcla de estilos arquitectónicos. La iglesia está formada por tres naves coronadas por bóvedas de crucería e iluminadas por grandes ventanales que filtran, delicadamente, la luz solar tratando de mostrar el camino hacia el retablo Mayor del templo plagado de esculturas creadas por Jorge Manuel Theotocópuli, el hijo de El Greco.

El Camarín de la Virgen, una sala de estilo rococó, en la que reposa la talla de Santa María de Guadalupe bajo cuadros de Lucas Jordán, es una de las estancias más impresionantes. La sacristía es otra de las joyas arquitectónicas del Monasterio y es un placer elevar la vista al techo para contemplar los ocho retratos de monjes realizados por Zurbarán y la lámpara de bronce que el rey Juan de Austria arrebató a un navío turco y envió al santuario tras ganar la batalla de Lepanto. Un paseo por  la basílica, el edificio del auditórium y los claustros termina de quitar el aliento: en el de los milagros, una sucesión de arcos mudéjares cobija un templete plagado de azulejos y filigranas que parece traído del lejano Oriente.  El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe alberga un museo de pintura y escultura en el que apreciar el arte de Zurbarán, El Greco, Goya o Pedro de Mena y un museo de Bordados, una demostración de las hazañas que los monjes eran capaces de ejecutar uniendo ricos hilos y lujosas telas. Proezas manuales, equiparables a la orfebrería.

Contacto

Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, Plaza Sta. María de Guadalupe, 10140 Guadalupe, Cáceres
927154128
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